miércoles, 11 de junio de 2014

Por San Juan

Alcanzamos la 1401. No son muchas pero sí unas cuantas. Si alguna característica hemos de etiquetarle a este blog entiendo que debe ser la constancia. Y no es fácil, te lo puedo asegurar. Por mucho que te adhieran el cartel de “a ti te gusta”. O el no menos sugerente “a ti se te da”. Se pasan momentos complicados. Aunque los suplimos con mucha voluntad. Y vámonos, sin más, a dar un paseo por las tierras vecinas del pueblo ramblero.
No entiendo, con carácter general, las vanas tentativas de los cargos públicos para justificar la mayoría de sus actuaciones. Porque casi siempre consiguen el efecto contrario. Y en vez de sacar la pata del hoyo, se sumergen hasta el mismísimo cogote. Si no más arriba.
En SJR el pacto entre Tomás y Marco Antonio permaneció inamovible (había mucho en juego) después de que al primero lo pescara la policía con un volumen de alcohol en sangre (¿se dice así o mejor una cogorza –en canario, tranca– de no te menees?) muy superior a lo que la normalidad demanda. Eso, una exagerada anormalidad.
Tras las reiteradas manifestaciones del primer teniente de alcalde acerca de que su grupo no es CC sino AIS, se nos descuelga recientemente en una emisora de radio (ver primera foto) con unas declaraciones que desvirtúan todo lo sostenido con anterioridad: “Fernando Clavijo entendió mis argumentos y me dio su beneplácito para seguir el pacto con Tomás”. En fin, Marco, ¿eres o no eres?, ¿estás o no estás?, ¿te interesa o no te interesa? ¿Independiente o nacionalista? ¿Ramblero o sagüero? ¿No alegaste que no lo hacías por un sueldo sino por el bienestar del pueblo? Aclárate, hombre, que ya tienes edad para eso. Te asemejas sobremanera a tu jefe superior. Sí, a Rivero, ¿a quién si no? Sabes que él no apoya las prospecciones. Ahora. Como otros del PSOE (yo pensé en Casimiro, ¿y tú?). Tampoco va a votar por la abdicación de Juan Carlos, se va a abstener, pero ya está pidiendo amparo al sucesor. ¿Cómo? ¿Que mezclo los temas y no me lo tomo en serio? Habré aprendido de vuestras ilustrísimas.
Es tanto el amor que se profesan la Agrupación Independiente Sanjuanera y… y… Chacho, estoy trabado. ¿Qué pongo, Partido Popubar o Vecinos por Tenerife? Porque ya, eso leí hace un rato, se hizo efectiva la expulsión del señor Mesa. ¿Ya tienes sustituto, Manolo? A lo que iba, tengan cuidado con los amoríos pues no es cuestión baladí. Los efluvios pesan. Que se lo pregunten a la zona hundida del Pont des Arts en París. Los candados que amarraban tanta felicidad se fueron…
Ahí tienen la otra fotografía. Que salió de fábrica con el siguiente pie: “Comienzan las obras de limpieza de los tomaderos de Tierras de Mesa”. Creo que a la hora de ‘tomar’ decisiones para visitar determinados lugares y espacios (por ejemplo, la escuela Infantil ‘Trompita’), los asesores de imagen deberían cuidar ciertos detalles. Como el jersey enrollado en el cuello de la primera autoridad, que se dice (creámoslo o no). Claro, después del afer santacrucero en que tres coches debidamente aparcados se opusieron al paso del alcalde norteño, hay que tener sumo tacto para que no nos sirvan en bandeja la ocurrencia de turno. Ahí, a los ‘tomaderos’, debía haber asistido el concejal de obras y servicios, a quien no tengo el gusto, pero debe ser menos sospechoso. Y es que, para más inri, los susodichos son, precisamente, de las Tierras de ‘Mesa’. Donde aparece el retratado en posición algo cambada, casi oculto bajo tierra y ‘alumbrado’ por un operario. No sé, me da cierta grima.
Estos acontecimientos solo vienen a demostrar el alto grado de inoperancia existente en las instituciones públicas. Que se intenta suplir con el enchufismo nada barato de asesores que aportan menos que una capochina sin mecha ni petróleo. Pero como no sienten vergüenza alguna, ni es síntoma que hayan padecido nunca… Échame una mano y saca tú las conclusiones.
Estoy plenamente convencido de que se nos ocurre, como comentábamos ayer, presentar una candidatura en la que ofrezcamos cero liberados, cero euros de sueldo, supresión de dietas y demás prebendas, cero asesores y un suma y sigue muy largo… Y no nos vota nadie. Nos llamarían mentirosos. Un partido elabora un programa electoral magnífico, que luego es incumplido en su totalidad, y arrasa. ¿Qué somos, entonces?