lunes, 27 de mayo de 2013

Corrupción generalizada (1)

Tras un sábado y domingo festeros por excelencia en mi pueblo (Los Realejos), me temo que hoy lunes no vaya a ser demasiado original en el presente post. Porque los párrafos en cursiva que vendrán luego significa que me he copiado como un bellaco. Y yo que he sostenido hasta la saciedad que la mayoría de los políticos son honrados, comienzo a desengañarme. Y no porque se hubiese suscitado el tema, como casi siempre, en amena conversación en la Feria de Ganado –qué mejor lugar para tratar el particular–, sino porque desde las propias instancias judiciales se elevan voces que señalan que lo que está ocurriendo en España no es normal. Y si ya se afirma abiertamente que vamos hacia atrás, se nos hace muy complicado pensar que tras la caída del gobierno socialista, en la época de Felipe González, por las trapisondas habidas, y cuando ya nos creíamos curados contra el espanto, nos sorprenden los populares con una batería de aconteceres de tal calibre que solo se entiende el que sigan ahí por la lamentable situación política en la que se halla el PSOE.
Vamos con esas declaraciones y luego seguimos:
El teniente fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Luis del Río, opinó este sábado que en España “casi podemos hablar de corrupción generalizada”, ya que es un país en el que “existen sospechas fundadísimas” contra “la mayor parte de los miembros del Gobierno” de “estar inmersos en actos de corrupción” además “no puntuales”. Del Río hizo esta reflexión en una mesa redonda sobre la “Posibilidad de actuación del Ministerio Fiscal ante la corrupción”, celebrada en el marco del XVIII Congreso de la Unión Progresista de Fiscales que se clausuró en San Sebastián, y en la que también participó el fiscal anticorrupción de Baleares Juan Carrau.
El fiscal canario ha considerado que la situación de corrupción en España es “aún peor” que en años anteriores, al tiempo que se ha mostrado sorprendido por lo “impactante” que resulta que “frente a esto no haya ninguna respuesta”, cuando se está produciendo “en medio de una crisis brutal” y “de un recorte y desmantelamiento del escaso Estado de bienestar que teníamos”, lo que, a su juicio, “es indicativo de una baja calidad democrática”.
A su juicio, el “panorama” resulta “aún más desmoralizante” cuando se asiste a “la dureza con la que se aplica el Derecho Penal en otros sectores” delictivos y a lo “pusilánimes” que “vemos a veces” que son los tribunales “a la hora de enjuiciar” materias relacionadas con la corrupción. Una situación de la que, en su opinión, “a veces” son “cómplices” los medios de comunicación, ya que “en determinados ámbitos” da la “impresión” de que algunos periodistas “son verdaderos mercenarios de la información, al servicio de determinados intereses, que intentan presentar la realidad de forma radicalmente distinta a como es”.
Como pretendo seguir siendo optimista, no me queda más remedio que demandar de todos aquellos cargos públicos que se sientan libres de todo pecado que sean los primeros en alzar la voz para denunciar los casos –ellos los conocen mejor que nosotros– que enfangan la política. Puestos en la balanza, no sé si el encubrimiento se queda atrás. En consonancia con los argumentos de Luis del Río, en los partidos se impone un buen lavado a presión. Y la exigencia para que la Justicia –ahora sí lo pongo con mayúscula– actúe de manera diligente es añadido imprescindible para que las tornas cambien. Y dado que no hay medio de comunicación (todos no pueden estar equivocados) que no haya sacado a la luz los embrollos en los que se halla envuelto el PP, no vuelvo a mentar la urgentísima cirugía estética del PSOE porque acabarán por llamarme pesado.
Aquí en el pueblo, aparte de las fiestas que ya mencioné al principio, hay raras sensaciones. Y me parece que en nuestro alcalde se esté presentando un significativo desdoble de personalidad. Sin que se alcance, por supuesto los extremos del Doctor Jekyll y Mister Hyde, de la novela de Robert Louis Stevenson, pero su condición de presidente insular del PP está haciendo extrañas migas con el papel de mandatario municipal. Mientras debemos reconocer que en el pueblo se vienen corrigiendo aquellos asuntos pendientes que corporaciones anteriores fueron dejando de lado, coexisten otros aspectos que, como mínimo, dan que pensar. Al asunto de la compra de la nave industrial en el Polígono de La Gañanía, debemos sumar la negativa, para un servidor incomprensible, a que se retransmitan las sesiones plenarias por la emisora municipal y a que se retome la desaparecida tertulia de concejales. Y, entre otros, son estos dos últimos asuntos los que me hacen pensar que prevalece en tales posturas la condición presidencial partidaria de Manolo. Al igual que en lo del cumplimiento del programa electoral que tanto se esgrime. Aquí, porque a otros niveles, ya me dirán.
En el caso de Radio Realejos, el grupo de gobierno se está equivocando de plano. Y deja reproducir esquemas que se han ido enquistando en la emisora. Para cualquier tipo de oyente es más productiva la intervención de representantes de las diversas opciones políticas antes que los monólogos, en la mayoría de los casos tediosos, que se producen diariamente en la denominada sección de los portavoces. A no ser que se persista en la idea de utilización del medio para obtener rédito electoral…
(Concluiremos mañana)