lunes, 20 de mayo de 2013

LOMCE

El último Consejo de ministros dio luz verde al anteproyecto de la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa). Visto lo que tardó el Partido Popular (una semana) en corregir los defectos que presentaba (eso dijo la vicepresidenta) y sabida la mayoría absoluta de la que disfruta en el Congreso, me imagino que el trámite parlamentario será un nuevo paripé. En consecuencia, al inicio del próximo curso tendremos, para general deleite, otra ley en el sector de la educación.
A pesar de que la Constitución consagra en su artículo 16 que España es un estado aconfesional, la asignatura de Religión (la católica, por supuesto) contará para obtener la denominada nota media, se tendrá en cuenta para la solicitud de becas y habrá una materia alternativa, cuyo nombre omito porque excedería al formato de mis entradas, que también puede ser cursada por los que hayan optado por aquella. Nada se especifica si esta otra cuenta a los efectos académicos aludidos.
Como uno estuvo hasta el otro día metido en esos berenjenales y ha formado parte de diferentes equipos directivos, me imagino a los jefes de estudios, cuando estén el periodo de confección de horarios, estrujándose los sesos, máxime con los recortes y escasez de profesorado, para encajar a los alumnos que cursen religión, por un lado, a los que se decanten por la alternativa, por otro, y el entronque supremo, dónde meter a los que opten por ambas. Por cierto, ¿estos últimos tendrán una asignatura más que el resto?
El galimatías del párrafo anterior, con ser de órdago, solo se produciría, y no es poco, si contamos, como por lo visto estiman Wert y la Conferencia Episcopal, con que se matriculen en Religión católica. Pero, y a la Carta Magna vuelvo, como las otras confesiones religiosas se hallan amparadas para demandar que también se impartan en los colegios sostenidos con fondos públicos, imagínense la cantidad de combinaciones que podrían darse. Estoy ahora mismo pensando en esos colegios e institutos radicados en zonas en que múltiples nacionalidades se dan cita.
En mi época de docencia activa solo recuerdo un caso de un padre que acudió al centro para demandar que la opción religiosa de sus hijos se tuviera en cuenta. Fue desviado a la Consejería donde lo despacharon con el argumento de que nos se complicara la vida y que si denunciaba el hecho, en lo que resolvía la Justicia, los críos habrían salido ya de la Universidad. Y es de lo que se agarran los políticos para emprender estas carreras suicidas en un ámbito social en el que los consensos deberían ser de obligado cumplimiento.
La cantinela de acabar con el fracaso escolar con estos cambios que se producen cada vez que un nuevo partido político alcanza el tan ansiado poder, es tan ficticia como engañosa. Es tanto como esgrimir que por haber asfalto nuevo en una autopista ya no se van a producir accidentes. El fracaso es una consecuencia del sistema, de la desfachatez de una sociedad catapultada a situaciones de comodidad y mínimos esfuerzos –los políticos son el espejo más nítido y el ejemplo más significativo–, por lo que el intento de adoctrinar (sería como llevar las ovejas descarriadas al redil equivocado: de la iglesia a la escuela) flaco favor hará. Solo me falta por ver el renacer de la Formación del Espíritu Nacional, aunque por el andar de la perrita puede que no ande muy descaminado.
La cultura del esfuerzo no se alcanza con imposiciones. Tampoco con dejadeces y políticas permisivas. De ahí la imperiosa necesidad de alcanzar acuerdos, que se impliquen los más amplios espectros sociales. Porque uno ha tenido la oportunidad (o desgracia) de vivir (y sufrir) demasiados cambios legislativos. Y aunque ha salido vivo de las batallas, entiende, y reclama, altura de miras. Y lo que pretende al PP es una involución en toda regla, una vuelta al pasado más retrógrado en el que, digámoslo alto y claro, el que tenía perras salía pa´lante, y el que no, a trabajar a la platanera y a ser esclavo de los dictados del señorito.
Al ministro Wert le han salido ‘enemigos’ hasta en la familia más cercana. Porque su venganza, que fraguó cuando su época de tertuliano, no le va a deparar mayores alegrías por mucho respaldo que sienta entre sus compañeros del hemiciclo, donde las posibles discrepancias –que las hay en más de una comunidad autónoma regida por su propio partido– se ahogan en el agua del vaso de la compensación y la compra de voluntades. La imposición de más controles en el sistema va a conducir a un incremento notorio del paro (¿hasta cuándo?) porque no habrá –y pasará mucho tiempo– posibilidad de absorber toda esa mano de obra a la que usted cercenará la posibilidad de estudiar, y no de manera exclusiva por falta de rendimiento, sino asimismo, y eso sí que es preocupante, por falta de medios económicos. Porque su educación clasista va a condenar a un porcentaje tan elevado, que la fractura social puede ser de dimensiones incalculables.
Mientras, el PSOE sigue intentando encontrar sus señas de identidad (dónde demonios las habrá metido), busca fórmulas para acercarse a los que se fueron alejando (casi todos menos los que aún tienen un cargo); Cañete persiste en soltar lindezas (ahora come insectos, se nota que le sientan bien en su oronda anatomía); Maduro debe recurrir a un expediente de modificación de créditos para limpiarle el culo a los venezolanos (con perdón), o si no explíquenme lo de los cincuenta millones de rollos de papel higiénico; la moción de censura en Güímar sigue su curso mientras los socialistas canarios sostienen que se fundamenta en intereses partidistas (chiquito descubrimiento)…
Y aquí sigo yo, con mis opiniones que nadie lee, pero que cubren una necesidad vital, y esto último compensa con creces lo otro. Puede que esta convicción no sea comprendida por los que no me leen pero se alongan al blog para fisgonear. Me lo expliquen.
Concluyo. Hoy lunes se dan a conocer las novedades en torno al puerto del Puerto. Como se siga reduciendo el presupuesto (a partir de 2020 ya veremos) vamos a tener que conformarnos con un muelle de Famobil; en ese sí cabrían grandes cruceros y yates de lujo. Es menester revulsivos ya. Ahora vislumbramos a Ledesma y Brito que caminan hacia El Penitente, y a Cerrillos que transita hacia El Peñón, muestra inequívoca de una ciudad sin rumbo. Hasta mañana.