domingo, 7 de julio de 2013

Ley de Transparencia, otra vez (y 2)

En la primera quincena de este mes, la Consejería hará público el portal web de transparencia, en el que habrá un avance de datos "significativos" de la Comunidad Autónoma como salarios, empleados públicos, contratos o procedimientos administrativos. El entrecomillado no es mío, y por lo tanto le pregunto qué quiere decir eso de significativos. Entiendo que se van a limitar a publicar lo que en los Presupuestos de Canarias ya se contempla y seguirán silenciando lo que cuestan viajes (incluya los presidenciales; y menos mal que ya no lo dejan entrar en Venezuela), recepciones, cuchipandas, dietas, kilometrajes, vestuarios, atenciones, regalos… Chiquito salidero por ahí.
"La transparencia es una obligación de la administración pública y éste es el camino adecuado. Queremos liderar este proceso desde la Consejería, con ideas novedosas. La ciudadanía lo exige, y con razón, quiere saber como se gasta el dinero público". “El Gobierno aspira a que sea una ley amplia, que afecte a todas las instituciones de la comunidad autónoma, llegando a ser extensible a las corporaciones locales y al Parlamento, bien por la vía de introducirlo en el texto o bien modificando el Reglamento de la propia Cámara regional”. El subrayado es mío. ¿Me podría indicar cuánto tiempo estuvo reacio don Antonio Castro para publicar los sueldos, y extras, de los diputados canarios? ¿Cómo va a poner de acuerdo a 88 ayuntamientos, en los que cada uno va por libre y fijan las cuantías que mejor cuadren a sus bolsillos? Pero si perciben dietas hasta por participar en una videoconferencia.
Ya vamos con lo último, al menos por ahora. El objetivo de este texto, que se tramitará en Canarias en paralelo al que el Ejecutivo de España debatirá en las Cortes, es "acabar con cualquier tipo de opacidad y que los ciudadanos tengan información fluida de todos los sueldos, los contratos, las adjudicaciones, los convenios, los proyectos de ley, los decretos, la ejecución presupuestaria" y cualquier otro destino de todos y cada uno de los céntimos de dinero público que maneja la Comunidad Autónoma.
Muy bonito, pero poco práctico. Dice mucho, pero no dice nada. Sobra toda esta parafernalia. Mezclan churras con merinas. Con lo fácil que sería resumir todo el tinglado en detallar, hasta el último céntimo, lo que perciben los gobernantes (políticos y amplísima camarilla que hay en sus derredores). Lo de los convenios, adjudicaciones, proyectos de ley, decretos, etc., sobra. Todo eso es público y notorio, salvo lo que pueda moverse por debajo de la mesa. Y Bárcenas sigue sin tirar de la manta. A nosotros lo que nos importa realmente es que se conozca esa maraña u organigrama de las instituciones y organismos con todo lujo de detalles. Y con todos los pormenores (funciones, cometidos y lo que ingresan a fin de mes). Dennos el poder decisorio de regular tal maremágnum y de reducir, en caso de que así lo considerásemos, tanto los puestos sobrantes como los excesos salariales que estimáramos oportuno. Lo demás, alharacas del bien quedar.
Insisto, reitero y concluyo: el problema de las leyes está en quienes deben hacerlas cumplir, máxime cuando sean ellos los que tienen que predicar con el ejemplo. Y en este particular caso que se deja comentado, que yo mentaría ley del espejo, la ciudadanía está más que retratada. Ahora bien, ese ente abstracto llamado Administración, a la que pretendemos fotografiar, por mucho que los paganinis le pongamos las condiciones, si los que la manejan no son diáfanos –ya ha habido demasiada turbidez–, se puede redactar otra Biblia y nanay. La ética, la moral y las buenas costumbres no se rigen por escrito. Estará más relacionado este particular, y salven las distancias pertinentes, con el denominado derecho consuetudinario. Eso, con los usos, con las costumbres. Y aquí entraría lo que decía mi padre: el que nace barrigón, ni aunque lo fajen chiquito. Y cada día aparece otro ‘gordinflón administrativo’. Hagan lo que dicta el sentido común y no se empeñen en inventar la pólvora porque se van a seguir chamuscando.
Y no pensaba escribir este fin de semana. Es que me encienden. ¡Ah!, estas movidas las hacen en verano, cuando estamos de vacaciones. Ustedes también. ¿Ustedes también? Por supuesto, el resto del año es cuando no trabajan. ¿Y el paro? Ya empiezas la mixtura. Demagogo.