lunes, 11 de marzo de 2013

La Despensa Canaria




O para ser más exactos: Die Kanarische Speisekammer. Ubicada en la ciudad alemana de Stuttgart (capital del estado federado de Baden-Wurtemberg, ahí por el sur de Alemania, puerta de entrada de la famosa Selva Negra), y al frente de la cual se halla Eduardo Álvarez González, un joven realejero (de La Longuera, en concreto).
Por estas fechas del pasado año, un servidor se alongaba a este mismo blog (Pepillo y Juanillo) para escribir unas líneas de ánimo al entusiasta emprendedor con motivo de cumplir su primer aniversario en proyecto tan novedoso como es el de poner a disposición de los alemanes aquellos productos que llamaron su atención cuando acudieron a las islas en una visita turística o fueron informados por familiares y/o amigos de aquel vino, mero ejemplo, que saboreó con deleite.
Ya dije, y reitero, que Eduardo fue alumno mío en el colegio público del barrio que nos vio nacer: Toscal-Longuera. Por ello, de vez en cuando, reclama mi colaboración para que le eche una mano en aquello que fue motivo docente en años idos: la expresión escrita. Y a este paso, en justa compensación, no me extrañaría que cualquier día de estos deba iniciar yo mi andadura por la lengua germana de la mano del más pequeño de la extensa prole de Alberto y Remedios.
Obvia manifestar que no supone el encargo un sacrificio añadido a mis exigencias de jubilado. Que las hay, no vayamos a engañarnos. Más bien al contrario, pues los ruegos gentiles que se me trasladan desde aquellos lares a través de los artilugios de las nuevas tecnologías, suponen un agradable reto que asumo con deleite, en aras de un futuro comercial –de algo hay que vivir, y más en estos tiempos–, amén de la satisfacción personal de ver cómo es posible abrirse camino, aun en difíciles mercados y en terribles coyunturas económicas, allende nuestras fronteras. Y sabe Eduardo que para este modesta labor de teclear cuatro letras puede contar conmigo en cualquier momento. Ojalá todo le vaya tan bonito (que diría un mejicano) que podamos compartir un rato en un futuro no tan lejano en propias tierras teutonas. Yo de invitado, claro. Y él de anfitrión, por supuesto.
Este fin de semana próximo pasado (9 y 10 de marzo) volvió a celebrarse Kulinart, y allí La Despensa Canaria montó su stand (voz inglesa que significa “instalación dentro de un mercado o feria, para la exposición y venta de productos” –harto sabido, ¿no?–, pero, y me acabo de enterar, un avance de la vigésima tercera edición del DRAE  propone la supresión del vocablo), a la prisa y corriendo, porque algunos productos casi no llegan, pero con infinita generosidad y ganas de dejar el pabellón bien alto. Porque estos chicos demuestran con hechos lo mucho que puede llevarse a cabo con poco. Bien distinto de lo poco que hacen –o mejor, dicen– los que disponen de mucho. Verbigracia, políticos; sí, por qué no.
Ha coincidido el evento (qué raro que salga a colocación) con el final de la ITB en el recinto ferial de Berlín. Y viene esto a cuento de las muchas vicisitudes sufridas en los largos meses previos a la apertura de la empresa. Durante los cuales las visitas a organismos oficiales constituyeron un peregrinar plagado de calvarios y sinsabores. Y conociendo al exalumno, me quiero imaginar el enfado morrocotudo, por no escribir cabreo indisimulado, que le ocasionaría la presencia (de esas que denominan de cortesía) de algún avispado politiquillo que aprovechando la gira berlinesa quisiera seguir de fiesta con la añadida hasta la ciudad de las yeguadas (Stutengarten).
Eduardo siempre ha hecho gala de su procedencia y el nombre de Los Realejos va por delante en todo cuanto acomete. Tanto que se ha convertido en un embajador más y un excelente defensor de los ingentes valores de Canarias. El ayuntamiento de su pueblo –nuestro pueblo– le echa una mano dentro de sus posibilidades y colabora con aporte de material diverso: folletos, guías, música folclórica… También se hizo eco de su presencia en Kulinart en una nota informativa a la que puedes acceder a través del siguiente enlace: http://www.losrealejos.es/realejos/_noticias/_detalles.html?uid=8e2df916-8735-11e2-b978-33671fc033cf.
El joven empresario es –de casta le viene al galgo– profundamente agradecido. Y así lo ha venido demostrando. Debemos recordar sus emotivas palabras con motivo de aquella videoconferencia de hace justamente un año, cuando se asomó por vez primera a esta Feria de la alimentación y gastronomía Kulinart.
No obstante, no ha sido un camino de rosas la travesía para llegar hasta aquí. Como no ha debido serlo para tantos que inician aventuras de tal porte y en lugares tan distantes del de su procedencia. Y todavía, a pesar de los dos años transcurridos, se lamenta nuestro discípulo (espero que no se me enfade por el calificativo cariñoso) de que haya mucho empresario canario timorato, atemorizado, asorullado (aplatanado en la dinámica comercial, para entendernos). Que siguen sin querer ver más allá de sus narices y consideran una temeridad el vender sus productos dos calles más allá de su domicilio. Se dice que ‘barco parado no gana flete’. Pero tal nimiedad no parece ser asumida por quienes luego se quejan de falta de dinamización. “Los problemas se arreglan en puerto, no en mercado”, me traslada, vía e-mail, el protagonista de esta historia. Ignoro de dónde lo sacó o quién se lo dijo. Pero escrito queda.
La Despensa Canaria sigue abriéndose paso. Y a su sede en Stuttgart no solo se acercan los habitantes de esa ciudad que, habiendo visitado Canarias previamente, saben que en el establecimiento pueden adquirir, y degustar, aquellas exquisiteces que llamaron su atención durante la estancia en las islas, sino que incluso de otras poblaciones alemanas ya se trasladan a ese rincón preñado de canariedad. Una clientela que se fideliza gracias al buen hacer de un equipo que con tesón, ganas e ilusión sigue trabajando con ahínco. Con cambios, con alguna cara nueva, pero con las energías suficientes como para no arredrarse ante contratiempos e incomprensiones.
Die Kanarische Speisekammer, como marca registrada, comercializa mermeladas, mojos, una gran una variedad de rones de Gran Canaria y Tenerife, sal de Fuencaliente, miel de palma, gofio, papaya, aguacates, tomates, pepinos, batatas, papas lila...
En este mismo año ya disponen de nuevas adquisiciones (aloe vera y malvasía volcánica de Lanzarote), bajo un formato atrevido y novedoso de productos cosméticos que, con la denominación genérica de vinoterapia, abarca champús, cremas, lociones, sales, etc. Todo ello con el estupendo acompañamiento o aderezo de distinguidos vinos de las Bodegas Bermejo y El Grifo. Empeño al que se ha sumado el organismo Turismo de Lanzarote, que ha colaborado con varios folletos.
El próximo 26 marzo La Despensa Canaria cumple dos años. Por tal motivo celebrarán el día 23 en su establecimiento la llamada "Noche de Lanzarote", con cata de vinos de Bodegas El Grifo: blanco seco y colección de malvasías. Y presentación de la precitada vinoterapia volcánica. Amén del capítulo de la degustación de una variada muestra de la gastronomía y repostería de la isla conejera.
Desde la distancia, capítulo interesante, sugerente y atractivo. Buena muestra de la inquietud que muestra la empresa. Inteligente apuesta que se enfoca a quienes les pudo saber a poco su paso por las islas, que vinieron desde Alemania a Canarias en busca de climas más benignos pero que al tiempo se sumergieron en los vericuetos de un mundo de sabores. Y para recordar esa evocación placentera despertada en torno a una mesa en cualquiera de nuestros pueblos, Eduardo los llama a rememorar viejas, o tal vez no tanto, andanzas en su trocito de Canarias en Stuttgart.
“Como siempre te escribo para que tú tengas los honores de escribir siempre sobre mi Despensa, la tuya y la todos los canarios de bien, que aman su Tierra e intentan aportar un granito de arena”. Eso me trasladó Eduardo. Y yo he intentado cumplir. En mi blog tendrá cabida. Y si mis contactos son capaces de echarle una visual, y recomendarlo a los suyos, habremos conseguido que alguien más se entere de que Canarias está muy presente en Alemania. Y que los que regresan pa´rriba de sus vacaciones sepan que se pueden volver a mandar un chorizo de Teror y un vinito conejero en un rincón de Stuttgart en el que se respira el aire del Atlántico.
Este contenido lo he remitido a diferentes medios de comunicación. Espero que pueda tener cabida en alguno. Siquiera una reseña del quehacer de uno de los tantos canarios que labran su porvenir a muchos kilómetros de distancia. Pero que en nuestro caso particular han sido capaces de llevarse un buen pellizco de lo nuestro con ellos.
A Eduardo, y a ese colectivo que le acompaña en la aventura, nuestros mejores deseos. Y que se traduzcan en éxitos y parabienes. Estaremos muy orgullosos de que así sea. En este 2013 que hemos dedicado en el pueblo al recuerdo del “ilustre viajero” (José de Viera y Clavijo), ojalá sea el de la consolidación para estos otros aventureros. Muchísima suerte.
A los responsables del comercio y sector empresarial de estas islas: depositen su confianza en aquellos que apuestan por su tierra y llevan como estandarte el orgullo de ser canarios allá donde vayan.
A las instituciones públicas y sus responsables políticos: bájense del pedestal y tiendan la mano para apoyar iniciativas como la que aquí se deja reseñada. Aparquen la foto de rigor, el boato y el bien quedar. Fájense en el terrero y tengan nobleza en la mirada, porque esta brega bien merece la pena.
Como te digo siempre, estimado Eduardo, ánimo y adelante. Sabes que puedes seguir contando con este otro ‘mago’ del Realejo.