lunes, 15 de abril de 2013

14 de abril

Ya sé que hoy es 15, pero como los fines de semana no trabajo se me corrió un día. Utilizo tal verbo porque es el que nos viene bien cada vez que el servicio meteorológico anuncia lluvias y luego no aparecen. Aunque observes esos ‘nubarrones cogiendo agua’ en esa mar océana que tenemos a nuestro alrededor. Sí, porque aquí en El Realejo te pones mirando hacia el norte y ves cómo ese aparente mal tiempo se va corriendo hacia la zona de Acentejo.
Se cumplió ayer el 82º aniversario de aquel advenimiento republicano (14 de abril de 1931, martes). No hice la excepción de rigor y no me alongué al blog para poder meditar un poco más. Para disponer de alguna hora más. Que también me valió para si programo la publicación de las entradas algo más temprano, porque me enteré de que más de uno de los que salen a trabajar a primeras horas del día quieren ir desayunados con el comentario. Eso te da una alegría…
Como la monarquía está en horas bajas (de ahí la minúscula) y en la sociedad actual se imponen ciertos modismos, resulta que ahora somos todos republicanos. Un simple paseo por las redes sociales te señala que ya no hay un juancarlista que asome la cabeza. Si la cuestión fuese tan simple, ahora mismo no estaría garabateando estas líneas porque no habría necesidad de ello, sino que el Borbón, como hizo sus abuelo en la fecha arriba mencionada, ya hubiese arrancado la caña y estaríamos presumiendo de bandera tricolor sin temor a que el ministro del ramo nos llamase a capítulo. Nada mejor, se me ocurre, que ayer mismo, tras ganar Fernando Alonso en China, la enseña e himno nacionales habrían sufrido un significativo cambio.
Insisto en que el republicanismo sobrevenido por la debacle del cazador de elefantes (14 de abril del pasado año en Botsuana, qué casualidad), se me antoja tan ficticio como el apoyo masivo al Partido Popular, hecho del que ya se arrepienten hasta los militantes menos forofos. No es bueno guiarse por prontos, sino que este debe ser un proceso meditado y profundo. Y pienso que ha de llegar. Inexorablemente. No solo porque estime que esta forma política de la Monarquía parlamentaria, que consagra la Constitución en su artículo 1º, apartado 3, sea caduca y obsoleta, sino que la familia real española no se ha hecho acreedora a que el pueblo siga pagando sus ineptitudes y aprovechamientos dudosos. Escribiré ilícitos cuando alguno de sus miembros deje de bajar la rampa palmense.
Son, junto a este, muchos los aspectos que deben modificarse en la Carta Magna. Que llegarán. Inexorablemente. Por mucho que el inmovilismo del PP y del PSOE (vaya partido de izquierdas) pretenda demostrar que los ciudadanos estamos encantados con los procederes borbónicos y con los desajustes autonómicos. Hechos que chirrían demasiado, pero que chocan con la sordera de los que tampoco quieren perder privilegios y que suelen compartir mesa y mantel en celebradas conmemoraciones. En Zarzuela o en el Congreso de los diputados.
Todo en la vida lleva su dinámica. Como la habida en la secuenciación del genoma humano. Que mento aquí por haberse dado por concluida también un 14 de abril (año 2003). Y como no por mucho madrugar se amanece más temprano, cuestión sería que ese nuevo PSOE 2015 vaya anotando con tinta indeleble que la República, la tercera, debe ser objetivo prioritario. Sin tapujos y sin falsos eslóganes del tipo ‘de entrada no’. Porque es menester separar esa odiosa etiqueta, la del todos son iguales. A pesar de que los ‘moderados’ puedan escandalizarse por semejantes giros (lo que hay que leer).
Ayer en Facebook pude alucinar nuevamente. ¿Quién verá a esos católicos, apostólicos y romanos, militantes socialistas y defensores de la educación religiosa y colegios privados, cuando, por fin, nos hallemos en un estado laico en el que las confesiones y adoctrinamientos queden en el ámbito privado de cada cual, como un elemento más de la intimidad personal? Esa República añorada requerirá un marco bastante diferente del que la Constitución del 78 nos determina.
Todo se andará. Para bien o para mal. Como Austria recuperó la independencia de Alemania en 1945 (14 de abril), o como todo un portento de la navegación hizo aguas en 1912 (Titanic, 14 de abril), o como fue asesinado Abraham Lincoln en 1865 (14 de abril), o como falleció el genial compositor Haendel (1759, 14 de abril)…
No, solo procuro informarme para luego emitir juicio. Quedará mejor o peor el post diario (de lunes a viernes), pero, como le decía a un amigo hace unos días, no lo escribo en cinco minutos ni como producto de un pronto. Cuando me saque la Primitiva –ya queda menos–, recopilaré en varias publicaciones una selección –todo lo creo imposible– de lo bastante plasmado por escrito.
Ya estamos a mitad de mes y huele a pólvora. No me gusta. Soy un realejero atípico. Pero lo pregono abiertamente. Amén de terapia es salvoconducto para que no me estén pidiendo dinero. Con el mío no cuenten. El poco existente lo quemo yo.