lunes, 9 de septiembre de 2013

Relaxing cup of café con leche

Concluyo la lectura dominical de la prensa digital (¿comprar?, ni que yo fuera miembro del COI) y antes de que arranque Vettel (sigue el hombre empeñado en salir detrás de Alonso) y me relaje con los paisajes pirenaicos que la Vuelta nos brinda, aquí me hallo enfrascado ya en la redacción de lo que mañana (hoy para ti) dejaré a la consideración de los incondicionales en Pepillo y Juanillo.
La velocidad del disparo es el título que Juan Cruz dio a su comentario dominical (en su blog Mira que te lo tengo dicho) en el que nos traslada al mundo del periodismo y a la facilidad con que se opina ante un hecho de cierta trascendencia, como fue la eliminación de Madrid en el sueño de organizar los Juegos Olímpicos en 2020. Suele ser esa hornada de periodistas tertulianos, especialistas en todo y doctores en nada, que se lanza, en incontenible diarrea verbal, a opinar y buscar causas y culpas cuando la moderación exige otros tipo de comportamientos. Y como me identifico totalmente con su contenido, me atreví a resumir perlas que pudimos todos vislumbrar.
Amén de la disparidad de datos que se observaban en sendas encuestas para los periódicos El País y La Vanguardia (una prueba más de la fiabilidad de las mismas), y que constituyen otro grano de arena en ese empeño por demostrarnos que aquellos sacrosantos conceptos de imparcialidad y neutralidad pasaron a mejor vida, o, dicho de otra manera, que cada cual se vende al mejor postor sin descaro alguno, también me llamó la atención el que en el hervidero de las redes sociales, alguien aprovechara que el Barranco de Ruiz marca la frontera entre Los Realejos y San Juan de la Rambla para deleitarnos con la sentencia de que la unidad de la izquierda debe hacerse al margen del PSOE. Lo que constituye, a mi manera de ver, que se trata del mejor comienzo para la ‘fabricación’ de esa plataforma que ‘compense’ el conglomerado que ha sido capaz de aglutinar el Partido Popular. Aun en las penurias, ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios. Por cierto, votantes de esas izquierdas varias y plurales: denme una sola razón técnica (científica) del porqué la encuesta de La Vanguardia está amañada y no la de El País. A los comentarios en Facebook me remito.
Pero como no iban los tiros por tales derroteros, vamos a nuestro meollo. Que no es otro que la cantidad de titulares que nos ha dejado esta cita en Buenos Aires. Que nos ha costado pasta gansa y que habrá que sumar a los 7455 millones de euros que ya arrastra de deuda el ayuntamiento madrileño. Toma gallardones y botellas. Y ya que pensaste en ella –exacto, la mujer de Aznar–, me parecen injustificadas las críticas a su peculiar acento inglés, porque, incluso contando con mis escasos conocimientos al respecto (el mío no llega ni a garrafón), es infinitamente mejor que el esgrimido por Mariano –un folio, en español y leído–, quien voló desde San Petersburgo (otro séquito incluido) para demostrar que Montoro no estaba equivocado al manifestar que España es el gran éxito económico del mundo.
Presentar como aval la posible recuperación económica y la alusión de Felipe a la unión de los españoles (en las horas bajas en las que se halla la institución monárquica), debió causar tan excelente impresión en los miembros del COI que así votaron. Y menos mal que a nadie se le ocurrió invitar a Paulino para que sostuviera en Argentina –recuérdese nuestros estrechos lazos sudamericanos– que la economía mejora aunque los canarios van a tardar tiempo en notarlo. Manda Willys.
Cuánta razón tiene el comentarista que mantiene que un país no puede crecer a golpe de ocurrencia o evento deportivo. Y que una tasa del 26% de paro, amén de la deuda antes citada, expresa muy poco a favor de que nos concedan nada y retrata a la perfección lo que somos y pintamos. Nada de extrañar, por lo tanto, que uno de los ‘mafiosos’ miembros del Comité Olímpico (tres intentos seguidos para darnos cuenta, dice mucho de nuestra perspicacia) dijera que España tiene problemas más graves en los que gastarse el dinero que el proyecto olímpico. Lo que, además, viene a ratificar la creencia generalizada que las ganancias del país organizador son pan para hoy y hambre para mañana. Máxime cuando el auténtico beneficiado siempre es el COI para que paseen sus componentes, y abundantes acompañantes, y se hallen presentes en demasiados saraos poco gratificantes y escasamente deportivos.
Y los dejo con unas frases. Cortas, impactantes, de las que hemos podido contemplar desde la tarde-noche del pasado sábado. Que mucho definen la situación y que dejo a tu consideración sin valoración alguna por mi parte. Que cada cual obtenga sus propias conclusiones:
Tongo olímpico.
La desfachatez del COI.
¿Se puede creer todavía en el COI?
Vergonzosa decisión del COI, no juegan limpio.
El COI es antidemocrático.
Una tormenta boicoteó la señal de TV.
Mariano fiel a su papel, en español y leyendo.
El COI desprecia el realismo y la solidez de Madrid 2020.
En el COI no nos quieren.
Hoy hemos perdido, pero hemos ganado.
Jamás seremos vencidos.
Ahora sabéis de qué va este negocio.
La última es propiedad de uno que fichamos de asesor por dos millones de euros. Bien que lo sabrá él. Finiquito con este pronunciamiento: “Yo no envié mis barcos a luchar contra los elementos”. Felipe II (al que llamaban El Prudente), dixit.
Mis estimados, los españoles (perdón, don José) somos así. Unas veces se pierde y otras escasas se gana. Pero con un buen café con leche, relajaditos del todo. Buen comienzo de semana.