miércoles, 13 de agosto de 2014

Seguimos en el Puerto

Ayer escribí del Puerto. Y de Florencio Sosa. Quien fuera alcalde portuense allá por la década de los treinta del pasado siglo. Antes de la guerra incivil. Te recomiendo, si te parece, que busques en este blog (ve a la columna de la derecha, en el apartado Archivo del blog) los meses de diciembre de 2011, así como enero, febrero y marzo de 2012, donde hallarás unas amplias reseñas de este maestro de escuela y político, que tanto tuvo que ver con el nacimiento de la Sociedad Valle de Taoro, del barrio de Las Dehesas, allá por el mes de abril de 1922.
También ayer, tras la lectura de la prensa, me quedé bien ‘alimentado’ con dos artículos de opinión que vieron la luz en Diario de Avisos. El primero, firmado por Juan Henríquez y titulado Va por Pedro Zerolo.
Al político tinerfeño, socialista y afincado en Madrid, lo escuché por primera vez cuando se ubicó el busto de don Antonio González, su tío, en la Avenida de Canarias, frente a los dos institutos. Luego, años más tarde, en el local de la Asociación de Vecinos de La Carrera. En ambas ocasiones quedé gratamente sorprendido por su claridad de ideas y la exposición de los temas con un verbo fácil y cercano. Al pan, pan, y al vino, vino, que diríamos coloquialmente. Y desde la lejanía de un blog pueblerino, me sumo a los buenos deseos del columnista reseñado para que la recuperación de Pedro sea una pronta realidad.
El segundo, de María Fresno (No eres del Puerto si no…), quien, echando mano del tan extendido sonsonete que ha inundado las redes sociales, nos hace un recorrido por la otrora Ciudad Turística, por el otrora motor del Norte. Y volvieron nítidos los pareceres de los que estuvimos de amena charla el día anterior en el lugar que ya te dejé reseñado en el post precedente. Porque en el grupo había gente que trabajaba en hostelería. Desde ha bastante. Décadas. Que han visto cómo entre todos hemos ido matando la gallina de los huevos de oro. Hasta llegar a la situación actual en la que por 20 euros se malvende un producto que lo fue todo. Y con cargar tintas en los touroperadores, problema resuelto. Escondo la cabeza o, como mal menor, miro para otro lado.
Aquellos que disponemos de la ventaja de poder echar la vista atrás porque la carga de los años nos vale de experiencia, nos percatamos de los múltiples errores, de las variadas piedras en las que hemos ido tropezando. Pero lo curioso es que los planteamientos de ahora mismo no difieren en gran medida de los que se argumentaban décadas atrás. Y de qué nos vamos a extrañar si Marcos Brito ya era el concejal del distrito Punta Brava- Dehesas cuando el casino celebró sus Bodas de Oro (1972).
Triste y lamentable es el aspecto que Puerto de la Cruz vende. Un ayuntamiento hipotecado, tanto en lo económico como en la gestión política, no es capaz de resolver las múltiples carencias de una ciudad cuyos alojamientos hoteleros se han desfasado y subsisten con remiendos y parches. Y cuando uno (pongamos el Valle Mar) acomete una reforma integral, bien prestos acuden los populares a contarnos lo bien que vamos, el avance incontenible y la visita masiva de los chancletas de turno. Qué digo, inversores de Dubái con petrodólares en mano.
Imagínate tú, me comentaba cierto amigo hace unas semanas, que a Loro Parque le ocurra algo y deba cerrar sus puertas una temporada. El Puerto no puede seguir compitiendo con el Sur, o con otros destinos como Lanzarote o Fuerteventura, pretendiendo utilizar las mismas armas que ellos. Porque no las tenemos y hay que explotar otros recursos. Que sí están, pero no los hemos sabido utilizar.
Sobran políticos y escasean gestores. Y parece que ambas facetas están reñidas. Al menos en Puerto de la Cruz son muy contados los ejemplos de aquellos que han sabido conjugar tan nobles ocupaciones. Dicen que la cara es el espejo del alma. Se reitera hasta la saciedad que una imagen vale más que mil palabras.
En la mencionada comparecencia de Ledesma (voz cantante y apuesta de Domínguez) y los suyos (desayuno informativo) pudimos captar algunos detalles:
Ahí tienen (en la foto) a Luis Miguel pensando que en dónde demonios habría dejado el móvil. Cuando le tocó el turno de palabra, soltó otra de sus lindezas y nos expuso los muchos recortes habidos en los gastos que afectaban el funcionamiento del ayuntamiento. Sería para no contrariar a Lope, quien se había referido igualmente al ahorro considerable en las arcas públicas. Hasta la concejala lo dejó claro cuando nos contó los esfuerzos para acabar con la turbidez. Y lo mejor, a partir de septiembre, el plan de empleo social. Antes de nosotros, para rematar, “encefalografía plana”. Lo mismo estaba aludiendo Sebastián (que no es el chucho de Valle Gran Rey) al mismísimo Marcos Brito. O a Eva Navarro, exiliada en el Islote de Hilario.
Como no quiero pensar que sean tan tontos, solo se me ocurre una explicación más o menos lógica. Y es que en estos últimos años todos los que ocupan cargo público en el Consistorio de El Penitente se vuelven sordos y ciegos. Y la supresión de estos dos sentidos guarda proporción directa con el incremento de los otros tres: hablan por los codos (pura paja) con un gran olfato del entorno (colectores rotos incluidos), todo lo que tocan lo desarman (tacto exquisito) y se gustan hasta decir basta.
En 2034 –lo mismo yo no lo veré– Marcos, Ledesma, Sandra y otros (los mismos) convocarán una rueda de prensa, esta vez conjunta, en lo alto del Peñón (todos mirando al noreste, por donde se aproximarán Rivero y Alonso con una colchoneta hinchable al hombro)…
Nuestra realidad suele ser la realidad. La de cada esquina, cada rincón. La de conversaciones, tropiezos, encuentros. Su realidad es un ente abstracto, una ilusión perentoria, un sainete, una ópera bufa. Y en el choque de ambas, ellos siempre salen ilesos.
Mientras, batimos récords de visitantes. De lo que nos alegramos. Aunque el paro siga disparado. ¿Todo incluido? Ya estás otra vez falseando la realidad. Mañana es jueves. Hasta entonces.