lunes, 11 de noviembre de 2013

El PSOE ha vuelto

Subió los peldaños (en canario, pasos) de la escalera con inusitada agilidad. Los cuatro tramos que separaban los dos pisos, o dos alturas, en los que se hallaban sus respectivos despachos, fueron dilapidados en tiempo récord. No hay constancia, sin embargo, de que hubiera o hubiese habido testigo del fugaz tránsito que nos valiera o valiese como informador y así poder compararlo, salvando las distancias (y las cotas), con el tiempo del ganador de la 36º edición del ascenso al Empire State Building neoyorquino.
–¿Dónde está el jefe? –soltó de sopetón nada más atravesar la puerta que daba al rellano (espacio también conocido en estos lares por meseta) y tras casi comerse (literalmente escribiendo) el perchero de pie que algún gracioso había atravesado en su camino o ubicado en lugar inoportuno.
–Acaba de salir a echarse el cortado de las once y diez (diez y diez en La Graciosa). Yo pensé que tú estabas con él –le respondió un asombrado (y diríase que cariacontecido) Gaspar.
Sin mediar ni media palabra más, José Antonio diose la vuelta con idéntica energía a la mostrada en la subida, da un traspiés en el único doblez de la alfombra que prácticamente cubría la antesala y desapareció sin dar el más mínimo detalle del motivo de la repentina visita.
–Nos vamos al Palacio (de Congresos, se sobrentiende). Dile al conductor (también denominado chófer) que tenga preparado el coche que salimos pitando.
Era ahora Carmela la que había interrumpido los cinco únicos segundos de los que el secretario de Política Municipal pudo disfrutar en la ajetreada mañana.
–Se nota o palpa cierto nerviosismo –acertó a decir mientras su interlocutora ya iniciaba el camino de retorno.
O no lo escuchó o no le prestó la más mínima atención. Con ritmo avivado dirigió sus pasos a la planta inferior para intentar organizar sus ideas.
–¿Tú crees, Óscar, que lo de reducir los avales a la mitad colará como propuesta de calado o puede pensar alguno que la cada vez mayor escasez de militancia nos aboca a ello por razones meramente numéricas?
–¿Cómo? Que yo soy de letras. Háblate con Purificación que sabe más que nosotros en temas de igualdad, proporcionalidad, racionalidad e identidad. O si no, para después de la Conferencia, antes no da tiempo, que Rafael nos dé un cursillo acelerado de formación, no sea que nos quedemos desfasados.
–No me siento hoy muy católica. ¿Dónde dejé el móvil? Juraría que lo metí en el bolso. Déjame ver: el espejo, la calculadora, las llaves de casa, el pintalabios, la colonia, la crema, el termalgin, (coño, un condón, entre paréntesis y bajito), límite máximo para posibles candidatos avasalladores: una idea a debatir (¿y quién demonios me dejó este papel)…¡ah!, aquí está: Manda ovarios, un whatsapp de Alfredo, que nos espera en el garaje y que nos tenemos que ir ya.
La plana mayor, que tras la reunión a primeras horas de la mañana se había disgregado por las diferentes dependencias de Ferraz, se hallaba, justo a mediodía, visitando el recinto en el que en veinticuatro horas se darían cita bastantes centenares de militantes procedentes de todos los puntos de la geografía patria (la flor y nata de las dirigencias provinciales y autonómicas) y que conformarían, como siempre, los núcleos duros encargados de resucitar al muerto que ellos mismos enterraron en la reunión anterior.
–¿Les gusta el nuevo logo? Tiene un diseño atrevido, con un capullo diferente, rejuvenecido, más sugerente, más guay.
–Que acaba de decir Rajoy que dentro de dos años estaremos infinitamente mejor. ¿No será un aviso para adelantar las elecciones y convocarlas cuando a ellos les convenga?
–¿Cómo te atreves a pensar eso? Caras y fechas para más adelante. Ya lo cerré hace unas horas con Susana. Se impone vender el proyecto para recuperar la esencia de las políticas sociales. Nos ayudará Felipe. Y a Zapatero lo sentaremos rodeado de mujeres. Imágenes, retratos, perfiles e iconos.
–Me soplaron que van a pitar si nos ponemos del lado de la desacreditada monarquía. El movimiento real (y va sin dobles) y las líneas de actuación señalan que viste, y mucho, lo republicano.
–¿No te pasaste Ingenio y Agüimes (un par de pueblos), José Miguel en el twitter oficial de tu Consejería, haciendo una invitación expresa a nuestra Conferencia?
–¿Dónde está Alfredo –preguntó una vez más José Antonio–. ¡Ah!, por allí viene, con la chaqueta al hombro y la camisa remangada. Y sonríe. ¿Qué estará tramando? Es feo, carajo, pero trabajador incansable.
Al sumarse al grupo, Rubi declaró solemnemente:
–El PSOE ha vuelto. Viva el PSOE.
–¿Qué dijo, que el PSOE ha muerto, ese hombre está loco o qué?
–Recorramos las instalaciones y visitemos las diferentes salas. Observen con detenimiento, que no se nos escape detalle. Imagen, retrato, perfil e icono. Y las primarias en el otoño de 2014.
–¿Y si Mariano...?
–¡Chist!, ni se te ocurra volver a nombrarlo.
En esto, y por fin, logró alcanzarlo José Antonio:
–Alfredín, Alfredín, eres, eres, eres como la alpispa…
–¿…?
–Me la enseñó el canarito.
Y colorín, colorado, los y las militantes, los y las afiliados-as, los y las simpatizantes, tras los minutos de gloria del fin de semana en los medios de comunicación, la moraleja:
Hay que seguir arando, pero para trazar nuevos rumbos en los surcos sería menester, amén de voluntad y acto de contrición, otros bueyes. Las sonrisas, los plácemes y los parabienes no podrán suplir todo un año con idénticos lastres. Pero como todo ha sido pura ficción, cualquier parecido con la realidad deberá ser mera coincidencia. Y como lo cortés no quita lo valiente: que les vaya bonito, vuestro (qué peninsular me he vuelto) éxito también deberá serlo de millones de desencantados, entre ellos yo, para qué negarlo. ¿Fábula, parábola, quimera o cuento? Y yo qué sé, yo no fui, fueron los mismos. ¿O los stop?