sábado, 17 de agosto de 2013

Interesantes iniciativas

Hago un pequeño alto en el cuento que venimos publicando (seguiremos lunes, martes y miércoles, salvo imprevistos), amén del inciso por tratarse de un fin de semana (época en la que no trabajo pues bien me merezco un descanso), y me sumerjo en unas interesantes iniciativas. Al menos así me lo parece.
Cuando leí lo de “100% folclore”, recordé un debate planteado tiempo atrás, que un servidor era parte activa de la Agrupación Folclórica de Higa (La Perdoma), en el que se discutía la posibilidad que ahora el ayuntamiento realejero ha puesto en práctica, aparte del intercambio de grupos entre los diferentes municipios de la isla. La razón de ser de los colectivos es dar a conocer su trabajo mediante las actuaciones. Y como estas han ido decreciendo de manera alarmante –ni siquiera los festejos populares eran ya la tabla de salvación–, el que un consistorio permita la movilidad de los mismos por los diferentes barrios de la geografía local, constituye un estupendo aldabonazo para la subsistencia.
Los grupos necesitan alicientes, so pena de languidecer hasta su total desaparición. Recuerdo que esta práctica ya se llevaba a cabo en los tiempos en que Vicente Quintero era concejal de cultura, a través de la extinta Mancomunidad del Norte. Los condicionantes económicos –ignoro si debido a una mala gestión o a la consabida manía de no pagar las cuotas los municipios asociados– acabaron con aquellos empujes. Por ello me permito elevar humilde consejo a los actuales responsables de mi pueblo para que estudien la posibilidad de los intercambios que dejo esbozados. Tan difícil no será sentarse en torno a una mesa –que no sobre la mesa– los concejales del ramo para estudiar las alternativas que procedieren. Porque ‘eventos’ (volvió a salir la palabreja) hay como para repartir el suficiente juego.
No me acuerdo dónde demonios leí que se estudia un convenio entre ayuntamiento de Los Realejos y cabildo de Tenerife para buscar una solución definitiva a la casa natal de José de Viera y Clavijo. El ayuntamiento pondría a disposición de la entidad insular unos terrenos para la construcción de las viviendas que alojen a los actuales inquilinos del hogar en el que viera la primera luz el insigne polígrafo, y a quien en este año se viene dedicando un ingente programa de actos con motivo del 200º aniversario de su muerte en Las Palmas de Gran Canaria. Me viene a la memoria un escrito aparecido en un programa de las Fiestas de Mayo en el que ya se mentaba el tema hace más de cuarenta años.
Deseo, sin embargo, que las condiciones del tratado a establecer entre las diferentes instituciones públicas con respecto al futuro museo se realicen con todas las garantías posibles para que no ocurra lo que aconteció con la Casona de La Gorvorana, condenada hoy al más ignominioso olvido y al deterioro constante. Se firma una vez, pero se piensa un centenar, o más. Ojalá pueda ser esta la definitiva.
La declaración de sus bienes por parte de los que ejercen un cargo público, y que salta a los medios de comunicación cada tres por dos, me produce carcajada. Más cuando se comenta que un destacado dirigente socialista canario está poniendo pegas a que se conozcan sus ‘intimidades’ económicas. Máxime cuando desde su consejería se nos vende la Ley de transparencia como la panacea para solventar todos los males. Y si no es verdad lo que se publica de él, que salga a desmentirlo inmediatamente.
Yo le rogaría al alcalde de mi pueblo que encargue a cualquier funcionario que revise la documentación de los años ochenta y publique la declaración que yo debo tener por aquellas dependencias. Me pongo de ejemplo porque no he hablado este tema con los que me acompañaron en aquella aventura. Me imagino que no tendrán, asimismo, inconveniente alguno. Tanta bobería y hasta en eso fuimos unos adelantados. Y sin asesores ni cajas B. Váyanse a freír chuchangas.
Como la ministra Báñez ruega a la Virgen del Rocío para que la ayude a superar la crisis, como Paulino Rivero se vuelve romero todos los meses para encargarle a las patronas insulares que le echen una mano en la disminución de las listas del paro, me parece conveniente señalarle a Manuel Domínguez, alcalde de Los Realejos, villa que supera con creces los seis mil desempleados, que acuda cada miércoles a San Agustín y le diga a la Virgen del Carmen que o se pone las pilas o le quitamos el bastón de mando. Que cuando yo se lo regalé hace casi treinta años, se lo dejé clarito: aquí lo tienes pero con todas las consecuencias; paga las facturas pendientes y no me hagas estar pasando los sinsabores de si tendremos dinero a fin de mes para pagar las nóminas. Que yo era político en ese entonces y sabía exigir contraprestaciones. Y abandoné la cosa pública a los 38 años. En fin, quedan pendientes mis memorias. Por ahora me conformo con FB y Twitter. Aparte del Pepillo y Juanillo.
Bueno, nos encontramos el lunes con la tercera entrega del cuento. Hasta entonces. Y no se expongan al solajero.