sábado, 2 de agosto de 2014

De silbos, otra vez (VIII)

Desde el túnel de Las Carboneras bajamos a La Villa, con la parada de rigor para echar una visual hacia Los Chejelipes. Tras el volteo capitalino, a subir hacia la Degollada de Peraza (qué grande Hautacuperche) para otra sesión en el Mirador de Tajaqué (los sitúo: un fisco más arriba de Los Roques). Un alto a La Laguna Grande y retorno por Pajarito y bajar por El Rejo, hasta el cruce de entrada a El Cedro. Aquí se apea un servidor (mi mujer se va con el fotingo para la casa provisional en Los Telares) y echa a caminar, que le quedan por delante unos cuantos kilómetros, primero hasta el caserío y luego descenso hasta el valle hermigüense barranco abajo. Si disfrutan tanto como yo, cada vez somos más. Estén muy atentos a la próxima entrega. Ya se está calentando.