miércoles, 18 de septiembre de 2013

Qué graciosa

Hoy es uno de esos días en que existe bastante material como para escribir unas líneas de más. Me he inclinado por este titular, pero también pudo haber sido El estacón. O, si me apuran El homenaje.
Doña Ana Oramas, la que fuera alcaldesa lagunera hasta que se cansó, como don Ricardo Melchior, y cedió el bastón de mando a don Fernando Clavijo (por obra y gracia del Espíritu Santo y el Cristo de los Dolores), ha declarado que en Coalición Canaria nadie tiene la silla asegurada. ¡Ah!, y que fue un error apoyar a Zapatero. Mucho estaba tardando la posible candidata a sustituir a Paulino. ¿En qué año? Aún no está decidido.
Y con respecto a la soterrada lucha por esa lógica aspiración (política, por supuesto) de situarse la mejor posible para cuando se dé el pistoletazo de salida, vino a manifestar la susodicha parlamentaria, al ser preguntada por ese potencial cabeza de lista (o de cartel, que de ambas maneras se conoce), que “lo genial sería que fuera alguien de La Graciosa”. Y me cayó mal, muy mal. Y de ahí el qué graciosa del inicio. ¿Significa ello que tal posibilidad no sería factible porque los gracioseros son todos unos troncos y quedan descartados de antemano? ¿Han dado muestras los dirigentes coalicioneros –de cualquier institución– de poseer un cociente, o coeficiente, intelectual superior a cualquier habitante de la isla más pequeña del archipiélago? ¿Ha llevado a cabo labor más meritoria Rivero, o la mismísima Oramas, que Margarona, mero ejemplo?
Permítame, Anita (dicho en el sentido más cariñoso del diminutivo), que le espete algo en el idioma autóctono que ustedes defienden: Vétete por ai (es fácil de prenunciar, pero medio chungo para escribir). Qué graciosa. Ni pizca que me hizo.
¿Dos incisos? ¿Vale? Vale. Sebastián Ledesma, portuense de toda la vida y con domicilio de casi siempre en La Cruz Santa, ha sido imputado por la Fiscalía por un presunto delito de prevaricación. Yo cuando le eché una visual a los elementos mobiliarios a colocar en ese portento del Paseo de San Telmo y escuchar luego que habría una baja de más del 40%, díjeme que había gato encerrado.
Y el otro. Vaya espectáculo real el habido en la solemne apertura del Año Judicial. Allí estaba el de los trompicones y no fue capaz de leer derecho las tres frases que le escribieron en un papel con letras bien gordas. Me recordó aquellos cursos de primero de antaño, cuando el escolar, con notorios balbuceos y guiándose con el dedo, intentaba descifrar aquellos garabatos. República ya.
Un estacón es una estaca grande, como su propio nombre indica. Y se utiliza en la platanera (ahora son metálicos) para aguantar al rolo, sobre todo cuando este ya tiene piña. Que junto al amarre (antes con vergas y en la actualidad con liñas sintéticas) supone asegurar la planta ante el azote de los vientos. Así pues que dando por hecho que el artilugio es un soporte, al ver ayer las fotografías que inundaban los medios impresos y que nos retrataban el acto de la despedida de Melchior y la bienvenida de Alonso, no pude menos que recordar mis años mozos en la finca de La Gorvorana cuando vislumbraba al socialista Aurelio Abreu. Y a buen entendedor… Gente nueva ya. Peor no lo podrán hacer.
Una concejal del Partido Popular en el ayuntamiento de La Guancha acaba de presentar su renuncia al acta porque se va a trabajar a Inglaterra. Ha seguido los consejos de la Ministra del desempleo y emigra en uno de los tantos viajes turísticos programados para la juventud sobradamente preparada desde las más altas esferas de su propia formación política. Es lo que yo denomino predicar con el ejemplo, para alabanza y gloria nuestra, amén.
Y según el portavoz popular en el consistorio que dirige Elena, es tanta la distancia al trabajo que le imposibilita el acudir más que sea a las sesiones plenarias. Hizo el hombre un esfuerzo descomunal, midió los centímetros en línea recta entre la isla y Londres, atisbó la escala que aparecía en una esquina del mapa, realizó los cálculos pertinentes y… qué va, imposible, tiene que entrar otro.
Pero pensó el señor Antonio Hernández que ser concejal no es cuestión baladí. Y le echa en cara a la alcaldesa que solo se haya limitado a agradecerle a la ya ausente los servicios prestados, a desearle toda la suerte del mundo en ese futuro que piensa labrase allende nuestras fronteras, y no haya sido capaz de algo más, de un reconocimiento público de sus compañeros.
Oye, se me antoja que el hombre reclamaba un homenaje en toda regla. Con buena cuchipanda incluida. Y con la actuación estelar de Pepe Benavente. Siendo presentado el evento por Leticia Sabater. Al que no podría faltar Tomás, por razones obvias de vecindad, para entregarle la metopa ramblera. Ni Manolo, que como jefe insular, se echaría la verborrea pertinente y destacaría la ingente labor del partido en pro de esa juventud fiel y abnegada…
Cállate, pensionista.