lunes, 8 de abril de 2013

José Galán Hernández

En la tarde del pasado viernes (5 de abril), y con motivo del 120 aniversario de su nacimiento, tuvo lugar en Realejo Alto un sencillo y sentido homenaje al Maestro y Poeta José Galán Hernández, según iniciativa del Proyecto Cultural que lleva su nombre, y que contó con la colaboración del ayuntamiento. A eso de las cinco y media, y bajo una ligera llovizna, se descubrió una placa en la fachada de la casa (calle El Medio de Arriba, número 5) en la que trascurrieron largas temporadas de su vida y en la que, asimismo, la inspiración poética (fundamentalmente en épocas veraniegas) hizo acto de presencia en reiteradas ocasiones, lo que dio como fruto la publicación, en las planas de diferentes cabeceras de la época, de una singular muestra de excelentes composiciones poéticas. Amén de otras creaciones literarias.
A continuación, y en el salón de actos de la Sociedad “Círculo Viera y Clavijo”, tuvo lugar una interesante tertulia literaria, presentada por Aarón González, en la que intervinieron: Rafael Yanes (amigo y compañero de promoción de Magisterio, y con idéntica trayectoria a la de un servidor en los campos, al menos teóricos, del periodismo), Octavio Rodríguez, Álvaro Hernández, Alfredo Acosta (Director-Presidente del colectivo), Carolina Castañeda y Silvia de Esteban. Tras la distinción a diferentes entidades y particulares, se cerró el acto con la actuación musical de Sergio Elías.
Una prolija biografía del homenajeado la puedes encontrar en el muro (FB) de la Asociación Cultural (José Galán Hernández) que se ha mencionado, o en el blog de Octavio Rodríguez Delgado, lugares hacia los que te dirijo por si te pica la curiosidad y quieres añadir una pizca más de conocimiento de la figura de este realejero adoptivo. Al que, por cierto, el ayuntamiento, por acuerdo unánime de la corporación, ha iniciado expediente de concesión de honores y distinciones. Como también lo ha hecho el de Güímar. Y, humildemente, me atrevo a sugerirlo a los de Tacoronte (lugar de nacimiento y que ya desestimó tiempo atrás una propuesta “por no reunir los méritos suficientes”, según el equipo de gobierno de aquel entonces, hecho que se califica por sí solo) y de Fasnia, localidad en la ejerció José Galán y de la que llegó a ser alcalde. Dicho queda. A la del Sur, sírveme Rafa de mensajero. A la del Norte, espero que el amigo Carlos Medina convenza a los socios y que Dávila deshaga el entuerto de Hermógenes.
Me van a permitir unas breves pinceladas, tomadas a vuelapluma, para este post de hoy lunes, aunque me concedo la libertad (esa por la que luchó con su pluma José Galán y por la que fue vilmente arrojado al océano tras su estancia en Fyffes) de dejar la puerta abierta a retomar este particular. Y es que hay varias figuras relacionadas con la profesión que uno ejerció hasta casi el otro día, que me llamaron poderosamente la atención cuando hundía codos husmeando en periódicos ajados por el tiempo en la Biblioteca de La Orotava (lo que condujo a “Prensa y Educación en el Norte de Tenerife entre la I y la II Repúblicas”). Entre ellas, verbigracia, Clara Eugenia Gutiérrez Yanes (esposa de Nicolás Díaz Dorta, y que estuvo al frente de una escuela durante 44 años en Buenavista del Norte), Manuel García Pérez (Tinguaro, así se firmaba en la prensa, tacorontero también), y a quien hoy dedico estas líneas. Insisto, breve muestrario.
En el año 2001 tuve el placer de actuar de Mantenedor en las Fiestas del Carmen. Comenzaba mi disertación de esta manera:
Escribía José Galán Hernández, ese culto maestro tacorontero-realejero, triste y desgraciadamente desaparecido en la que vino a mal denominarse Guerra Civil española, en ‘La Comarca’, semanario icodense, en su número 219, el domingo 17 de junio de 1923:
Princesa... / ¿Queréis que os diga un cuento, / de esos cuentos bonitos que yo invento? / ¡Ah, sí! ¿Queréis princesa? / Pues poned atención: mi cuento empieza...
Del trabajo que constituyó mi tesis doctoral, estos dos fragmentos:
“José Galán Hernández, maestro de Realejo Alto, escribe en marzo de 1923 en ‘Voz del Magisterio Canario’ (La Orotava, 1-abril-1923, año I, número 24, páginas 4 a 6) un extenso artículo que tituló Clarinazos. Uno de los contenidos del mismo se refiere a los periódicos fustigadores, que han iniciado una campaña contra los maestros, con tendencias marcadísimas a desacreditarnos. Que si bien deben acogerse con un encogimiento de hombros, habrá público que se pueda creer lo que publican.
A la vista tengo un “rotativo” ¡...! pueblerino que habla en son de “pitorreo” de que los maestros “lucen sus profundos conocimientos gramaticales y su buen léxico” y usa y abusa de piropos para la clase. Si se tratase de otro periódico se le podría contestar “directamente”, pero... ¡No se enfada el león porque le chille el hurón!
Plantea el maestro que en el Magisterio, al igual que en cualquier colectivo, hay buenos y malos. Y a estos últimos, todos los ataques, por incumplidores; pero que por ellos no se puede juzgar a la generalidad”.
Y de idéntico artículo, unas emocionantes líneas dirigidas a los compañeros de profesión y encaminadas a infundirles espíritu de superación:
¡A ti, Maestro! ¡Noble compañero que en pos de un santo ideal, afrontas los combates que te presentan los ingratos ciudadanos! ¡Valeroso paladín del más sublime torneo! ¡Apóstol infatigable que siembras el pan espiritual en los cerebros de los niños!
¡Sigue siempre adelante! Arrolla con dignidad y valentía, los obstáculos que pongan en tu camino. Y enarbola entusiasta la enseña de nuestro ministerio, llega a la cumbre...
Allí te espera una apoteosis de gloria. ¡Ama a los niños! ¡Ama a tus compañeros! ¡Y compadece a tus calumniadores!
Bueno, persistiremos en la labor. Meteremos la nariz aquí y allá en pos de nobles ideales. Mientras el cuerpo aguante y la mente responda (progrese adecuadamente). Con deleite compruebo que las hemerotecas digitalizan ejemplares que no ha tanto producían escozores de muy complicadas terapias. Traduzco: te rascabas como un condenado.
En la casa que al principio reseñamos, una vieja máquina de escribir nos dio la bienvenida. Qué pena el que José Galán no hubiese tenido la oportunidad de conocer estos adelantos informáticos, como acertadamente indicaba el Padre Siverio en presencia de otro entusiasta en esto de juntar letras (el maestro Álvaro Hernández Díaz). Sin embargo, lo mismo hubiese ocurrido que nuestra comodidad jugara una mala pasada a la curiosidad que se requiere para estos menesteres.
Mi enhorabuena a la Asociación Cultural José Galán Hernández por el trabajo realizado. Y mi más encendido ánimo a no cejar en el quehacer. Felicidades.