sábado, 8 de junio de 2013

Una batería bien dispar (y 2)

No se podrá beber alcohol en la explanada del muelle (¿el nuevo o el viejo?) portuense el día de la embarcación de la Virgen del Carmen. Es una orden de la autoridad suprema y a todo el que fuere pillado con el vaso en la mano, no solo se le decomisará la mercancía sino que será objeto de una multa que podrá alcanzar la cantidad de 1500 euros. Como el que se empeña en empinar el codo lo va a seguir haciendo, me temo que con irse un par de calles más allá, acudirá a la susodicha embarcación con el depósito bien repleto. O si no, lo traen puesto de casa y asunto resuelto. Esta medida, consecuencia de las algarabías que le consintieron en su día a Manolito Artiles y sus retransmisiones televisivas (las de ahora son mucho más puritanas, católicas, apostólicas y romanas, aunque se les dispare el órgano muscular situado en la cavidad de la boca de los vertebrados y que sirve para gustación, para deglutir y para modular los sonidos que les son propios) me recuerda aquella estadística que nos sitúa (a Canarias) en el tercer lugar del ranking nacional de bebedores. Y cuando el borrachín de turno recibió los resultados se propuso, y juró solemnemente, no solo pasar la noticia a todos sus amigos del gremio, sino que, ipso facto, acometió el noble empeño de alcanzar el codiciado primer puesto.
No es que exista la denominada Ley del Menor, sino que la propia Consejería dictó años ha una extensa normativa con el protocolo de actuación en las actividades extraescolares y en la utilización de las posibles imágenes de las mismas. Este jubilado, como secretario en el último centro en el que ejerció, amén de ser el responsable de la edición del periódico La Pizarra, bien que lo debió tener en cuenta. Por eso me causa extrañeza la proliferación que ha inundado Facebook en estos días con los viajes de fin de curso. Se ha llevado la palma el CEIP Mencey Bentor, del barrio realejero de La Cruz Santa. No sé si el responsable de subir esas cantidad de fotografías es alguno de los maestros acompañantes o, quizás, otros adultos (padres, madres) de los que suelen participar en estas giras, pero entiendo, y corríjanme los entendidos, que estos procederes no son demasiado correctos. Máxime cuando luego nos quejamos amargamente ante la utilización indebida de estas imágenes por los desaprensivos de turno. En esto de las redes sociales y otros artilugios reconozco que soy un novato. Pero uno lee, escucha y saca conclusiones.
El alcalde de San Juan de la Rambla, el popular (bueno, no mucho porque no sacó sino doscientos votos) Tomás Mesa, ha renunciado a la delegación de Deportes que él mismo se había asignado. Puede que haya alegado en su descargo que ya no está para semejantes trotes. Pues yo creo, y esto es, como todo el resto, una opinión muy personal, que no debió hacerlo y que esa retirada de la actividad física le va a acarrear mayores quebraderos de cabeza. Se lo digo por experiencia. La vida del político es muy sacrificada. Que si hoy almuerzo con el director general, que si mañana tengo un desayuno de trabajo con el consejero, que si pasado debo acudir a la clausura de las jornadas gastronómicas… En fin. A buen entendedor…
Televisión Española silencia la protesta estudiantil ante las mismísimas narices de Wert. Sí, ese grupo de expedientes brillantes que le negaron el saludo en una entrega de diplomas. Nada extraño cuando de un medio de comunicación dependiente del gobierno de turno se trata. Pero no se queda atrás la nuestra, la autonómica. Porque cuando se dio a conocer el dato sobre el paro, y dado que Canarias fue la única comunidad que siguió la tendencia contraria al resto del país, el informativo de medio día (el del travelín, el de Daswani) lo puso en antena al cuarto de hora de haber comenzado el telediario. Muchos socialistas me dicen que no la tienen sintonizada. Ojos que no ven, corazón que no siente. Pero ayudan a sostenerla. Va en ello su propia supervivencia.
Me cae simpático el Papa Francisco. Y alega cosas con fundamento. Me temo que todo se quede ahí, en las buenas intenciones. Lo último que le escuché es que en el mundo no manda el hombre sino el dinero. Bueno, lo de mandar no me gusta, pero lo entiendo. Si yo le rogara que comenzara a practicarlo en el propio Vaticano, ¿me haría caso? Porque mira que la banca de la iglesia no se diferencia demasiado de la otra, de la que manda. Y como el movimiento se demuestra andando, estimado Francisco, ya sabe. Como ha pasado de los dichos a los hechos en sus comportamientos personales, siga usted con la limpia pertinente. Este ateo casi convencido se lo agradecería un montón. Feliz fin de semana.