martes, 25 de junio de 2013

Otra vez Javier Trujillo

Los que han sido capaces de aguantarme en estos años de andadura bloguera saben que no es Paulino Rivero santo de mi devoción. Nada me ha hecho en lo personal, pero creo que cada día que pasa le queda más ancho el cargo que ostenta. Y como fiel reflejo de todos los políticos que no se miran al espejo antes de lanzarse a expresar pareceres (orales o escritos), sus devaneos en lo que él denomina ‘su blog’ (y Willy también) me insultan como funcionario jubilado, como periodista aficionado y como juntador de letras (al menos de lunes a viernes). Alguna otra cosilla más, pero con las limitaciones de rigor porque uno no alcanza ese magnífico alumbrado de carretera que poseen sus señorías.
He estado unos días averiado. Con una infección en los ojos que me dejó hecho un asquito. Hasta urgencias tuve que ir una madrugada de la pasada semana cuando el derecho (el ojo) se puso como el de un boxeador noqueado. Y después de los colirios y limpiezas, ayer por la mañana bajé al Puerto, al oftalmólogo. Pasé por el muelle, a la ida y a la vuelta, y el tufo te tiraba pa´tras. Será una tradición o una novelería (personalmente entiendo que más de lo último), pero yo no me baño en el muelle ni aunque me lo recete el galeno. Con la movida que hubo con las del Barranco Tafuriaste, en la zona villera, no comprendo este hedor  insoportable a macho cabrío. Dicen que es para purificarlas. Otros alegan que si el celo, que si la preñez. Y una mierda. Que sí, que lo dejan todo con los requisitos indispensables para la adquisición de la fiebre Q. Fos, vamos con otra cosa.
Saben ustedes, y más arriba te lo recordaba, que Rivero tienen un blog en el que escribe los domingos. Bueno, si tú piensas que le escriben –que tiene un negro–, no cambies de opinión; lo mismo te doy la razón. Y aparte de seguir con sus manías –todos las tenemos– de buscar trabajo para los canarios (así estamos en los niveles actuales), cada vez que ocurre algo importante en España, él espera a que se definan los presidentes autonómicos más significativos, para hacer luego un refrito y pontificar como Rouco Varela. Es lo que ha ocurrido tras la propuesta del gobierno nacional acerca de la tan cacareada reforma de la administración.
Hoy le voy a dar la razón. Que sí, has leído bien: Paulino tiene razón en su planteamiento. Haz una raya y anota la fecha, porque deberán pasar varias décadas para que este hecho, astronómico y sideral, vuelva a tener lugar: que el presidente canario y yo coincidamos. Después vuelvo al tema.
Hay un gomero que lo es más que nadie, trabaja más que nadie y cree saber más que nadie. Y esos gomeros me caen mal. Del personaje escribí tiempo ha, comentario que reprodujo un digital de aquella isla y que fue leído por un importante número de lectores. Lo titulé: Javier Trujillo Bernal. Porque de él se trata. Fue uña y carne con Casimiro Curbelo. Pero ya se sabe que isla pequeña, infierno grande. Y se enfadaron. Como pasaba por allí poco después un tal Soria, debió convencerlo para que ingresara en las filas del PP. Y un socialista hasta la médula, de la noche a la mañana se escoró a la derecha y atracó por Chinguarime convertido nada menos que en presidente insular con mando en plaza (de Las Américas).
Desde esos tiempos (ha habido unas elecciones de por medio), el señor Trujillo sostiene que en La Gomera todo está mal, todo se ha hecho mal y dirige su particular cruzada contra todo lo que defendió no ha muchos años. Incluyo cabras, cabritos y ‘machos’ sueltos por esos predios de Chipude y El Cercado.
Cree haber visto en el anteproyecto de Ley para la Reforma de la Administración (ahora ya lo pongo con mayúscula para darle tanta importancia como la que él intuye) y ha descubierto que de implantarla ya, en su isla se suprimirían muchísimos cargos: concejales liberados, personal de confianza. Y lo detalla con pelos y señales para el Cabildo y los seis ayuntamientos, con enorme regocijo y deseando que don Mariano, su nuevo jefe supremo, no sea tan pusilánime y meta mano a tanto aprovechado.
Pero Javier es olvidadizo y deja ciertos flancos sin cubrir. Y va mi coincidencia con Paulino. Trujillo obvia que con la mayoría de competencias transferidas a las Comunidades Autónomas, la figura de Delegado del Gobierno (algo así como un Gobernador Civil o Comisario del poder estatal) no tiene razón de ser. Échale guindas al pavo con todos los que pululan a su alrededor. Te lo puedes imaginar.
Pero como Canarias es territorio fragmentado, si el Delegado está en una provincia, debemos ubicar en la otra a un Subdelegado (lo pongo en masculino). Con todo lo que a su alrededor se congrega. Añade viajes a tutiplén para las conversas pertinentes.
Si creías que ya estaba completo el organigrama, espera un fisco. Esas importantes figuras están en las islas capitalinas. El resto no se iba a quedar atrás. Y nos inventamos las Direcciones Insulares. Ahí colocamos, a manera de encaje perfecto, hasta los imputados que nos interesa tener medio ocultos. Trujillo Bernal sabe de eso bastante. Porque él, no siendo nada de lo hasta ahora reseñado, también chupa del bote y es asesor de la Directora Insular en San Sebastián de La Gomera, doña Luz Candelaria Reverón González, quien fuera concejala de urbanismo, por Coalición Canaria, en el ayuntamiento santacrucero, profunda conocedora de los sebadales (casi tanto como Cristina Tavío), viajes, comidas y acompañantes. Todavía ruedan las imágenes por Internet de alguna cuchipanda con los amigos y con cargo a las cuentas de Zerolo (en su papel de alcalde, claro). En fin, menuda tropa que se juntó en La Villa.
Aconsejar a don Javier de bien poco serviría. Es de esos seres que silban correctamente y cuando desde lo alto de Garajonay proclama las excelencias de su nuevo partido, olvida que tiene un pasado grabado a fuego. Rogarle que haga público su sueldo y su cometido, sería mucho pedir. Y comparar su quehacer con la de cualquier concejal liberado de cualquier ayuntamiento gomero, sería tan odioso como cada vez que usted se asoma a los medios de comunicación a soltar sandeces.
Ahora, como en la ocasión anterior, envíe a sus secuaces para que hagan los comentarios en los que me pongan a caldo de gallina. Luego critican (usted y los suyos) a Casimiro por lo mismo. Los gomeros se merecen mucho más. En esa isla, que tanto aprecio, sí que es menester savia nueva. Y no la vamos a encontrar en otros sectarios que se postulan como salvadores. Están igual de contaminados.
Hasta la próxima. Porque me lo temo.