viernes, 19 de abril de 2013

Sube la temperatura

No podía ser de otra manera. Y no me refiero a la atmosférica, para lo que se ha declarado la alerta correspondiente. Asunto del que ya sabes mi parecer: demasiadas para cualquier cambio del clima. Llueve: alerta. Viento: alerta. Calor: alerta. Frío: alerta. Debe ser que la eterna primavera nos tiene trastornados. Pero a la que yo me refiero en la presente ocasión es a la corporal. O lo que es lo mismo: estamos calientes. Mejor: nos tienen calientes.
Me aconsejan los amigos que no escriba de política. ¿Y cómo? Si la política lo es todo o está en todo, hasta en la sopa, y si es boba, mejor. Mira, yo te expongo unas pinceladas y tú te lo vas pensando este fin de semana, y ya el lunes sacamos las conclusiones. ¿Te parece?
Fui ayer por la mañana al HUC. De chófer. Para acompañar, que se dice. Durante la espera caminé algo por el Camino de las Mantecas, La Cuesta y por ahí. Escuchaba, mientras tanto, la radio. En ello estaba cuando me columbra el amigo Juan Jesús, compañero de promoción en Magisterio, con el que hablo largo rato. Retorno a la SER y escucho la entrevista que le hizo Castañeda a la Consejera de Seguridad del cabildo herreño. La señora, como militante disciplinada del PP –a pesar del pacto con el PSOE en la isla–, arremete contra el Gobierno de Canarias por no ofrecer cobertura a la próxima Bajada. Algo que después, al leer la prensa en casa, desmiente la parte acusada con un desparpajo de no te menees.
Y ahí voy, a ese pasarse la pelota de manera tan descarada y obscena que de ser yo el periodista lo mismo no me controlo y los llamo mentirosos. A los unos y a los otros. Porque no me negarás, estimado fisgoneador, de que se ríen miserablemente de nosotros. Lo mismo estiman en su fuero interno, cuando sueltan tales lindezas, que no están convenciendo, que somos idiotas. Bueno, en realidad lo somos.
Llevamos décadas soportando gobernantes que lo único que saben hacer es culpar a los anteriores de todos los males habidos y por haber. Así, entre pitos y flautas, amén de cobrarlo bien, transcurren los cuatro años y como no se les ocurrió gestionar como lo tenían que haber hecho, pues para tal menester los elegimos, deciden reengancharse para poder concluir, eso alegan, lo que tienen proyectado. Y así se eternizan.
Siempre he sido enemigo de legislar para todo. Ya sabemos que no por muchas leyes la sociedad funciona mejor. Soy partidario del hablando se entiende la gente, o del vale más un mal acuerdo que un buen juicio. Aunque dada la cortedad de los políticos, lo mismo es conveniente regular su paso por la cosa pública. Clavijo, el alcalde lagunero y máximo dirigente de CC en la isla, propone un periodo de ocho años al frente de las administraciones públicas. Domínguez, alcalde realejero y máximo dirigente del PP en la isla, al contrario, estima que esos ocho años deben ser en el mismo cargo público. ¿Y el PSOE? No sabe, no contesta, porque ellos dependen. Menos el amigo Ignacio, alcalde matancero, al que le sobra el carisma añorado en demasiadas poblaciones.
Los primeros síntomas de fiebre semanal que comenzaron a notarse cuando Cospedal abrió la boca, continuaron in crescendo con la movilidad exterior de la singular Báñez, el negociete inmobiliario de Pujalte, la duchas frías del yogurtero Cañete y culmina –ya vamos por cuarenta y tantos grados– con la muy ‘popular’ ley antidesahucios. Ya apagué el receptor y regresé para este Norte en un día raro de niebla y de sereno.
Pienso echarme la siesta y vuelvo a caer en la tentación: enciendo la tele, la canaria, con mi admirado Daswani. Ahora caigo, hace tiempo que no hablo con Estíbaliz, su puesta en escena no cae en un horario adecuado para un servidor. Pero bueno, a lo que iba. Acaba el telediario autonómico y cuando van a ‘pegar’ los deportes me paso para el telecanarias de la 1. Me entero de que el ayuntamiento de Las Palmas concedió unas subvenciones  a varias ONGs y me suelta la locutora (esa que la tienen para todo, Cristina Almandós, con sílaba final muy canariona) que una de las organizaciones quería el dinero concedido “para mujeres”. Chacho, me quedé de piedra, es decir, petrificado. Cómo es posible que Cardona permita estas licencias. Luego me di cuenta de que había pensando mal. Aunque ella no se expresó tampoco muy allá.
Concluyo la semana con el partido socialista. Que nos sigue sorprendiendo. Hasta en Tacoronte, donde Carlos Medina parece sentenciado. Lo mismo tengo que mandarle otra vez el romance de las turroneras para que se endulce un fisco. De mi pueblo he renunciado motu proprio a saber algo. Por tierras afuera comienzan movimientos orquestales en la oscuridad. “El PSOE no está en eso”, dijo Rubalcaba al ser preguntado sobre su relevo. Y tiene razón, en estos instantes está en primaria, si no en parvulitos. Y añadió: “El problema no es quién va a encabezar el PSOE”. Pues sí, Alfredo, además de todo, también ese en un dilema, y grave, casi tanto como la situación de la organización. Estás empeñado –hecho que acontece en otros ámbitos– en que si sueltas el asidero la debacle va a ser catastrófica. Y yo te demuestro científicamente cuando tú gustes que tu marcha va a ser un alivio y un bálsamo para los desencantados votantes, que lo mismo recuperan unos gramos de confianza. Al tiempo, puede que al PP se le incrementen las preocupaciones. En estos momentos son necesarias ingentes dosis de ilusión. Como tu crédito está agotado, al igual que el de bastantes dirigentes de otras tantas instituciones, el dejar pasar el tiempo solo servirá para ahondar heridas y brechas. A no ser que el consuelo (político) se reduzca a pactar con IU, cuando Cayo los llame para completar mayorías allá donde les haga falta (a ellos, claro).
Ya me la gané otra vez. Este post no gustará a quienes la venda no les permite lavarse los ojos. Sin necesidad de espejuelos. Y me acusarán de soliviantar a las masas. Es la fiebre. Protéjanse.