martes, 29 de octubre de 2013

Descaros

Arias Cañete, ministro de variopinta casuística, troglodita de yogures caducados e insectos en su salsa, no contento con pretéritos exabruptos de no muy gratos recuerdos, nos sorprende –¿nos sorprende?– con otra perla informativa: “Irse al extranjero enriquece, los jóvenes volverán más preparados”.
La oración –compuesta, por más señas– se las trae. Se me ocurre, para ir entrando en calor, que la futura Ley Wert tampoco va a servir para gran cosa. Porque ya nos está insinuando –¿o afirmando?– que vamos a seguir igual y que la capacitación juvenil deberá pasar por territorios que se ubiquen más allá de Los Pirineos (unas cuantas millas en departamentos insulares).
Pero como no hay mal que por bien no venga, démosle, en justa correspondencia, la vuelta a la tortilla y apliquemos la receta a sus ilustrísimas. Por lo que ya deben Merkel y compañía arbitrar fórmulas de asilo, o contratos en precario, para millares de cargos públicos que pululan por instituciones sin oficio pero con beneficio y cuya competencia, en los supuestos más favorables, raya el analfabetismo. También las básicas, faltaría más.
De aquel ‘Si bebes, no conduzcas’ con el que Stevie Wonder echó una mano a la DGT en su spot publicitario de años atrás, se ha pasado a otras versiones, más o menos afortunadas, en función de los contextos. Hubo cierto individuo que bajo una intoxicación etílica de no te menees pitó un encuentro futbolístico en el que solo le faltó tragarse el silbato, porque de resto hubo espectáculo para rato. Y surgió el ‘Si bebes, no arbitres’.
Ayer escuché unas declaraciones del director de Ycoden Daute Radio en las que no se mostraba demasiado contento con las actitudes del alcalde de San Juan de la Rambla, el popular Tomás Mesa. Quien por segunda vez le había dado plantón ante una entrevista previamente concertada. Alegó el incumplidor que había tenido un accidente con su coche. Vehículo que puso observarse en algunas fotos colgadas en FB que se hallaba en perfectas condiciones al poco rato. Concedámosle, no obstante, el beneficio de la duda: pudo quedarse sin batería, no atinó a meter la primera, se lo inmovilizó la guardia civil de tráfico o yo qué sé. Pero Narciso estaba enfadado. Y razón tenía porque de quien va acompañado a todas partes no se pueden esperar estos deslices, estos tropiezos… Ya está. Los comentarios que circulan por el pueblo no son nada positivos para el prestigio de sus habitantes. Y dado que soy realejero, como Manolo Domínguez, jefe político del infractor, que lo arregle él. Porque predicar aquí una doctrina y permitir allí otra. Ya está otra vez: ‘Si bebes, no vayas a un pleno’.
Ha habido un intercambio de lagartos. Gomeros para El Hierro y herreños para La Gomera. Como esas caravanas de solteros que se iban a los pueblos en busca de moza casadera y de buen ver, a ser posible. Entiendo que hayan estudiado bien el capítulo de incompatibilidades y hayan hecho el reparto de machos y hembras en el número adecuado, no sea que el cruce se convierta en un relajo o comience una disputa de imprevisibles consecuencias por comprobar quien los pone, o los tiene, más grandes. ¿Se reproducen por huevos, no? Cuidado que no se convierta el asunto en un ‘descándalo’.
“No me arrepiento de nada porque todo lo hice por mi pueblo”. Te pasaste unas cuantas villas, Isaac. En más de treinta años, hasta el santísimo Papa mete la pata. Yo mismo, sin ir más lejos, que a nuestros años ya no es conveniente caminar mucho, me equivoco todos los días, cada vez que me siento ante el ordenador a teclear unos párrafos. No quisiera pensar que tú creas que por no saber nada de informática, no estás sujeto a los fallos, algo inherente a la naturaleza humana. En fin, te deseo lo mejor en el retiro, pero no hagas lo que Melchior que tiene cabreado a Alonso por estar todo el día regolizniando.
Acabo en mi pueblo. Su alcalde, mi alcalde, está molesto con Paulino Rivero a cuenta de unas viviendas existentes en La Carrera, concluidas hace años y que aún no han sido entregadas. Parece, alega Manolo, que le han requerido desde el Instituto Canario de la Vivienda, nuevos documentos. Un ignorante como yo cree que cuando se firmó el pertinente contrato habrá quedado claro qué papeles debían entregar los solicitantes. Y si existía la posibilidad de demandar otros en caso de que se considerase conveniente. Porque de no ser así, y no estar “contemplado en las bases”, habría que recurrir a otro tipo de denuncia y no al pataleo en los medios de comunicación. Y es que los ciudadanos estamos hartos del y tú más que esgrimen todos, ya que, por lo visto, no son capaces de aportar razones o argumentos convincentes. El presidente, con su blog y su tele, nos trae por el camino de la amargura con sus batallitas contra Madrid. Yo no fui que fueron ellos. Y los populares, con la lección bien aprendida y cumpliendo a rajatabla el manual de instrucciones, a cantar las excelencias del gobierno nacional.
Con estos mimbres, ¿van entendiendo el porqué no me han contratado para un gabinete de prensa? Ellos se lo pierden. Me iba a portar bien y no exigiría sueldo elevado. Ya que finalicé el recorrido en la Avenida de Canarias, un ruego a Manolo: llama a capítulo a Tomás; me preocupa que deje en mal lugar a quien es mi alcalde, pero más lo siento por todo un pueblo al que debe representar con toda la dignidad que el cargo implica. Y sus actuaciones no hacen sino demostrar que le queda demasiado ancho (en sentido metafórico, para que no den rienda suelta al chiste fácil).