miércoles, 20 de marzo de 2013

Inmediatez y cercanía

Ayer fue Día del Padre. Y de San José. Cuando intento casar ambas celebraciones, comienza mi dilema. Como todos los medios de comunicación andan con el Papa pa´rriba y con el Papa pa´bajo, lo mismo me animo y me mando un salto al Vaticano. Para preguntarle directamente si me han tenido engañado o la historia ha cambiado en estos bastantes años que llevo alejado de los dictados de la Santa Madre Iglesia.
Si tenemos que ser estrictos en la interpretación de lo que se halla escrito en catecismos y libros de religión (católica), debo entender que en realidad el tan San José no es el padre de Jesús (yo no, el otro), sino que la Virgen (me lo expliquen) fue concebida por obra y gracia del Espíritu Santo. Lo de la obra podría captarlo, pero no le veo la gracia por ningún sitio. Este Espíritu Santo, a quien no tengo el gusto, debe estar metido en casi todo, porque en el pasado Cónclave fue la figura estelar y artífice de que los cardenales no tuvieran malos pensamientos a la hora de votar. Es decir, a pesar de los siglos transcurridos podría aplicársele aquello de que sigue tan campante.
Como parece que el hombre (el Papa) tiene intención de cambiar ciertas cosas –me lo bombardean las 24 horas–, podría meterle mano a este asunto y aclarar el quid de la cuestión. Más que nada por saber si hemos de seguir felicitando a los Josés y a las Josefas (incluyan, Pepes, Pepas, Pepillos, Pepitas, Fefas…) o abandonar estos argumentos tan mundanos y mercantilistas y dedicarnos más a los contenidos espirituales. Todo sea, dicho de paso, en mi condición de abuelo practicante.
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No es normal lo que está pasando en San Juan de la Rambla. Se impone la mesura pero parece no ser posible. Y ya no es solo el pesado de Jesús el que reclama ecuanimidad. Pinchen en este enlace y lean un fisco:  http://eldia.es/2013-03-18/CRITERIOS/3-San-Juan-Rambla-cordura.htm. La ignominiosa moción de censura ya no tiene vuelta atrás. Y poco se puede esperar de quienes utilizan este tipo de procederes. Ahora se impone, entiendo, una reflexión profunda. El Partido Socialista, tan en horas bajas en casi todos los ámbitos, tiene ante sí una oportunidad histórica para que en las elecciones de 2015 pueda alcanzar esa mayoría absoluta que le permita gobernar cuatro años sin estos sobresaltos. E intuyo que es el sentir mayoritario de los rambleros. A concejales, militantes, afiliados y simpatizantes, el consejo de que no se aletarguen, pero tampoco indigesten. Hagan uso racional y comedido de las redes sociales, pero no caigan en el abuso. Es contraproducente. Sean críticos, pero piensen que la inmensa mayoría de los habitantes –también en otras poblaciones–, aunque parezca raro en esta época de avances tecnológicos, utiliza esos medios para ‘mariconadas’ de menor porte. Un servidor sigue sin móvil. Y no padece trauma alguno. Y, como el Espíritu Santo, sigue tan campante. Háganme caso. Por la edad. Por lo otro sigo presumiendo de ser un rebenque de la platanera.
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Cuando se crearon todas esas emisoras de radio y televisión locales, esgrimieron cercanía, inmediatez, información del acontecer más próximo. Máxime de aquellas que se sostienen con fondos públicos. Ahí está la tele de Willy pregonando el que sus informativos son los más vistos en Canarias. Bueno fuera, ¿no?
Cuando Radio Realejos se autopromociona, señala que sus contenidos abarcan el Norte de Tenerife, haciendo especial hincapié en la villa (la de Viera) que aporta los cuartos. Pues al ayuntamiento no le va a quedar más remedio que nombrar a una persona neutral para que elimine de su programación todo aquello que no siga tales directrices. No se trataría, para eso ya están los concejales, de utilizar la tijera y suprimir lo que molesta a sus ilustrísimas. Pero sí de acabar con las manías y costumbres de extrapolar idearios de medios de comunicación privados. Y si por un casual hubiera o hubiese trabajadores en la sociedad de radiodifusión que no saben cuando están en uno u otro lugar, habrá que arbitrar medidas al respecto.
Manolo parece estar demasiado ocupado en sus obligaciones partidarias insulares. Adolfo, tras cuartos de lo mismo en las suyas locales. Y uno barriendo para un lado y el otro en sentido contrario, viene a resultar que ayer mismo, sin ir más lejos, lo que interesaba a los realejeros era que un concejal del PP en Candelaria estaba molesto porque cierto empresario lo había denunciado por hablar, deduzco, más de la cuenta en una sesión plenaria. Y aprovechando que el barranco de San Felipe pasa por los alrededores del Turquesa –versión local de lo del Pisuerga–, y que es miembro del partido que gobierna por estos lares, tanto el susodicho edil, como quien lo debía entrevistar, puede que para agradecer la deferencia, arremeten contra el equipo de Sindo a todo trapo. De tal guisa que no hay recato en transmitir el deseo de que en las próximas, los devotos de la Morenita los manden (a los socialistas) a realizar ejercicios espirituales en la Cueva de San Blas, escuchando música de Maná, para no desentonar.
Inmediatez, objetividad, cercanía, imparcialidad… Alguien –neutral, por supuesto– debería estudiar este caso. Que podría asemejarse al del doctor Jekyll y el señor Hyde. Sí, ese trastorno disociativo de la identidad, que es diferente, según los entendidos, del trastorno bipolar. Pero que no concuerda. Este que te cuento –yo opino– vendría a ser como aquel actor que, tras interpretar a Drácula durante millares de actuaciones teatrales, se muestra incapaz, en su vida real, de comer sin echarse unos sorbitos de sangre. No cabe aquí el álter ego.
En alguna ocasión he citado a mi amigo Antonillo con su máxima de que el que nace lechón, se muere cochino. La transformo y sentencio: el que nace vampiro, se muere chupando.