martes, 28 de mayo de 2013

Corrupción generalizada (y 2)

Manuel Domínguez y Adolfo González saben del tumor pero no quieren extirparlo. Y así me lo han reconocido. En privado. Y este afer guarda semejanza con otros casos en los que se sienten prisioneros y ante el temor de la posible explosión, prefieren seguir cogidos por cierto sitio. Lo malo es que aquellos que gobernaron con anterioridad no se hallan en condiciones de arrojar piedras a no ser que quieran acabar con un buen chichón.
He escuchado, a modo de disculpa, que no es bueno ‘politizar’ la emisora. Propongo al miembro del equipo de gobierno que más tiempo libre tenga –puede usar uno de los asesores o el propio gabinete de prensa–, que escuche las grabaciones desde mayo de 2011. Y que dé a conocer en cuántas intervenciones se ha puesto a la exalcaldesa de San Juan de la Rambla a caer de un burro, con insultos, improperios, risas, fiestas y chirigotas, hechos más propios de medios de comunicación privados, de marcados compromisos católicos (por aquello de la ejemplaridad, los golpes en el pecho, la religión en los colegios y la gilipollez de ese alguien superior que debe tener los oídos taponados con cerumen) que de una sostenida con fondos públicos.
Ahora, estimado alcalde, observarás que por ejercer mi derecho a preguntarte, o cuestionarte una faceta del quehacer en mi pueblo –creo estar legitimado para ello– con el mayor respeto y educación, me supondrá una nueva crucifixión, porque entre tanto católico practicante sigue habiendo algún que otro fariseo. Y si hay que llevar a cabo el sacrificio en la propia emisora que yo también sostengo, se hace y santas pascuas. Tengo a mi favor, señores del equipo de gobierno, el que nadie me lee. Si alcanzara seis o siete lectores, puede que me hubiesen dado ya dos tiros. Y concluyo este apartado con la convicción de que esto también es corrupción, que dudo en calificar de periodística porque quienes la ejercen o practican distan años luz de las responsabilidades contraídas.
En la Revista Latina de Comunicación Social (número 60, 2º semestre de 2005) encontré esta reseña: Dr. Jesús Manuel Hernández García. Tesis: "Prensa y educación en el norte de Tenerife entre la I y la II Repúblicas (1873 – 1931)", dirigida por el Dr. Javier González Antón. Defendida en la Universidad de La Laguna (2004). Amén de obviar la calificación y otras menudencias, me atrevo a sugerir a su director, el doctor De Pablos Coello, que no se le vuelva a ocurrir semejante desliz, cuando él sabe, asimismo, que ese trabajo me lo copié; mejor, me lo saqué en una rifa. Y el título sin encuadernar, qué desastre.
Cuando puedas, Adolfo, seguimos la conversa del pasado sábado. Aparte de la que tengo pendiente con Isa. A estas alturas de la vida, nadie me va a callar por mucho que me califiquen de falangista, entre otras lindezas católicas, apostólicas y romanas. Y con la bendición de la Santísima Trinidad, que para eso fui a la misa previa a la romería. A escuchar a los buenos amigos de Higa. Se merecen más actuaciones en El Realejo. Y si se tercia, traerlos el próximo año al Festival de las Islas. Estuve en la edición XXXIX celebrada este pasado sábado. Y tengo algunas propuestas e ideas para la concejalía del ramo. Los que hemos estado metidos en ese mundo folclórico sabemos que hay aires que no requieren grandes esfuerzos. Ni en la parranda ni en el cuerpo de baile. Y noto grupos demasiado acomodaticios. Algunos ni sudaron los calzoncillos. Demasiada danza cortesana o de salón. Y más, pero queda pendiente para esa plática con la concejala.
Como inicié el recorrido con una cita (perdón, con una vulgar copia, que no sé hacer otra cosa), concluyo con unas líneas de un excelente periodista, Juan Varela (a otros les gusta más Ansón o Pedro Jota):
"Las opiniones son libres, los hechos son sagrados", según el viejo adagio del editor Charles A. Dana, uno de los inventores del periodismo informativo, que también se atribuye a CP Scott, histórico director y luego editor de The Guardian, y uno de los creadores del moderno periodismo de información. 
Toda opinión debe ser argumentada para mejorar su comprensión y apelar a la inteligencia del lector, no a su fe.
Si el periodismo español caminase por la misma senda se evitarían sandeces, enfados y muchas malinterpretaciones. Y sobre todo que una parte del país saliese de su casa o del coche cabreado después de oír a los tertulianos, para quienes los hechos son tan baratos. Quizá entonces los acuerdos serían mayores que las disputas. 
¿Cuánto tiempo le dedicas a cada entrada en el blog?, me preguntó una de mis hermanas hace poco. Bastante, le respondí. Nadie me obliga, obviamente, pero cuando uno se asoma a estas ventanas debe ser serio en sus planteamientos y argumentar sus opiniones. Para chanchullar ya existen suficientes cachanchanes. Es preferible la convicción de que te fisgonean cuatro selectos y escogidos, a…
Y para esos aludidos escribo. Echo en falta comentarios al respecto. Sean valientes, pierdan el miedo a ser diana de los vilipendiadores y a su disposición tres canales: este propio blog y sus dos enlaces correspondientes a Facebook y Twitter. Remítanme, si lo prefieren, un e-mail, y autorícenme a colgarlo. ¿O preferimos seguir combatiendo la corrupción –la periodística (o la advenediza) lo es igualmente– con el más ignominioso de los silencios? Porque si lo hacemos, estaremos jugando con idénticas armas a las de los mandatarios del laissez passer, porque mañana les puede tocar. Eso, hoy por ti, mañana por mí.
Buen arranque hemos tenido en esta última semana de mayo. Disfrútenla.