lunes, 14 de julio de 2014

Hotel en El Lance


Ayer tuve la oportunidad de saludar a bastantes amigos en San Agustín tras la presentación del libro Memorias realejeras. Por la tarde, y después de echarle una visual, me senté ante el ordenador y comprobé que se me habían quitado las ganas de escribir. Decidí tomarme unos días de descanso y poner en orden ideas y mil atrabancos (arritrancos a arretrancos, dicen otros) que andan revueltos en gavetas y carpetas (también de las modernas informáticas). Pero no me podía abandonar (momentáneamente) y dejar a los chicos (Pepillo y Juanillo) que se fueran a Los Roques a darse unos baños (que bien merecidos se los tienen), sin que ustedes no tuvieran conocimiento del particular.
Y recurrí a un cronista de antaño, don Sabas Pérez Correa, maestro de los de antes y colaborador en varios periódicos. Que incluso sirvió de corresponsal durante el tiempo de su estancia cubana. Hombre de izquierdas –echen una visual a las ilustraciones (La Prensa, 30 de octubre de 1933, página 8)–, del que ya he ubicado alguna que otra reseña en Facebook y del que di norte, asimismo, en mi libro 75 años en la historia de un barrio (El Casino de Las Dehesas) al haber formado parte de su junta directiva en varias ocasiones, así como miembro destacado en las actividades culturales en los festejos de aquel núcleo portuense.
Transcribo este artículo de opinión del citado dehesero, datado en Icod el Alto y que nos traslada al inicio de la década de los treinta del pasado siglo y en la que demanda a las autoridades locales de los dos pueblos (que él aboga por su unificación) la construcción de un hotel en El Lance. Se publicó en La Prensa, el 22 de enero de 1930, páginas 1 y 2. Bastante interesante, entiendo:
“De los pueblos: Icod el Alto
Hace seis u ocho meses lanzó el cronista, desde estas mismas columnas de LA PRENSA, la idea de constituir una sociedad para la edificación de un gran hotel sobre el incomparable lugar denominado El Lance. Brindaba la iniciativa a los habitantes del famoso valle de la Orotava, especialmente a los dos Realejos, y particularmente a sus dignas autoridades. Pues bien, a pesar del tiempo pasado (que ya ha llovido) salvo alguna que otra tarjeta de felicitación y algún apretón de manos, más o menos sincero, lo cierto del caso es que a lo práctico no se ha llevado nada del proyecto.
Hoy, con motivo de la reciente visita que hizo a esta isla el delegado del Patronato Nacional de Turismo y últimamente el ingeniero del mismo, don Luis Peipoch, se cree este humilde cronista rural en la obligación de insistir sobre su idea, máxime si se tiene en cuenta el propósito que existe por parte de aquel organismo, de emplazar dos grandes hoteles en Tenerife, uno en Santa Cruz y otro en el valle de la Orotava.
Lo hemos dicho en diversas ocasiones y lo repetimos una vez más: El Lance es el sitio de la isla que más bella vista panorámica puede ofrecer a quien nos visite. Desde él se divisa, desde los Roques de Anaga hasta la Punta de Teno, desde el majestuoso Teide hasta las negras rocas y preciosas playas de nuestro hermoso mar...
El delicioso y poético Valle de Taoro, tendido a sus plantas, cual artística alfombra matizada de flores, confeccionada al centro de una calle y contemplada desde un balcón. ¡Oh, Lance no deberías llamarte así, sino Atalaya de Tenerife!
Si en este sitio se hiciera un hotel, no cabe duda que sería el preferido, no solo ya del turista, sino de todas las familias pudientes de la isla que lo tomarían como refugio de verano, pues aparte de que, construida su carretera, estaría a diez minutos del valle, por la altura en que se halla (unos setecientos metros sobre el nivel del mar) se disfruta un clima tan saludable y […] para no envidiar el resto del mundo. Hablando de esto días pasados con el reputado doctor don Domingo Hernández González, nos decía: Icod el Alto, es uno de los pueblos más felices de Tenerife, porque es un Sanatorio natural.
Como según nos dicen, es un hecho que este año serán acometidas por el Municipio, en colaboración con el Cabildo Insular los obras de una pista que ponga en comunicación este rico y bello rincón de Nivaria, de nuevo nos permitimos llamar la atención a quien corresponda, sobre nuestra humilde, pero sincera y patriótica idea.
Se nos dice que muy en breve, seremos de nuevo honrados con la visita de nuestro amadísimo e ilustre prelado y como el Excmo. señor Gobernador civil también nos ofreció honrarnos con una visita, por mediación de una Comisión de vecinos de este pueblo que le visitó en meses pasados, nos vamos a permitir rogarle a nuestro dignísimo alcalde municipal invite al Excelentísimo señor gobernador, al Presidente del Cabildo y otras distinguidas personalidades, por si todos unidos pudieran visitarnos y así contemplar el señalado sitio del Lance, convenciéndonos de una vez, si es o no el más indicado para el emplazamiento de dicho hotel.
Por demás está decir que Icod el Alto pone a la orden de tan distinguidas personalidades las mejores caballerías de que dispone, para transportarlos desde Tigaiga. a este pueblo, solo con avisar un día antes.
Sería la primera ocasión que aquí llegara la primera autoridad de la provincia y así es de suponer con el júbilo que sería acogida. Tendría oportunidad el señor gobernador para personalmente percatarse de la importancia y riqueza de este apartado e incomunicado pueblo, que a pesar de tener más de dos mil habitantes, no cuenta ni con un simple teléfono. Podría ver estas extensas llanuras y quizá, corroborando con el parecer del cronista, las hallaría magníficas, caso de que se acordara aquí el emplazamiento del hotel, para la construcción de campos de deportes, como tennis, golf, etc., y cuya propiedad puede ser adquirida aquí a mucho más bajo precio que lo que costaría en los terrenos del valle.
Y termino hoy, como en mi primer artículo, encomendando el asunto a los dignos alcaldes de ambos Realejos, por creer que dichas personalidades son las llamadas a emprender la iniciativa y porque entendemos que ambos pueblos serían beneficiados, si el hotel que piensa hacer el Patronato nacional del Turismo, llega a edificarse sobre El Lance.
El Realejo-Alto, no debe mirar si El Lance pertenece al Realejo-Bajo y este a su vez, no debe tener en cuenta si la proyectada pista debe salir o no del Realejo-Alto. Nosotros, que no somos localistas, entendemos que por sobre de todo debe imperar el patriotismo, única forma de llegar al éxito, que en este caso no sería solo para Icod el Alto, sino para esos dos pueblos, que aun no comprendemos porque siguen siendo dos (y se trata de hacer otro más, según hemos leído) y se siguen llamando Realejos y no Villa de los Realejos del Rey.
Sabas P. Correa. Icod el Alto, enero de 1930”.
Varias decenas de sus artículos han sido rescatados de la hemeroteca digital (Jable) de la Universidad de Las Palmas. Que junto a tantos y tantos de otros ‘maestros’ (debe ser que la profesión tira) duermen plácidamente a la espera de tiempos mejores…