jueves, 31 de octubre de 2013

Un día histórico

Puse en Google la expresión que da título al presente y se disparató Internet con unos 50 millones de resultados. Debe ser, pensé, como en los denominados partidos del siglo. Sí, es raro la semana que no haya uno. En cien años, imagínate. Ya yo he visto unos trescientos mil.
Se marchó Isaac Valencia del ayuntamiento villero y como no le pareció oportuno utilizar el sintagma nominal (¿o ya no se menta así?) arriba expresado, y que él usó en sus tres décadas largas en más de dieciséis mil ocasiones, rápidamente los herederos (léase, resto de concejales de la Corporación) se apropiaron de los tres vocablos y en el mismo día de su despedida (anteayer) lo repitieron hasta la saciedad. Y ello, entiendo, acarrea ciertos inconvenientes. Porque si Francisco, Juan, Belén, Eduardo, Narciso… lo sueltan cada tres por dos, uno puede llegar a pensar si se trata  de una fecha importante porque por fin se ha bajado del carro. Como Linares, por ejemplo, lo plasme en varias ocasiones de aquí a que se celebre la sesión plenaria en la que deberá tomar posesión, lo mismo alguno le espeta cualquier pensamiento inadecuado. Y tú me entiendes.
Dado que no me apetece escribir de días históricos –el titular solo valió de excusa–, sí me parece conveniente enumerar varios que cualquier enciclopedia –ahora wikipedia– consideraría como tales: una sentencia (esperada) de un Tribunal de Justicia, una cotización (inesperada) de la Bolsa, la manifestación más multitudinaria habida (parámetro de los organizadores), el trasvase Tajo-Segura (para los murcianos), la bomba atómica de Hiroshima, la dimisión de Nixon, el suicidio de Hitler, la llegada del hombre a la Luna, el descubrimiento de la tumba de Tutankamon, la caída del muro de Berlín, la catástrofe de Chernobil, la muerte de la princesa Diana, el asesinato de Luther King, la destrucción de las Torres Gemelas, la incompatibilidad de Oswaldo Amaro cuando fue nombrado alcalde (para Juan Borges), el incumplimiento de la primera promesa de Rajoy…
Ya me estoy imaginando la cantidad de hechos tan brutal que has puesto en lugar de los puntos suspensivos anteriores. Y me alegro, porque ello es síntoma de que la memoria te funciona, aspecto a poner en valor en los tiempos que corremos (o caminamos).
Y ya que estaba husmeando en los vericuetos de la Red, y dado que hoy es 31 de octubre (otro mes para donde tú sabes), me enteré de ciertas curiosidades que deseo compartir contigo:
1512: Se inauguran los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.
1571: Se recibe en Madrid la primera noticia de la victoria obtenida en la Batalla de Lepanto (¿te acuerdas de lo de Cervantes, no?).
1790: Aparición de “Papel Periódico de la Havana” (por eso lo entrecomillo), primer periódico cubano.
1794: John Dalton descubre la enfermedad que lleva su nombre.
1850: Sesión inaugural de las Cortes en su nueva sede de la Carrera de San Jerónimo.
1904: John Fleming  da a conocer la radio de válvulas en la Universidad de Londres.
1929: Antoine de Saint Exúpery (el de El Principito) lleva el primer correo aéreo hasta La Patagonia.
1978: Es aprobada la actual Constitución española en sesión conjunta del Congreso y del Senado.
1984: Asesinan a Indira Ghandi.
1987: Nelson Piquet se proclama campeón del mundo de Fórmula I.
1992: Juan Pablo II reconoce que la condena a Galileo fue injusta.
Es una pequeña muestra. Que siempre es bueno culturizarse. Acuérdate de lo del saber no ocupa lugar. O la recordada cultura general, norma de obligado cumplimiento en mi época estudiantil.
Puesto que te entretuve un fisco, concluyo (lo mismo otro día –o mañana, quién sabe– vuelvo con más cuestiones menos políticas, aunque lo de San Juan de la Rambla sigue coleando; y como el alcalde siga empeñado en su intento de aclarar…) con una curiosidad que a lo mejor desconoces. Si te pregunto por lo que es anestesia, a buen seguro que me das una perfecta lección de medicina. No obstante, ¿por qué la llamamos anestesia?
A principios de 1848 se practicó en la Maternidad de Edimburgo el primer parto sin dolor mediante la aplicación de cloroformo a la paciente. La experiencia fue debida al tocólogo escocés James Young Simpson, pero el sedante fue suministrado por el doctor John Snow, más tarde Sir John. El fruto de ese novedoso ‘experimento’ fue una preciosa niña que fue bautizada con el sugerente nombre de… Anestesia.
¿Sabes que bikini (o biquini) guarda relación con la bomba atómica? Bomba, bombas no. Otro día. Hasta mañana.