jueves, 24 de abril de 2014

Del gobierno realejero

Pues sí, la calle Doctor González está de pena. Desde ha bastante. Por lo que el anunciado proyecto de remodelación constituye una magnífica noticia. Y sugiero que en estos meses de preparativos, conversaciones y adopción de los acuerdos pertinentes, se tenga muy en cuenta la duración de las obras. Y la vigilancia de las mismas. Porque ejemplos en los que hemos sufrido considerables retrasos (y no mento la chapuza de El Toscal para no pecar de reiterativo), podríamos citar bastantes. Además, desde ya se estarán estudiando las alternativas para que el intenso tráfico que soporta la citada vía tenga cabida sin mayores contratiempos. Más en esas horas problemáticas de las entradas y salidas de los escolares de los colegios de la zona. Porque los progenitores seguirán empeñados en llevar a sus hijos hasta la misma puerta del centro. Y el “es solo un momento” se multiplica por varias decenas de vehículos. No sigo porque, como me conozco, ahorita mismo estoy escribiendo de otro lugar en el que unos lindos, pero caros, semáforos parecen reírse del bolsillo de los contribuyentes. O del ubicado en Los Príncipes, ya que las obras en Realejo Bajo durarán hasta finales de abril o principios de mayo del próximo año, para que la inauguración se lleve a cabo en los días previos al inicio de la campaña electoral (ayuntamiento, cabildo y parlamento canario).
Aunque les pueda parecer extraño por las líneas precedentes, me puse contento cuando leí la información. Y sin comulgar, como bien saben los que me siguen, con la política de fotos, me olvidé de los caretos, solo miré los renglones y sentí una felicidad interna, o íntima, que me colmó de regocijo y satisfacción. Yo no valdría para asesor. Porque si a Manolo se le ocurriera concederme tal distinción, no me veo yendo con el móvil para inmortalizar esos momentos trascendentales. Primero, porque no tengo tal artilugio (y nadie se ha dignado premiarme por tamaña osadía). Segundo, porque presumo de estancias cortas en los muchísimos berenjenales en los que he estado metido y tal circunstancia es enemiga acérrima de la intemporalidad de la política. Así que dejo esas iniciativas para aquellos que se privan en formar parte de esos extensos y variopintos conglomerados que proliferan como las setas tras la lluvia en el entorno de cualquier administración pública que se precie. Ños, cuando me pongo serio, me vuelvo hasta poético.
No hay una nueva biblioteca en la zona de Toscal-Longuera como se nos ha querido vender. Y si no están de acuerdo con esta aseveración, háganme el favor de no equivocar a la gente con titulares llamativos. Da la impresión de que los gabinetes de prensa están más preocupados en asegurar los garbanzos mediante el peloteo conveniente, que en ser fieles a una profesión en la que debe imperar la imparcialidad, veracidad, neutralidad… Desde los tiempos remotos en que yo era joven y ejercía mi trabajo en el colegio público, hubo biblioteca en el centro. Y abierta al barrio. Con personal que atendía al lector o a quien iba a consultar datos en los tiempos en que internet brillaba por su ausencia. Que se pagaba merced a una subvención municipal concedida al APA (lo de AMPA vino más tarde), y a través de esta se abonaba la mensualidad estipulada. Luego se trasladó al local de la Asociación de Vecinos. El porqué del nuevo cambio lo ignoro, pero no se coloquen medallas a destiempo. Y no se erijan los políticos siempre en protagonistas para salir en la foto. Bien les gusta, carajo.
Al alcalde de mi pueblo, al que saludé ayer en la Casa de la Cultura con motivo de la presentación del Programa de las Fiestas de Mayo (ya salió otra vez CC buscando mensajes subliminales con el cartel; “tempranillo” empiezan otra vez), acto que compartió con Adolfo e Isa, le sigue jugando muy malas pasadas su doble personalidad. No se asusten, ya lo he comentado con anterioridad. Y es que no se percata de que su cargo orgánico (presidente insular del PP) le lleva a muchas contradicciones en sus declaraciones. Como estamos en precampaña, hace unos días se nos fue al Puerto con Gabriel Mato (número 13 de la candidatura popular; no entiendo cómo su ‘excelente’ trabajo europeo es premiado con un puesto tan bajo), y allí prometió que su partido pedirá ayudas para los pescadores de la Ciudad Turística. ¿Ahora Manolo? ¿Por qué no le preguntaste a Ledesma, allí a tu lado y que fue tu compañero de corporación en nuestro pueblo, qué ha hecho en estos tres años? ¿O todavía no ha tenido ocasión de pasar por el muelle o por la cofradía, pues su preocupación está algo más al este, hacia San Telmo? ¿O le está ayudando a Lope a quitar la turbidez del agua? Yo me alegro de que no te guste hacer promesas, que si no aparecen navegando desde El Penitente unas lanchas flamantes y cargaditas de viejas, burros y chopas. Y filtros, que me olvidaba.
Se me ocurre lanzar una propuesta. Eso mismo, echada, arrojada (a la papelera). Como cada militante de cualquier partido aspira y desea tener un cargo, si se establecieran las debidas incompatibilidades para que cada persona solo pueda ocupar uno, a buen seguro que la dedicación al mismo sería mayor y más efectiva. Si tú te fijas en las imágenes de las reuniones de las comisiones ejecutivas (en todos los ámbitos), observarás que están formadas por individuos que simultanean, y acaparan, la tira de ellos. Ahí tienes a doña María Dolores de Cospedal que debe ir a su puesto principal, por el que bien cobra, una vez cada quince días. Dicen que es presidenta de Castilla-La Mancha. Más rentable les hubiese salido a los manchegos que eligieran a don Quijote. En resumen, si eres concejal, dedícate a tal menester todo tu tiempo, y más si tuvieras. Y punto. Nada te cuento si eres alcalde. Pero si ellos mismos alegan que les faltan horas, ¿cómo es posible que puedan atender tantos cacharros al fuego? ¿Verdad que tú me entendiste? Pues ni tú ni yo tenemos razón. Y luego estos livianos lanzan medidas para la conciliación familiar. Así y solo así, mi alcalde –y otros varios centenares por no escribir millares– lo sería con dedicación exclusiva y no se vería obligado a tener que medir sus palabras en función del lugar o situación en la que se hallare, con el consiguiente peligro de atragantarse con cualquier frase inadecuada o expresión incorrecta, si no contradictoria. No crean que se me acaba de ocurrir. Fui secretario de organización de la agrupación socialista realejera. Lo dejé cuando pasé a ser parte de la corporación. Fui miembro del comité regional del partido. Lo dejé cuando me eligieron alcalde. Y ostentando tal cargo me negué a ser presidente de la ejecutiva local. Soy raro, coño, soy raro. De no haberlo sido lustros atrás, lo mismo estaría disputándole a Paulino el uso del helicóptero. Ya lo decía mi padre: el que nace barrigón, ni aunque lo fajen chiquito.
Ahora, cuando ya uno baja la pendiente, compruebo que pasan décadas y la cosa (política)… a peor la mejoría. En fin, se marchan Oswaldo y Luisa (CC, Los Realejos); otros siguen; Aguirre pagará unos euros y nos quedaremos con la esperanza; Blesa y Silva se vuelven a ver: poderoso caballero es don dinero; perdemos población pero no sobran políticos ni se marchan al extranjero…
Hasta mañana.