miércoles, 24 de julio de 2013

Política pura y dura

Escuchaba ayer por la mañana una entrevista que le hacían en la Cadena Ser al secretario general de los populares canarios, presidente del PP en La Palma y diputado en el Parlamento de Canarias don Asier Antona Gómez, que a mí se me da un aire con mi amigo Rubén Lorenzo y que no sé cómo demonios tiene tiempo para tantas ocupaciones (y tantos cientos de miles en el paro). Y digo yo que si los políticos dejaran de preocuparse tanto por los que no tienen trabajo y repartieran los oficios que ellos desempeñan (es un decir), otro gallo nos cantaría. Porque por todos cobran. En A, en B, en sobres o directamente en la mano. Son falsos, tú.
Me lo pasé bien el ratito que estuve pegado al receptor radiofónico, debidamente aparcado en la zona realejera de El Llano, y esperando a mi mujer que estaba haciendo unas diligencias. ¿Se dice así, no? Me enteré, entre otras cosas, que el señor Antona no estuvo nunca de acuerdo con las mociones de censura en Güímar y en San Juan de la Rambla. Lo que lees. Hasta a mí me extrañó sobremanera. Eso sí, dejó claro que en estos casos se respeta la autonomía de las agrupaciones locales. Y un churro. Mentirosos, que son unos mentirosos. Porque a renglón seguido espetan que no podemos dar credibilidad a las palabras de Paulino Rivero cuando alega sentirse arropado en sus cargos. Es decir que a ti sí y a él no. Falsos, otra vez.
Y me quedo por este Norte. Oye, Manolo, ¿y tú opinas lo mismo que tu superior jerárquico orgánico? ¿Tampoco estás de acuerdo con las mociones precitadas porque eso depende de lo que piensan rambleros y güimareros? No me lo puedo creer. Pero si tú estabas detrás dando el empujoncito definitivo. Falsos y mentirosos. Mentirosos y falsos.
Este país, la frontera sur de Europa, va a terminar por ser mejor la frontera norte de África. Porque los espectáculos de un día, y otro, y otro, y otro ya no caben en lo que pueda denominarse democracia seria. Y se empeñan en seguirlo llamando estado de derecho. Vamos a dejarlo, mejor, en etapa cambada. Acabaremos por ser todos navajeros porque no te puedes fiar de nada ni de nadie. Ya comenzaron las altas instancias judiciales a poner de manifiesto la imparcialidad  en la toma de decisiones. He leído que gracias a la indulgencia del Tribunal Constitucional, el expresidente balear, Jaume Matas, ha pasado de 72 a 9. Sí de seis años a tres trimestres, con lo que la cárcel seguirá existiendo para los que roban para llevarse algo a la boca porque se están muriendo de hambre. Si dudas de mi palabra, pregúntale a la Pantoja. Y si por un casual esta causa, una de las tantas en las que se halla inmerso el angelito, pudiera llegar al Tribunal Constitucional quedaría absuelto para siempre jamás. Que concesión de gracias ni facilidad de perdón, un tribunal está para impartir justicia. Y la están convirtiendo en otro hazmerreír. ¿Se les ve el plumero? No, son plumíferos totales. Aquel que dijo tiempo ha lo del cachondeo, tendría hoy que cambiar el texto. ¿Entienden ahora el discurso popular de que estamos colaborando con la justicia, poniéndonos a su disposición para todo lo que haga falta; repito, para todo lo que haga falta? ¿Lo captas o te lo explico otra vez? Hasta yo estoy pensando hacerme más popular. Lo mismo incremento notablemente las visitas de esta mierda de blog.
Y a todas estas, ¿quién les ha comunicado a ustedes que Rajoy va a hablar de Bárcenas el próximo 1 de agosto? ¿Dónde ha dicho él semejante cosa? Va a comparecer. Y leerá, en las respuestas también, que vamos de puta madre, que se acabaron los túneles, que todo es verde por doquier, que la popularidad de los tres poderes se ha disparado, que ese señor está bien donde está, que los puros se los paga él, que el alquiler de la casa rural gallega es un detalle de un buen amigo, que siga Alfredo dos años más y volvemos a ganar de calle, que habrá que atacar el flanco izquierdo por el costado sindical, que Merkel volverá a La Gomera…
Procuro estar informado. Y leo prensa digital a porrillo. No la compro por dos razones: una, mi religión no me lo permite; dos, la pensión dura lo que dura. La visual va para todas las tendencias, colores y líneas editoriales. Escucho algo la radio y veo poco la televisión. Del maremágnum obtengo algunas conclusiones. La principal: somos un país con demasiadas leyes. La mayoría de ellas no se cumplen. Son mero papel mojado. Y lo que es peor, a la hora de aplicarlas, cada juez interpreta la norma como mejor crea conveniente. Porque el articulado siempre es abstracto, jamás concreto y directo. De ahí mi particular batalla –perdida de antemano, por supuesto– ante los que creen que otra nueva, la de transparencia, va a evitar todos los hechos relatados en este post y en varios cientos anteriores. Y como aquí en Canarias queremos ir una hora por delante –para compensar el desfase de meridianos–, estamos empeñados en gastar el dinero inútilmente. Nos hemos inventado unas reuniones insulares en las que, ante un auditorio más bien escaso –las fotos y vídeos se nos presentan en sentido inverso pues solo retratan a los que intervienen (y a los ejemplos de La Gomera y La Palma me remito)–, varios directores generales explican al grupito de políticos asistentes lo que se cobra por transporte, alojamiento, manutención, dietas… ¡Ah!, y que pueden presentar sugerencias vía Internet, que para eso están enganchados todo el día.
Como yo entiendo la política de otra manera, utilizo este vehículo para discrepar. Y como estoy jubilado, puedo hacerlo a la hora que me dé la realísima gana. Ustedes, no. Y como queda reflejado, ni me debo ni debo. Ya está bien. ¿Y qué? Y tú más.