jueves, 14 de noviembre de 2013

Unos hilillos... de mierda

Once años después, la sentencia del Prestige (la mayor tragedia medioambiental habida en este país) hunde en la miseria más absoluta nuestra confianza en la justicia, la política y en la mismísima Carta Magna. Dice la Constitución (artículo 1, apartado 2) que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. El diccionario nos traslada al verbo intransitivo emanar para señalarnos que es “proceder, derivar, traer origen y principio de algo de cuya sustancia se participa”. Y tan enrevesada es la definición como la deriva que toman los acontecimientos en esta España nuestra. Huele a fétido y no es solo por la basura madrileña esparcida por sus calles. La farsa va mucho más allá de la clásica representación. El negro chapapote vuelve a cubrirnos del más riguroso luto. Esta democracia tiene adherida demasiadas carcomas. El apolillamiento nos conduce al derrumbe del edificio. No se ha venido cumpliendo el rimbombante orden económico y a partir de ahora un servidor también iniciará el proceso dubitativo en el orden social justo. La consolidación del Estado de Derecho, que debiera asegurar el imperio de la ley como muestra inequívoca de la voluntad popular, hace aguas. Y no en hilillos. Una vez más (¿hasta cuándo?) los encumbrados se irán de rositas saliendo por la puerta grande, mientras los imbéciles (o gilipollas, como nos llamó un sujeto muy popular) no damos crédito. Lo peor es que no existen visos de solución alguna. Porque los que ostentan poder decisorio en este país viven espléndidamente acomodados y se surten de un dornajo bien repleto de viandas y prebendas. En las tres estancias: la ejecutiva, la legislativa y la judicial. Ni coherencia, ni ejemplaridad ni mierda espichada en un palo. Once años para esto. Se pudieron haber ahorrado el viaje. Y este lapso ha servido para que el inútil de la plastilina se halle en la actualidad rigiendo los destinos de una nación que abandera el descrédito, el desprestigio y la sinrazón. Viva honduras (profundidades de una cosa, ya sea en las concavidades de la tierra, ya en las del mar, ríos, pozos, etc.).
Las piezas (teatrales) nacionales se distribuyen, además, como vulgares calcomanías por los diecisiete territorios autonómicos (perteneciente o relativo a la autonomía: Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie). Y el DRAE, como el algodón, no engaña: no dependen de nadie, mucho menos de los que les votan. Ingenuos, que somos unos cándidos. Y memos, tontos, simples y mentecatos.
El señor Rivero entiende que el señor Soria es un grave peligro para Canarias porque ha mentido. Dicho lo cual, y tras el estiramiento de rigor, percatose de que medía centímetro y medio más. Pero no fue capaz de releer lo que el negro le escribe en su blog dominical. De haberlo hecho, con toda probabilidad, y si no con el auxilio de José Miguel, hubiese contabilizado la cantidad de veces que ha hecho promesa de muchos millones de euros. Tantos que si se molestase en hacer la suma, solo o con el auxilio de José Miguel, colegiría que debió fallar en bastantes ceros. Porque de ser verdad lo que nos ha venido vendiendo, ni habría paro ni pobres en las islas. Y si las cuentas fallan, alguien debe incluirse en la lista de embusteros.
Otro que parece no estar contento con Paulino es mi alcalde. Ha prometido manifestarse en La Carrera todos los viernes si el presidente no soluciona en el plazo de un mes el retraso en la entrega de las viviendas de protección oficial. De tener razón –si dudo es por su otra condición de cargo orgánico–, cuente con mi apoyo incondicional. Pero para que la medida sea más efectiva le propongo que cambie el día y lo pase al domingo. Sabe de mi manía por la coherencia y ejemplaridad. Las horas que pierda el día laborable, que le pagamos, y bien, todos los realejeros, deberá restarlas de otros quehaceres. Y a lo peor trastoca hasta la programación de la radio municipal. Si su preocupación es el precepto católico de ir a misa, vaya el sábado por la tarde, que me han dicho que también vale. Por último, cumpliría a rajatabla lo de estar disponible las 24 horas del día, de todos los días.
Alguien, y entiendo que debe ser un cargo socialista (les recomendaría, incluso, la lectura de un blog), debería señalarle a los responsables de la tele canaria que un medio público no puede guiarse, única y exclusivamente, por batallas de audiencias. Porque es raro el informativo que no nos sermonee con ser la cadena más vista en Canarias. ¿Es que puede esperarse otra cosa? Pero les aconsejaría que cuando esgriman datos lo hagan con el máximo rigor. No se puede argumentar cifras para un telediario, en comparación con los de otras cadenas, que comienza en horario diferente. Eso es tanto como hacer una carrera con dos o tres metas y/o puntos de salida. Las condiciones tienen que ser idénticas. De lo contrario, el estudio carece de fundamento.
Pensaba escribir unas líneas de la quinta política más valorada de España (con un 3,42; la primera tampoco aprueba; ay, Wert, ¿a qué estarás esperando para aplicar tu reforma en lugar adecuado?), o de las salidas de tono del ínclito Nacho González (eso mismo, el niño al que papá le compró un partido por Reyes porque no encontró el pelotazo –léase, pelota grande– que el quería para jugar en Las Teresitas). Ya mañana se verá. Espero que este malestar se me vaya quitando. Oye, dicen que en Madrid ya han comenzado a retirar las botellas. Algo es algo. Porque te vires para donde te vires: mierda por todos lados.