lunes, 20 de enero de 2014

Aseguremos Ingresos Sustanciosos

Retorno de un viaje (Mundo Senior) a tierras catalanas (allá me enteré del juicio al alcalde ramblero: la fama trasciende que es un disgusto) y compruebo que por estos lares va a peor la mejoría.
Las amenazas de Domínguez y Linares a los sujetos de las componendas en San Juan de la Rambla (SJR) se han volatilizado con la misma facilidad que lo hace un arroz caldoso que se precie. O como un Ribeiro o Albariño en la ingesta de un condumio bien surtido de mariscos de la Galicia de las giras a costa del erario público.
Alegó Tomás que no se iba y sentó un precedente en su dilatada trayectoria: hizo honor a su palabra. Un desliz lo tiene cualquiera y como él no era alcalde en el preciso momento de “esmocharse” con Emilio Fresco, se quedó tan ídem. Ni sentencias ni gaitas, ni sanciones ni retiradas de permiso de conducir (ahora deberán transportarlo, con lo que podrá seguir incrementando su dilatado currículum vitae y que sople el chófer).
Surgió Manolo Reyes como por arte de magia y sostuvo que no había derecho a que por una simple imprudencia se pusiera en tela de juicio la honorabilidad (bueno, no utilizó este vocablo pero se le entendió todito) de quien fuera su jefe policial. Y sugirió (aunque tú puedas pensar otra cosa) a las AIS (Aseguremos Ingresos Sustanciosos) que era menester seguir apoyando al señor Mesa. Porque, en consonancia con el apellido, es en torno a la misma, y sobre ella misma, donde se debaten los asuntos económicos y se depositan los billetes, únicos motores por los que se rigen pactos, conciertos, composturas y arreglos. Que ya después del descándalo habido cuando el traslado del edificio consistorial, nada podía asustar a la plebe.
Y reuniéronse los de las siglas antes mencionadas, en convocatoria extraordinaria (asombrosa, excepcional, maravillosa, sorprendente, fenomenal, portentosa, descomunal, pasmosa), el pasado jueves, 16 de enero, onomástica de San Tolomeo (“aquel que es guerrero”), y por unanimidad (avenencia, concordia, fraternidad, unión, enlace, conformidad) acordaron cantar ‘Money Money Money’, del grupo ABBA, y de tal guisa los sorprendió la luna desnudos al amanecer y abrazados a una farola cual borrachos (de poder) y todo eso con medio peso y el gallo sube.
Hemos de seguir formando parte del gobierno local (va en ello nuestro presente y futuro más inmediato), manifestó de manera rotunda y tajante el señor Abreu ante los cinco compañeros que habían acudido a la cita y que eran, casualidades de la vida, los que junto a él compartían labores (es un decir) de gestión municipales. Casi los enchumba con unas enormes lágrimas negras, mientras les espetaba el discurso con el que acusaba al máximo responsable del desaguisado o caos circulatorio: “Aunque tú me has echado en el abandono, aunque tú has matado mis ilusiones, y en vez de maldecirte con justo encono, en mis sueños te colmo, en mis sueños te colmo de bendiciones”.
Ya está, exclamó a voz en grito el que sabía de letras, esa debe ser la idea nuclear del comunicado que debemos emitir. El resto observó atónito. El susodicho agarró el bolígrafo y púsose a garabatear. Allí quedó ensimismado. En su rincón preferido estuvo unos cuarenta y ocho minutos haciendo cruces (en el papel).
Mientras, o a la par, el quinteto (seis menos uno, el del crucigrama) se enfrascó en el análisis, externo e interno, al estudio de las posibilidades (cálculo de probabilidades) y secuelas de los sismos y dijéronse los miembros: Prioricemos la seguridad del talud (por la zona de El Mazapé); traduzco: que haya estabilidad en SJR y obviemos toda apetencia política, indaguemos qué disyuntiva causará menos dolor y añadamos lo del interés general, que mola una barbaridad.
En ello estaban cuando al del borroneo se le escuchó: ¿Cabe poner  el verbo desmembrar, no? Claro, le contestaron, y añade una frase con fractura, porque si los miembros se escoñetan será por motivos drásticos, de sonoros estampidos. Lo meditaron ampliamente, casi hasta las doce menos cuarto. Y soñaron que la disculpa pegaba, vamos, que colaría.
¿Les parece que finiquitemos la declaración con un ad hoc que aluda…? No, en realidad aconteció de esta guisa: Ños, estoy pensando que quedaría bonito, pa´ salvar un fisco el pellejo, que después del año y medio (quince meses y dos pagas extras) de parrandas y tenderetes el pueblo podrá decidir democráticamente los posibles cambios de gobierno. Todos se miraron sorprendidos y pensaron para sus interiores íntimos de adentro: Joder con el chiquito, si no lo veo no lo creo, bien merita la pena subirle el sueldo y ponerlo al frente de cultura, educación, formación profesional, solfeo y otras músicas más o menos folclóricas…
AIS no justifica ni defiende las actitudes que han llevado a esta situación, pero ante todo pone como horizonte el bienestar ramblero… de un selecto y escogido grupo representativo. Además, Tomás me aseguró, declara Abreu, que ya no lo volverá a hacer, que se ha vuelto abstemio, que se ha convertido porque le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz. Síntomas inequívocos de que el alcohol ha dejado de surtir efecto. Y recalcó con mucho más énfasis que antes, con una vehemencia digna de la mejor representación teatral: Ningún político puede defender las actitudes que han llevado a esta situación, pero por encima de todo está la responsabilidad… de evitar que media docena de ciudadanos ejemplares pasen a engrosar la lista del paro.
¿Y qué más? Creo que es hora de hablar claro, de escribir con nitidez meridiana, de no sujetarnos a condicionantes absurdos, de huir de partidismos y obcecaciones y comenzar a llamar las cosas por su verdadero nombre. Y en lógica consecuencia vaya la conclusión de rigor: Lo de SJR es una golfería. Cualquier vano intento de justificación constituye un gravísimo insulto para el más común de los mortales. A estos impresentables hay que echarlos a patadas. Y si los partidos no pueden porque el acta de concejal pertenece a la persona elegida, debemos ser los votantes los que saquemos en el instante decisivo el listado de irregularidades para demostrarles que no tienen cabida en el sistema. Porque las manzanas podridas deben ser apartadas, que se las coman los gusanos. Que tengan el final que a ellos les gustó poner en práctica. Rastreros, mezquinos, impresentables, avaros, miserables, indignos, usureros… Qué rica la sinonimia del castellano. Inversamente proporcional a la indecencia de quienes por apetencias (casi siempre dinerarias) se convierten en irracionales. Iba a escribir que perdían la dignidad, pero difícilmente puede ocurrir en quienes es probable que jamás la hayan tenido.
Al noble pueblo de SJR el ruego de que en mayo de 2015, ahí a la vuelta de la esquina, voten en conciencia. Y boten, asimismo, a quien merecido se lo tenga. Ustedes están muy por arriba de esta caterva de payasos que ha convertido el ayuntamiento en circo de feria. Y a todos los que piensan con inquina, habría escrito lo mismo si los concejales del PSOE fueran los del afer. A estas alturas de la vida entiendo que me tengo más que ganada la tan recurrida libertad de expresión. No me reprochen algunos que no tengo necesidad. A eso se agarran tipejos de tal calaña. Y por nuestra desidia campan a sus anchas. Que cunda el ejemplo de Burgos.
Para el retorno a la actividad, vale por ahora. Hasta mañana.