martes, 12 de agosto de 2014

Bodas de oro

Ayer tarde estuve en La Dehesa. O Las Dehesas. En un entierro. Y, entre las conversas habidas, el recuerdo de un libro publicado con motivo del 75º aniversario del casino del barrio, la Sociedad Valle de Taoro. De cuya edición no menciono las vicisitudes sufridas para no llorar nuevamente. Y que es la única portuense que desde 1922 permanece con las puertas abiertas. Me apetece recuperar unos pasajes:
“Fue en la Junta General de 15 de enero de 1972, cuando se adopta el acuerdo de celebrar este magno acontecimiento. Para ello se establece una derrama especial de 100 ptas., cada tres meses, pero con carácter voluntario.
Dada lo importancia del evento, transcribimos, íntegramente, el acta de la reunión de Junta Directiva:
En Las Dehesas, del Puerto de la Cruz, a 8 de abril de 1972, siendo las veintiuna horas de la noche, se reunieron en esta Sociedad, bajo la presidencia de D. Manuel Delgado Ramón, los directivos que al margen se relacionan (se obvian por razones de espacio), debidamente convocados;
También asisten, el Iltmo. Sr. Alcalde, D. Felipe Machado González de Chávez; el Excmo. Sr. Presidente de la Mancomunidad del Valle de la Orotava, D. Isidoro Luz Cárpenter; los concejales de la Corporación, D. Antonio Castro García, D. Pedro González de Chaves y Rojas, D. Marcos Brito Gutiérrez, D. Melchor Hernández Perdigón, D. José García Guillén, D. José Antonio Lubary Curbelo, D. Matías Hernández García y D. Carlos Acevedo Estévez. Excusaron su ausencia los señores concejales, D. Antonio León González (por luto) y D. Pedro Rodríguez Mesa (por enfermedad).
Asiste también el párroco de la Parroquia de San Pablo, D. Pedro González Mesa, así como varios socios fundadores, socios en general, acompañados de sus distinguidas esposas, amigos y un grupo de señoritas de este barrio, con el fin de celebrar Junta Directiva, de acuerdo con los puntos de la convocatoria que seguidamente se enumeran:  
1.- Se dio lectura al acta de la sesión anterior, que fue aprobada por unanimidad.
2.- Celebración de los actos de motivo de las Bodas de Oro de la fundación de la Sociedad.
Tomó la palabra el Sr. Presidente, quien declaró inaugurados los actos con motivo de las referidas Bodas de Oro, dando seguidamente la bienvenida a todos los asistentes.
Asimismo tomó la palabra el Sr. Teniente de Alcalde por el Tercer Distrito, D. Marcos Brito Gutiérrez, quien pasó a dar lectura al acta de fundación de esta Sociedad, la cual fue oída por todos los presentes en el más estricto silencio. También manifestó el Sr. Brito Gutiérrez la labor desarrollada por el Excmo. Ayuntamiento para con el barrio, al dotarle de agua y luz, así como la reparación del local social.
Seguidamente tomó la palabra el Iltmo. Sr. Alcalde, quien dio las gracias por habérsele invitado al acto, el cual resaltó como modelo de organización, invitando a los señores directivos y socios a exponerle sus problemas, los cuales serán siempre oídos para buscarles una solución satisfactoria.
Asimismo, dio cuenta hacerse cargo de las facturas que se deben a D. Tomás Reyes Díaz, tres en total: 17.406,55, 7.863,00 y 2.925,20 ptas., así como la donación de un tresillo por valor de 8.341 ptas., lo que hacen un total de 36.535,75 ptas.
A continuación se ofreció una cena a todos los asistentes, que fue del agrado de todos, y, seguidamente, se celebró un animado baile, hasta la madrugada, amenizando el referido baile el Grupo ‘Los Espaciales’, cedidos, gratuitamente, por el Hotel Miramar.
Y no habiendo más asuntos que tratar, se da por terminada la reunión a las 3 horas y veinte minutos del día siguiente, de lo que yo, el Secretario, certifico.
Curiosa manera de redactar el acta. Pudo haberse puesto punto final a la reunión tras las palabras del alcalde y no al final del animado baile. Porque acabarla a las tres y media de la mañana, no parece muy heterodoxo.
Carta de Florencio Sosa
Para esta ocasión se había invitado a D. Florencio Sosa, que residía en Sevilla, quien en atenta carta, de fecha 4 de abril, se excusa por no poder asistir.
Es la emoción contenida de alguien que sintió el Casino desde sus inicios. Y que los hados del destino le hicieron acabar sus días muy lejos de La Dehesa. Así se expresaba Florencio Sosa en 1972:
Estimado Sr. y amigo:
Me es muy grato acusarle recibo de la invitación que me ha enviado Vd. para los actos de conmemoración de las BODAS DE ORO de esa para mí tan querida Sociedad.
Muy grandes son los deseos de concurrir a esos actos en la noche del día 8 de abril y pasarlo junto a vosotros. Pero no me es posible en esos días desplazarme a Tenerife por motivo de mis ocupaciones. He de contentarme en hacer el viaje y estar con vosotros en espíritu. Le ruego a Vd. y a todos los socios me consideren presente en los actos, y acepten mi modesta ayuda económica para los mismos.
A tal fin, hoy mismo le envío por giro telegráfico 1.500 ptas., cantidad más pequeña que la de mis deseos. No vean en ella el valor material, sino el cariño que siento por esa vieja Sociedad; por mi barrio y mi pueblo; por mis paisanos y antiguos vecinos.
¡50 años han transcurrido ya desde aquellos días en que organizamos y dimos vida un puñado pequeño de entusiastas deheseros, a la Sociedad VALLE DE TAORO (El Casino de la Dehesa, como le llamábamos)!  Una montaña de recuerdos guardo de los años vividos ahí en mi niñez y juventud. Mucho tiempo, como Vds. saben, dediqué a ese Casino, y cuánto me alegra ver que sobrevive después de tantos años y peripecias, siendo actualmente la única sociedad recreativa y cultural que se mantiene en pie en nuestro PUERTO DE LA CRUZ.
Mis votos más entusiastas porque sigáis todos los socios actuales manteniendo este Centro de esparcimiento y cultura, orgullo de nuestro tan querido barrio, lugar de unión, paz, pasatiempo y sana alegría para todos.
¡Viva la Sociedad VALLE DE TAORO!
Muchas gracias Sr. Presidente y amigos todos por la invitación. Un cordial saludo a todos los socios y a todo el barrio. Un recuerdo para los socios fallecidos. Quedo a la disposición de todos y de ese viejo Casino tan querido para mí.
Le abraza con todo afecto y consideración.
Podrá observarse como, a pesar de tantos años de separación, seguía vivo el espíritu desinteresado, de la colaboración económica para una noble causa. Florencio Sosa lo definía como ‘Centro de esparcimiento y cultura, lugar de unión, paz, pasatiempo y sana alegría’.
En pocas décadas la sociedad –y con ella, la Sociedad– ha realizado un giro radical sobre sus cimientos. Las mentalidades han cambiado de manera sustancial. La apertura ha permitido nuevas válvulas de escape y otro tipo de entretenimientos. Aun así, pasando por graves crisis, por acusadas carencias, por directivos acomodaticios, por posturas distantes de lo estatutariamente previsto, el Casino sigue abriendo cada día. Y las gentes de La Dehesa, y los que por allí pasan, lo observan. Y no es poco, no”.
¿Saben el porqué de esta remembranza? En los corrillos habidos en la pequeña plaza, como en cualquier reunión que se precie, no quedaron los políticos muy bien parados. Y si hasta aquí llegaste, lo que te agradezco infinitamente, puede que, al igual que yo, te estés preguntando qué hace todavía Marcos Brito subido al coche oficial. Incluso don Pedro, el cura, se retiró.
Hasta mañana.