viernes, 28 de febrero de 2014

Otro Titlis

Se calma la mar, pero en El Penitente sigue la borrasca. El patrón mayor ya no timonea porque se queda dormido con demasiada frecuencia. Y el resto de miembros del equipo de gobierno, llamémosle su Junta Directiva, también sestea peligrosamente. Ni el recuerdo del Titlis les hace tomar el rumbo adecuado. Puerto de la Cruz hace aguas. El boquete excede las dimensiones para que un tapón pueda surtir efecto. El otrora motor de la economía norteña se ha gripado y cuando ello ocurre, parada y muerte súbita. El pistón (imagina a Marcos Brito) se calentó en exceso y no es que se haya dilatado de tal manera que el rozamiento con el cilindro impide su movimiento. No, se ha fundido y hemos creado un pistón amarrado (imagina el sillón de la alcaldía). Nos hallamos ante una situación quevedesca: érase un hombre a… Y aquello que la gotita ha unido… O, rememorando sus orígenes docentes, Santa Rita, Rita, lo que se da…
No, el problema de (o del, el orden de los factores…) Puerto de la Cruz no es, aunque pueda parecer de vital importancia, cruceros sí o cruceros no, más o menos atraques, la orientación de la bocana o los años de la concesión. Que ni las manos externas del bien quedar (La Orotava o Los Realejos), a través de acuerdos plenarios, podrán barnizar carencias adheridas en los más profundos cascos de las anquilosadas naves y cuyos tripulantes, zánganos profesionales, distan miriámetros del buen hacer del avezado marinero. Hemos alcanzado tal grado de incompetencia que ni el invocar, con honores y distinciones, a los incondicionales San Telmo y El Viejito hará posible que los vientos rolen y se tornen favorables y placenteros.
El Consistorio portuense bien haría en cambiar de domicilio. Que se constituya ya la marcha fúnebre y caminando, al estilo antiguo, se dirija la comitiva por Santo Domingo y San Felipe (sin parada en la Plaza del Charco, no sea que se seque la ñamera) hacia el depósito municipal… de cadáveres. Hagan un alto en El Peñón para el salmo responsorial.
Mientras el PSOE sigue sumido en un ya excesivo periodo de indefinición, vislumbro, no obstante, ciertas dosis de sensatez en algunas propuestas de la oposición. Me ciño a la que Vecinos por el Puerto presentó acerca de que el área de Bienestar Social, máxime en la coyuntura actual de crisis y paro desbocado, sea regida por un edil a tiempo total. Entiendo que este planteamiento no merece mayor comentario porque se explica por sí solo. El tema es de tal calado y enjundia que solo la necedad de un equipo de gobierno acomodaticio y bien remunerado puede explicar, o pretenderlo, que entre el propio alcalde (a lo mejor halla en alguno de sus felices sueños la salida a este problema social de enorme magnitud) y los funcionarios puedan paliar las ausencias, o escasa presencia, del responsable político.
Pero voy más lejos. Si esta pretendida justificación (¿A mitad del mandato? ¿Por qué no en mayo de 2011?) para solventar las diferencias existentes con la concejala fuera correcta, el castillo de naipes se les derrumba con su propio soplido: ¿Para qué entonces esa tropa de cobradores de guante blanco? Algunos de ellos con delegaciones o responsabilidades que sí podrían responder al argumento de que bastarían los funcionarios. Y vaya que sí, tanto liberado ha conducido a que el empleado público se desmotive y haya perdido la efectividad que se le presupone. Ustedes, con las RPT paralelas, lo han relegado, lo han infravalorado. Se ha sentido utilizado y convertido en marioneta. Y ustedes, los políticos, cobrando mucho más, que para eso se prepararon concienzudamente en las respectivas sedes.
Marcos Brito ya no puede ser sustituto de nada. Está para que lo sustituyan. Tanta es su preocupación que no es capaz de cumplir con los otros cargos, bien les gusta acaparar, que solo exigen asistencia a reuniones y cobro de las dietas pertinentes. Después de trasladarse en el coche oficial, por supuesto. Porque el alcalde portuense es uno de los miembros del Consejo de la RTVC, y que, al igual que José Manuel Bermúdez, delega su voto en el mismísimo Willy. Con lo que, debido a la ausencia de los que le corresponden al PSOE (no levanten mucho la voz que Paulino se molesta), el señor director general tiene la mayoría suficiente para seguir riéndose de todos nosotros.
Pero ese no era el tema. Volvamos al Norte. Me alegro de que Coello defienda en el ayuntamiento de Puerto de la Cruz lo que vengo esgrimiendo desde que dejé la política activa allá en 1987 y José Vicente, mi sustituto (es un decir), predicó con todo lo contrario y cuantos más dentro, mejor. Incluso fichó a los que le eran díscolos. Si no puedes con tu enemigo, engatúsalo con un sobre a final de mes. Y se sigue practicando en la actualidad.
Sostengo que el organigrama político, en un ayuntamiento de estas características (Orotava, Puerto, Realejos…), puede reducirse a la alcaldía y tres grandes áreas. Jaime alega que cuatro; vale, pero ni una más, que sabemos cómo empezamos pero no cómo se acaba. Ahí tenemos bien cerca el caso de San Juan de la Rambla: los siete ordeñan. Eso es una indecencia y una inmoralidad.
Ya sé que son bastantes los que no comulgan con mi idea. Pero jamás me han invitado a un cortado para debatir el asunto. Lo mismo tienen miedo de que pueda convencerlos.
Puerto de la Cruz languidece. Puerto de la Cruz duerme. Su alcalde está empeñado en tener la placa más grande en su foto del salón de plenos para que refleje sus largas estancias. Solo falta que exija que le cambien el retrato. Y tendría razón. Un único cuadro no puede condensar el tránsito de tan larga trayectoria: desde Camilo Sesto a El Sueño de Morfeo.
Tengan un feliz fin de semana. Y la próxima, carnavales. Lo mismo me disfrazo.