viernes, 14 de febrero de 2014

Excomunión ipso facto

El tiempo me ha conducido de un catolicismo practicante hasta un ateísmo galopante. Y como persisto en la manía de querer estar informado, me percato de que la ‘utopía’ de un estado laico se aleja a pesar del carácter aconfesional del Estado (artículo 16.3 de la Constitución). Como la redacción se hizo para no incomodar a la única religión conocida hasta ese año 1978, la Iglesia Católica ha seguido con los privilegios de siempre a través de tratados, convenios y concordatos. Por ello no es de extrañar que de vez en cuando –muy de vez en cuando– algún que otro jerarca nos sorprenda con declaraciones que suenan a las amenazas de aquellos curas que nos confesaban en nuestros años mozos. En las que primaban los interrogatorios detallados de nuestros terribles pecados, mortales de necesidad, que guardaban relación con el espeluznante sexto mandamiento.
El obispo auxiliar de Madrid (menos mal que aún es subalterno) y exsecretario general de la Conferencia Episcopal Española también ha aportado su granito de arena e intimida con excomulgar a todo bicho que se halle a doscientos kilómetros a la redonda del lugar donde se practique un aborto. Así les va el negocio, que solo les es rentable en los grandes acontecimientos. Se siguen creyendo legitimados para inmiscuirse en los supuestos que única y exclusivamente son competencia del poder legislativo. Pero como, por nuestro bien y por la salvación eterna, pretenden seguir pensando y decidiendo por nosotros, no se recatan en derivar sus deberes celestiales hacia aspectos más mundanos. Traduzco: que siguen metiendo las narices en todo. Confianzudos, que son unos confianzudos. Y desde que a ti se te ocurra preguntar algo que les incomode, te espetan lo de métase en sus asuntos.
Yo me imagino, porque fui bautizado, confirmado, hice la primera comunión (y alguna que otra más) y me casé por la iglesia (y poco después ya comenzó la carcoma del bichito), que me tendrán apuntado en un fichero. Como cuando milité en el PSOE. De igual manera que estos últimos me dieron de baja, ¿por qué no lo han hecho los otros? ¿Tengo que solicitarlo por escrito? Hagan una consulta popular, ahora que están de moda. Tienen una manera muy especial de ganar adeptos. Ahí se desgañita Francisco proponiendo aperturas y estos, más cerrados que un bloque de hormigón armado, empeñados en no salir de las catacumbas. Causa tremenda pena que estos carcamales no hayan sido capaces de adaptarse a los tiempos que corren. E imposibiliten con estas actitudes retrógradas las estupendas y fructíferas labores sociales que llevan a cabo muchos párrocos, jóvenes y progresistas, en sus respectivos ámbitos.
Como me imagino que a estas alturas del comentario de hoy me tenga más que merecida la excomunión, vamos con unas orientaciones acerca del prefijo ex. Porque la propia RAE anda medio confusa. Lo hago, como siempre, con sumo gusto. Pero me temo que no cause mella en los sobradamente preparados y que enviarán mi consejo a la papelera, como lo han hecho con el motu proprio y el grosso modo. No obstante, vamos allá:
Normas de escritura de los prefijos: exmarido, ex primer ministro
Los prefijos son elementos afijos, carentes de autonomía, que se anteponen a una base léxica (una palabra o una expresión pluriverbal) a la que aportan diversos valores semánticos. Se resumen a continuación las normas que deben seguirse para la correcta escritura de los prefijos en español:
Se escriben siempre soldados a la base a la que afectan cuando esta es universal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra
Se escriben necesariamente separados de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras.
Las normas aquí expuestas rigen para todos los prefijos, incluido ex-. Para este prefijo se venía prescribiendo hasta ahora la escritura separada cuando, con el sentido de ‘que fue y ya no es’, se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro tipo de situaciones circunstanciales de las personas.
A pesar de tales orientaciones o normas, en el propio DRAE hallamos la siguiente contradicción:
ex. (De ex, prep. lat).
1. adj. Que fue y ha dejado de serlo. Ex ministro, ex marido.
En lógica consecuencia, entiendo que obispos y cardenales (españoles) deberían solicitar a la Real Academia que se pongan manos a la obra con toda urgencia, no sea que cuando vayan a excomulgar a alguien (puedo servirles de chivo expiatorio) les pueda salir fallido el expediente por un error ortográfico. Y es que, intuyo, no sería lo mismo una excomunión que una ex comunión o una ex-comunión.
E ipso facto concluyo: Feliz fin de semana. Y cumplan los creyentes con el precepto dominical, no vaya a resultar que a Martínez Camino se le sigan cruzando los cables y lo incendie todito.