viernes, 11 de julio de 2014

Permutas

Dudé buen rato en qué título poner al presente post. Porque lo de renovar, que también me pasó por la mente, me parece que ya fue utilizado  en anterior ocasión. Claro, presumo de tantos artículos de opinión que lo mismo me contratan como sesudo columnista en vete a saber tú qué periódico de empaque y fama universal. Tengo unos nervios. Lo malo es que no me promociono. Tendré que buscar unos asesores para tales menesteres. Oh, pasaron los tres candidatos a la secretaría general del PSOE y no me saqué una mísera foto con ellos. Así me va, triste y abandonado.
Ños, bien les gusta a algunos un retrato. Y como va esto del necesario remozamiento que urge en la política de todos los niveles, el consabido consejo a la juventud: la implicación supone algo más. Aprovecho para recordar que en el último Informe Pisa se indica que uno de cada seis alumnos españoles no sabe interpretar una factura. Pues yo no atisbo mayor inconveniente. Por dos razones fundamentales:
Primera: Si no tenemos dinero para pagarlas, ¿para qué tanta disquisición? Si yo no tengo móvil (a ver quién puede presumir de lo mismo), ¿qué necesidad la de aprenderme el funcionamiento de tantas y tantas aplicaciones que traen semejantes artilugios en la actualidad? Además, como hemos creado la Agencia Tributaria Canaria y aprobado una Ley de Educación, canaria también, ya disponemos de los recursos que implementen (vaya con el verbo, lo usamos hasta para hacer una ensalada) tales labores. Los sistemas educativos ahora son así. No hay que suministrar conocimientos sino indicar lugares donde hallar la información. Entonces, ¿cuál es el problema? Que el gandulismo se ha adueñado de los espíritus flojos que adornan bellos cuerpos (gimnasios incluidos). Y cerebro desengrasado, individuo apocado.
Vamos al meollo que casi me pierdo. Desde hace algunas décadas vengo escuchando el argumento político de querer continuar –si el partido me propone– para concluir o culminar los proyectos iniciados. Hecho que posibilita la perpetuidad por razones más que obvias. Te pongo dos ejemplos:
En Icod, como en otros tantos lugares incluyendo mi pueblo, CC está con la proa para el marisco. O para San Marcos. Y una tal Coromoto Yanes se ha postulado para la candidatura a la alcaldía de la Ciudad del Drago. Y nos la presentan por su lozanía o frescura (nacida en el 78) como el espíritu que necesita aquella población. Impulso reconstituyente, transformador. Este arrebato habrá descolado a Linares, quien hace poco ya había anunciado otro aspirante al sillón que ahora ocupa el socialista Cheo. Pero lo que a mí me causa hilaridad es que esta joven, que ya fue concejala en aquel consistorio, amén de ocupar cargos orgánicos, lleva dos mandatos (desde 2007) como consejera del Cabildo. Es decir que a sus 36 años ya llevará un mínimo de 16 cuando mayo de 2015 toque en nuestras puertas. Eso, estimado amigos, no es innovación. En todo caso será más de lo mismo: apoltronamiento. Aunque si se lo refutas, lo mismo te espetan que ellos, como mi alcalde Manolo, que va por idéntico camino,  abogan por dos mandatos, pero en el mismo cargo. Son más listos que bonitos. Lo que significa que sin incumplir tal intención, pueden ir dando saltos hasta que tengan ochenta o noventa años.
Como Rivero. Que ya se sumó a la teoría argumentada y ha venido a soltar otras de sus lindezas: Cómo lo voy a dejar si la economía se recupera y a partir de este momento Canarias volverá a ser un paraíso. Si yo me he chascado estos años difíciles, no permitiré que Clavijo venga de niño bonito y se mame un periodo de bonanza y tranquilidad. No le arrienda las ganancias a nadie y seguirá. Que ya va siendo hora de que amaine la mar arbolada y la apacible travesía con mar plana haga acto de presencia.
Todo este tinglado se adereza un fisco y ya tenemos –hasta Rajoy lo sostiene– un proceso ejemplar en marcha. Y no es nadie el actual presidente (dos legislaturas, y va a por la tercera, uno de Tenerife) para estirar el cogote. Como gallo de pelea, tú. Vino Susana Díaz a devolverle la visita –espero que en Lanzarote no se aloje en un hotel ilegal– y me sigue haciendo mucha gracia el cómo se coloca nuestro hombre para darle el beso de cortesía, sobre todo si la invitada es algo mayor que él. Nada improbable, de otra parte.
En fin, mis incondicionales, toca transformación. Que consiste en cambiar de lugar para seguir aupado. Qué triste es la soledad del soldado raso. Me maravillo cada vez que me miro al espejo y me digo cómo demonios he podido subsistir desde 1987. Con el sueldo de maestro de escuela. El mismo al que renunció Paulino un par de meses después de haber sacado las oposiciones. ¿O no fue así?
Renovémonos para que todo siga igual. ¿Ya salió Lorenzo? Vaya guineo en Facebook. Yo me entiendo. Y más de un lector, también. Raya la obsesión. O el prejuicio. Aunque hay más por este Norte. No se turren que la piel es delicada. Y tiene memoria. No es como los políticos. Que se olvidan de todo, en especial de sus promesas.
Feliz fin de semana.