lunes, 10 de febrero de 2014

Placas y mociones

Hay temas. Vaya que sí. Y muchos serán tratados con el barniz del disimulo por los medios de comunicación porque la independencia murió tiempo atrás ahogada en los pesebres económicos. Así que no gastaré un miligramo de tinta en las declaraciones de la Infanta, en la entrega de los premios Goya y la rajada del ministro, en la solicitud de dimisión de Soria por la patronal de Baleares, en la ratificación de la sentencia al exalcalde socialista de Valle Gran Rey, sino que escribiré de placas honoríficas y mociones.
Debe poseer unas dos mil quinientas. Aparte de los varios centenares de plazas, calles, avenidas y rincones varios. Sin más méritos que cualquier agricultor de las medianías realejeras. Pero con el arma poderosa de un periódico. Y como nos entra diarrea al pensar que puede utilizar ese vehículo para disparar a mansalva, metafóricamente escribiendo, se ha venido compensando desde bastantes décadas atrás las posibles evacuaciones con distinciones y regalos del bien quedar. Que funcionan, por lo visto, como el mejor y más selecto papel higiénico.
Este pasado sábado nos sorprendía la noticia de que unos vecinos (vete tú a saber cuántos) del lagunero Barrio Nuevo le habían hecho entrega de otro trofeo para añadir a la colección. Y tal hecho, palabrita del viejo Jesús, ni me va ni me viene, modo gentil de expresar que me la…
En los casos que un servidor ha constatado, se percata de que es una asociación, un club, una institución pública o privada, un colectivo organizado y un amplio etcétera los que suelen rendir honores. Y como aquí no vislumbro la autoría, nadie me podrá reprochar si pienso que cuatro o cinco paisanos, al calor de una conversa aderezada con unos vasos de vinos, y puede que unos chochos, hayan creído conveniente comulgar con editoriales y soflamas independentistas y salieron disparados para la joyería más próxima.
Y cuando la susodicha arribó por Buenos Aires, amén del lugar preferente que siempre se alega (chiquita pared, compañero), vaya usted a saber cuál de los amanuenses de cabecera se le ocurrió el siguiente ditirambo:
Los vecinos de Barrio Nuevo nos honran con esta placa que además es un estímulo para seguir en la línea de conseguir la libertad del pueblo canario. Es difícil, pero han conseguido sintetizar en unas líneas, con una corrección gramatical acertada, lo que quieren expresar con sus corazones, que estallan en un sentimiento canario, no español.
En el que ese precioso artículo del principio convierte, por arte de magia, aquel exiguo número de ‘guanches alzados’ en ingente ejército que estalla (sin dobles) en un sentimiento canario cuando realiza sus maniobras en el cauce del barranco de Gonzaliánez. Como a uno, ya entrado en años pero sin chochear aún, no le agrada la manipulación informativa, lo escribe y santas pascuas. Y si fastidiado debe ser que las facultades mentales se debiliten con el inexorable paso de los años, peor todavía que permitas que chocheen por ti.
Ahora, las mociones, las que viene presentando el PSOE en los ayuntamientos para que los respectivos plenarios adopten acuerdo acerca de la tramitación del anteproyecto de ley del aborto. Que es, por otra parte, la única promesa electoral que el PP está dispuesto a cumplir. Porque ni los gritos ni los insultos me harán temblar el pulso, Gallardón dixit. Bien haría en no ponerse tan bravo ni mostrarse tan farruco pues los incumplimientos habidos en estos años de gobierno no juegan precisamente a su favor. Los pulsos, y en su compañero de viaje Wert puede recrearse la vista, son malos consejeros.
De igual manera que la ley de educación, la LOMCE, tendrá un recorrido equivalente al espacio que se estipula para una carrera de caracoles, al ministro de Justicia comienzan a salirle purulencias en sus partes más íntimas. Y aunque restan mujeres de su formación política (concejalas populares realejeras, mero ejemplo) que consideran más importante un sueldo que la dignidad, incluso la libertad, se ha iniciado el proceso contestatario. En muchos consistorios, y como consecuencia del debate de las mociones citadas, las posiciones parecen no ser tan monolíticas como se pretendía aparentar. Menos en mi pueblo, donde la mano del presidente insular se muestra firme, rígida. Y el resto de la tropa obedece a pie juntillas las indicaciones de la superioridad.
Aunque, como prima la falsedad y a hechos pretéritos aludo, una cosa es lo que se sostiene hacia el exterior, de cara a la galería, y otra bien diferente lo que acontece en esferas privadas. Claro ejercicio del cinismo más abyecto en los que yo denomino católicos de pacotilla, practicantes para la foto y religiosos de la oportunidad. Los que también votaron en contra de la ley del divorcio, pero se adaptan a las circunstancias. Los que no ven con buenos ojos todo lo que pueda guardar relaciones con la homosexualidad, pero se adaptan a las circunstancias. Los que hacen cruces ante la presencia pecaminosa de madres solteras, pero se adaptan a las circunstancias...
Permítame un consejo el equipo de gobierno del ayuntamiento de Los Realejos: organicen una excursión a Roma y concierten una entrevista con un tal Francisco. Creo, por razones obvias, que más católico, apostólico y romano no haya nadie en la jerarquía eclesiástica. Y salvo que sea muy falso, sus declaraciones y compromisos (hasta ahora verbales, espero que dé un paso más) adelantan los postulados de bastantes mojigatos que entienden que con golpes en el pecho se curan los espasmos. Falsos de toda falsedad.
Hasta mañana. Si la Santa (manda ovarios) Inquisición me lo permite.