viernes, 27 de junio de 2014

Aparcar en las aceras

Muchas iniciativas del ayuntamiento realejero no solo me parecen convenientes y adecuadas sino que merecen plácemes y aplausos. Siempre he pensado que las corporaciones deben cuidar mucho el día a día. Porque, a veces, se enfrascan en discusiones bizantinas y en proyectos de muchos millones obviando un presente que necesita remiendos, arreglos y lavados de cara.
Hoy me atrevo a realizar una sugerencia. Y deben ir unas cuantas. Creo recordar que a todas las anteriores ningún grupo de los que conforman la corporación le han prestado el más mínimo caso. Visto el éxito alcanzado, lo lógico sería que recogiera bártulos y me dedicara a criar pericos para luego vendérselos al amigo Paulino, para que él, a su vez, los ofreciera a los clientes de su negocio (Paguher, el mundo animal) ubicado frente a la Shell de El Toscal (espero que me pague la publicidad).
Como no me ha abandonado la manía de dar un pateo de vez en cuando, siempre que mis múltiples ocupaciones me dejen un resquicio, a la par que voy escuchando La Ventana, me dedico a echar una visual a cuanto acontece por los lugares que transito. Ayer tarde estuve caminando por la carretera de San Benito, La Zamora y La Montañeta. Van, pues, unos ejemplos concretos en los que la dificultad para ejercer tu derecho ciudadano a ser un peatón normal y corriente, se ve dificultado por los aparcamientos de vehículos de todo tipo sobre las aceras.
En la subida hacia las instalaciones de la ITV y en los exteriores de los establecimientos de ese polígono industrial, lo normal es que tú debas transitar por la calzada porque los coches no te han dejado espacio. Salvo que cometas la osadía de pasar por encima de capós, techos y defensas. Y tal vez así aprovechen los talleres de los aledaños para arreglar las abolladuras que puedas dejarle en sus carrocerías. Bien merecido se lo tendrían, pero con una campaña, y de ahí la propuesta, al respecto y una temporada de vigilancia policial podría ser buena medida para que se tomara la debida conciencia.
En la urbanización que se halla al pie de la Montaña de los Frailes, allí donde se encuentra el busto homenaje el poeta don Juan Marrero, a la vera del Camino de Los Afligidos, y en las cercanías del Petudo (hay datos suficientes, ¿no?), cada propietario, para no molestarse y abrir la puerta del garaje sino una vez por la noche cuando se vaya a acostar, “enfoca” su auto hacia la entrada y deja el parachoques (delantero o trasero, según su particular conveniencia) a escasos centímetros de la vivienda, y Jesús, es decir, yo, comienza una carrera de obstáculos digna del mejor cross, trail running o la madre… de los que no piensan en los demás sino en el ande yo caliente… Y yo también, carajo. Que llegas a casa con un enfado de no te menees y sin necesidad ninguna.
Así que, señores munícipes, ya tienen el motivo de la próxima operación. Y como ahora se estila, y mucho, la sesión fotográfica por todo y para todo (vaya complejo de supositorio deberán tener los retratistas de turno), no demandaré derechos de autor. Ni siquiera les voy a exigir que me dejen hueco para la pose. Los feos estamos vacunados contra tales virus.
Ya que mencioné el asunto fotográfico, ahí les dejo un brevísimo muestrario. Son como chicos menudos. O sin son como. Viene Lupe, fotos con Lupe. Que nos inmortalizamos con cerveza, cara de borracho. Que vamos al cabildo (¿visita partidaria, de compis? Me lo expliquen), faltó algo de rojo (¿o ya no?). Se va el último mohicano (José María), Enrique vuela más alto. Rambla de Castro hacia Europa por varias vías. Otra de Francisco, la de cada año unos días antes de concluir el curso. Se dan un tono que te cambas. Qué cansada vida. Y antes de comenzar las reuniones, avalancha.
Finaliza la semana y casi el mes. Me acabo de enterar: Zerolo se ha quejado amargamente al Poder Judicial por el trato discriminatorio. Él también quiere un fiscal como el de Cristina y no este pejiguera que sigue empeñado en inhabilitarlo por un montón de años. No hay derecho. Ni justicia.
Se va Rubalcaba. Algo tarde, pero me van haciendo caso. Ahora que vaya bajando, que haya cadena. Eso, en cascada, como tanto les gusta.
Si necesitan proponerme para un cargo de asesor o algo así, estaré disponible este domingo por la tarde abajo en La Rambla. Sí, en El Rosario. Hombre, mi campo de acción ya abarca varias comarcas. Y menos mal que no se me da el selfie, que si no.
Feliz fin de semana.