lunes, 22 de julio de 2013

Envido

Me hubiese valido, igualmente, ‘pégaselo, compañero’. Que es título de cierto poema dedicado a tal juego de la baraja, que fue premiado en Tacoronte (Alhóndiga 2002), grabado posteriormente por la Escuela de Folclore de Adeje y la Agrupación Folclórica de Higa, y que me va a permitir lanzar en este principio de semana unos cuantos órdagos.
Los dos primeros, para la oportuna excepción de rigor, a Tito Vilanova para que le plante cara a su nueva situación. No siendo el fútbol tema de interés para mis comentarios, sí lo es la circunstancia sobrevenida de la terrible enfermedad del hasta ahora entrenador del Barcelona. Pégale siete, y que las cartas no se te muestren esquivas.
El segundo debo cantarlo yo. A los que en este país se adueñan de unos votos prestados para crear marañas de tal calibre que cada vez ponen más difícil algo tan sencillo como debe ser la convivencia ciudadana. El entramado político ha extendido sus tentáculos mucho más allá de lo debiera ser o parecer razonable. La separación de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) ha traspasado todas las lindes y se halla en permanente tela de juicio. La no independencia de los miembros del Tribunal Constitucional me conduce al artículo 117 de la Constitución: La justicia emana del pueblo y se administra por jueces y magistrados independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. Creo que nos hace falta algo más que una simple revisión de la Carta Magna. Pero analistas habrá para este particular mucho más sesudos que un servidor.
Lo nuestro es más cercano, más de andar por casa. Deberé felicitar al grupo de gobierno municipal realejero cuando tenga más conocimiento de causa de la obra que nos va a comunicar con San Vicente sin necesidad de pasar por el casco de Realejo Bajo (yo soy uno de ellos, pero me asaltan dudas), pero mientras tanto van estos envites a Manuel Domínguez, alcalde de mi pueblo y presidente insular del PP:
Las declaraciones efectuadas ayer por la alcaldesa de Santa Úrsula, y compañera suya de partido (“gobernamos mejor ahora con tres que antes con nueve”), me lleva a retarle a que la desmienta categóricamente o que siga sus pasos. Para no comenzar con nuestra villa, le pongo el ejemplo de San Juan de la Rambla. Ahí gobierna su amigo Tomás, junto a seis concejales de CC. Siete, estimado Manolo, para una población de 5103 habitantes (datos del INE referidos a 2012). Santa Úrsula, ese otro municipio norteño que Milagros dirige, con el apoyo de un concejal del PSOE y otra del PP, cuenta con, según la misma fuente, 14374 pobladores. Podría aportarle más datos y hacer referencia a otros lugares como Güímar, Arafo, Santiago del Teide, Puerto de la Cruz, La Victoria o Los Realejos, sin ir más lejos.
Quien fuera su primero de a bordo (permítame el juego de palabras), Sebastián Ledesma, que es del Puerto de toda la vida (cómo lo engañó cuando se le coló en la lista alegando que era de La Cruz Santa), tiene a la población portuense hasta el mismo gorro con sus manías santelmeras. Donde no le importa gastarse un pastón en artilugios que solo sirven para recoger mierda, argumentando que se pueden oxidar. Como todavía no conozco hierro alguno que no sufra ese proceso, máxime con la cercanía del mar, se me ocurre insinuarle que las compre de plástico. Le va a sobrar dinero para tener bastantes ejemplares en depósito por si algún gracioso las quema.
En definitiva, lo que pretendo comunicarle es que dinero hay. Lo que pasa es que está mal repartido porque las prioridades políticas no coinciden con la de los administrados. Ustedes se sirven en primer lugar y luego reparten lo que sobra. Se lo explico de una manera más sencilla invitando a cualquier formación política a que haga suya esta propuesta, que ya he dejado esbozada en anteriores ocasiones:
Si yo me presentara ahora a unas elecciones municipales, aparte de dejar consignados los sueldos en el programa, declararía solemnemente que con el alcalde y tres concejales se puede llevar adelante la gestión de un ayuntamiento como el de Los Realejos (40.000 habitantes). Hacia arriba o hacia abajo, ya se pueden hacer los cálculos pertinentes. Lo que ahora han implantado ustedes es repartir la áreas en chiringuitos para que cada cual tenga su parcelita con la que intentar justificar suculentas pagas. Al final se molestan y se pisan competencias, con lo que el poder decisorio se queda en lo voy a consultar con Adolfo o con Manolo. Lo malo es que ocurre con todos los que han alcanzado la posibilidad de gobernar. Y no deben pensar diferente los que aún no lo han hecho, porque nadie se atreve a dejarlo especificado por escrito antes de que depositemos nuestro voto en la urna. Se ha creado tal maquinaria en todas las instituciones públicas (si existen diez liberados, añadan el doble o triple de personajes a su alrededor) que somos muchos los que echamos en falta otros derroteros que demuestren que van a servir y no a servirse.
Hombre, ya puestos, me serviría de gran alivio el que Milagros, la alcaldesa de Santa Úrsula, me explicara cómo se prestó a permitir ese organigrama que ahora ella misma critica en aquella primera sesión plenaria en 2011 tras la convocatoria electoral. Sí, el de los nueve que resultó no ser. Y que fuera a una reunión de la Fecam a explicar cómo se puede llevar adelante una gestión con tres personas sin mayores agobios. ¡Ah!, y felicitarla por su embarazo, según me enteré en cierto diario. Circunstancia que no solo me congratula sino que me reafirma en que sí es factible lo que usted dice, y yo propongo también, y me da pie a manifestar que aún sobra tiempo para otros menesteres más familiares, más íntimos, más agradables.
¿Qué, se anima el PSOE realejero a plasmar en su programa lo que un exafiliado, exmilitante, ex secretario de organización, ex miembro del comité regional, exconcejal y exalcalde de su formación deja en el aire? O lanza el guante por si alguien lo recoge. O pega un sonoro envido para ver si esto cambia y demostrar que no todos son iguales. No es una caña. No hincho los carrillos porque no voy flus, pero tampoco ciego. Tengo una bala en la recámara, forastero. No se limiten a los catálogos de buenas intenciones, porque los sustantivos abstractos de rigurosidad, transparencia, honestidad, compromiso y coherencia vienen en todos los programas. Prometan hechos, no vaguedades. Será la única manera de que los que luego nos corresponda protestar por los incumplimientos, tengamos bases sólidas en las que sustentarnos.
Ahí queda eso, que diría un buen amigo. Para estar en plena canícula y no leerme casi nadie porque la crisis no afecta el periodo vacacional, buena manera de comenzar otra semana de julio. Y casi se acaba.