jueves, 8 de agosto de 2013

Rebajas

Qué fácil es rebajar y proponer recortes cuando los dardos son dirigidos a dianas que se ubican fuera de dominios propios. Me quedaré con las ganas de comprobar cómo un político hace cualquier planteamiento económico y que sea él el primero que lo cumple. Para predicar con el ejemplo, que tanto demando. Pero me moriré antes y me iré al crematorio con el desconsuelo.
Deben no estar los bancos afectados lo suficientemente rescatados porque no basta con los recortes habidos. Pues si creías que el dinero inyectado en las cajas de caudales de las entidades intervenidas (apendicitis aguda) iba a ser repuesto con cargo a sus beneficios, cuán equivocados estábamos. Son tan escasos nuestros ahorros que bien poco tienen donde morder. Y al no haber la liquidez necesaria, nada mejor que darnos un nuevo meneo en el lugar que nos duela de verdad. Pues si son exiguos los activos que mantienen a los pasivos (incluyan en estos a los parados), los organismos internacionales entienden que cobramos demasiado. Nos lo dice Lagarde y unos cuantos comisarios europeos. Los que gestionan la economía mundial desde la sala en la que se atiborran de rayos uva. Ellos, morenos, y tú, asado. Como en estos casos sí funciona, y a la perfección, los acuerdos en cascada, comprobaremos que Montoro se echa una sonrisita, toca la tecla adecuada y veremos la nómina a fin de mes más menguada que un solomillo bien hecho. Detrás saldrá Hernando a justificar que somos unos quejitas y malvados, capaces, para más inri, de suprimir la alimentación a nuestros hijos nada más que por fastidiar la buena gestión gubernamental.
En este país parece haberse perdido la vergüenza desde hace un tiempo. Coinciden la normalidad de los sobresueldos (Rajoy) con la de sepultar papeles comprometedores a través de los desvíos de atención programados al milímetro desde las sedes centrales de los partidos mediante el argumentario de rigor. Y ya que nos habíamos olvidado de Zapatero durante casi dos años, lo sacamos de la nevera y lo ponemos al frente del desaguisado gibraltareño. En Perejil hicimos la hombrada de desalojar a un par de cabras que merodeaban por aquellos lares. Ahora, si menester fuere, cruzaremos la verja y abatiremos un par de docenas de monos pulgosos.
Por las islas no vamos mucho mejor. Realizamos una obra modélica en El Hierro, fuimos la envidia de medio universo, vinieron de lejanas tierras a comprobar nuestros adelantos tecnológicos, y una vez concluida la obra, allí se encuentran los cinco molinos muertos de risa, la balsa medio llena y dispuesta a echar agua tuberías abajo, y… Faltan unos acuerdos, faltan unos papeles, faltan… los arrestos suficientes para cabrearnos y mandarlos a todos a freír chuchangas. Y si estás pensando que iba a escribir otra cosa después de mandarlos, tienes toda la razón.
No andamos mejor en Tenerife. Se precisa un importe de unos 250 millones de euros para eliminar el exceso de flúor en el agua de abasto público. Y digo yo si no será más fácil dárselos a Fonteide, que nos llene los depósitos municipales y salimos ganando todos. Nosotros también, porque lo mismo nos sale más barata que yendo el supermercado a por las botellas. Ahorramos plástico, gasolina, ruedas del coche… Yo no vislumbro sino ventajas. Estudien el particular con detenimiento.
Creo haber leído que desde el Gobierno de Canarias ya surgió esa idea tan maravillosa que ahora reproduce la Ministra del desempleo: la de chivarse del vecino que hace un cáncamo para ir escapando. Te guardan el secreto, la confidencialidad y pondrán un buzón ex profeso. Seremos inspectores de Hacienda sin cursillo previo. A este paso no me extrañaría que saltara cualquier lumbrera y nos regalara una guindalera para acabar con la lista del paro.
Me parece que voy a dejar para mañana unas líneas para comentar ese excelente plan de empleo canario. El número cuatrocientos ochenta y nueve. Y que en vez de sembrar tranquilidad, se ha convertido en otro pimpampum político. En La Gomera echan en cara que los socialistas enchufan a su gente. En Puerto de la Cruz, el PSOE hace lo propio contra el pacto CC-PP. Pero lo más llamativo es que a mediados de agosto, aún restan ayuntamientos por apretar el botón de arranque. Muestra inequívoca de la preocupación que tienen los que cobran bien porque se alivie esa terrible plaga.
Las quejas de Elfidio Alonso, en San Borondón (emisora y digital del CCPC), me causan estupor. Montó Los Sabandeños a su imagen y semejanza, le dio estructura comercial y mientras hubo bonanza repartía dividendos cual fructífera empresa. Como el mercado está en horas bajas, eleva enternecedora queja, pues los organismos públicos no cuidan la cultura. La cruda realidad se impuso. No hay dinero generoso que fluya para cubrir elevados cachés. Y para disimular un fisco, añade que a los otros también les pasa lo mismo. Lo malo es que a esos otros les iba también mal cuando ustedes nadaban en la abundancia. Y nadie se acordó de ellos. Ahora menos, claro. No me alegro de males ajenos, pero no vengas con estas monsergas a destiempo. Que sufras el secado de la vaca lechera puede servirles de acicate. No creo que tu grupo haya tenido que vender una rifa o lotería para costearse un viaje a la Península jamás. El resto sí. Y poniendo dinero de su bolsillo. Ustedes, por lo que me cuentan fuentes dignas de todo crédito –vaya que sí–, no solo no les costaba un euro sino que había dinero para repartir, como las dietas de los políticos y gestores de dineros públicos que bien los subvencionaron. Pero qué puedo contarte yo que tú no sepas. Y Benito, por supuesto. ¿Méritos musicales? Muchos, faltaría más. Pero privilegios y ventajas, muchos asimismo.
Lo mismo no he acabado. Hasta mañana, si no me entra el gandulismo de ayer.