lunes, 4 de agosto de 2014

Qué torpeza

Estuve unos días del mes pasado en La Gomera. Creo que las fotos dan fe de ello. Regresé el 22 del citado mes y cuando ya en casa me puse a ordenar los asuntos pendientes, tropecé con un mensaje (un privado, que se menta) en Facebook, uno de los pocos vicios reconocidos de quien estas líneas suscribe. Saben los amigos, y mis escasos enemigos, que soy uno de esos raros ejemplares que no dispone de móvil con el que estar chateando (wasapeando) en cualquier esquina. Y cuando tengo que comunicar a alguien que algo me gusta, lo llamo por teléfono (el fijo) o voy a hablar con él personalmente y se lo digo. Como se había venido haciendo siempre, hasta que la industria japonesa comenzó a invadirnos, agachamos la cabeza e iniciamos la loca carrera de ejercitar los pulgares de ambas manos. Sin darnos cuenta de que a nuestro alrededor seguía existiendo un mundo bello que admirar y unas gentes, normalmente amables, a las que poder saludar vis a vis.
El mensaje en cuestión era este (22 de julio de 2014, a las 9:37 horas): Quiero llevar al próximo pleno una proposición en la que solicitamos la apertura de expediente de honores y distinciones en favor de todos los exalcaldes de esta última etapa democrática. Como te afecta directamente, me gustaría saber si tienes algún inconveniente al respecto. Espero tus impresiones. Gracias y buen día.
Observen que la fecha coincide con el día en que a las cinco y media de la tarde (Benchijigua Express, Fred Olsen) retorné desde La Villa hasta Los Cristianos. Desembarco, atascos normales hasta alcanzar la autopista y en casa a las tantas.
Mi respuesta (22 de julio de 2014, a las 21.47 horas): Siempre he dejado meridianamente clara mi opinión al respecto. El hecho de ser, o haber sido, alcalde o concejal, ya es un honor de por sí. Y no entiendo, y mucho menos comparto, este tipo de propuesta a la que aludes. Por lo tanto, un servidor sí tiene inconveniente y lo rechazaría de manera tajante. Saludos cordiales.
El jueves próximo pasado se celebró sesión plenaria en el ayuntamiento de la Histórica Villa de Los Realejos (la Villa de Viera, que me encanta). Y como a veces, por no decir siempre, los espectadores se aburren, algunos cuelgan fotos y comentarios en las redes sociales de aquellos asuntos de supuesto interés que se van tratando en el pertinente orden del día. Así fue el cómo me enteré de que la proposición se había elevado a la consideración del máximo órgano de decisión municipal, previo dictamen de la correspondiente comisión informativa.
En la defensa de la misma, el grupo socialista reconoce que uno de los cuatro exalcaldes a homenajear no estaba de acuerdo con la iniciativa. Segundo error (luego diré el primero). O mentira, que es mucho más grave.
Resultado de la votación: CC se abstiene, IU y PP lo hacen negativamente y se queda solo el PSOE apoyando tan ‘brillante’ moción (o como se denomine técnicamente). Algo que era más que previsible porque el asunto ya había sido tratado, y dictaminado, en la comisión informativa, tal y como antes dejé manifestado. Qué torpeza. Qué seguidores a ultranza de la Ley de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá mal. Con lo fácil que hubiese sido descartarla o, como mínimo y como mal menor, dejarla sobre mesa. Ya lo dice la cita (creo que de Napoleón Bonaparte) de que una retirada a tiempo… No, una vez más los egos y las aspiraciones se llevaron el gato al agua. Pero como no está caliente, ni siquiera se escaldan.
¿Hubo solicitud de su parecer al resto de posibles ‘condecorados’? Me consta que sí. Así como de la respuesta de uno de ellos: No soy partidario de ese tipo de cosas. Y mucho antes que la mía porque este no estaba de vacaciones y contestó a los dos minutos de haber recibido idéntico mensaje al arriba reseñado en cursiva. Con lo que, a estas alturas del ‘drama’, los proponentes sabían que la mitad de los exalcaldes de la etapa democrática no querían ser partícipes de farsas ni tinglados. O machangadas.
Qué pena. Qué torpeza. Si así cree el grupo socialista en el ayuntamiento realejero que va a levantar cabeza, qué error, qué inmenso error. Reverdecer laureles requiere mucho más. La agrupación local, me temo, se halla desbordada, confundida. Porque en los mentideros políticos se sostiene que al menos dos de los tres que forman el exiguo grupo del partido juegan sus cartas abiertamente para ser cabezas de lista en la próxima candidatura. ¿Dónde está esa militancia que no despierta del profundo letargo en el que se halla sumida? Y a la juventud, con su secretario general a la cabeza, un consejo: Dejen de alongarse a las redes a escribir sandeces. Cuando uno no está seguro de que lo que vaya a decir es más productivo que el silencio, a callarse. Es preferible ser dueño de sus silencios antes que prisionero de sus palabras. Y lo manifiesta quien puso un mucho de su tiempo al servicio de los demás. Y que osa inmiscuirse en los terrenos de la ‘peligrosa’ escritura para expresar opiniones a través de comentarios que ya dan para varios libros. No, nadie es mejor que nadie. Todos somos válidos, vaya que sí, pero no todos valemos para todo.
Si me hubieran hecho caso –no tenían por qué– y los tres concejales de la actual corporación hubiesen dado un paso al lado (dan codazos para posicionarse), ahora mismo estaríamos en otro escenario. Porque el secretario general (ahora el de los grandes) llevaría a día de hoy un rodaje interesante y se hallaría más que legitimado para el relevo que tanto demanda una población cansada y hastiada, un electorado desencantado, de lo que, afortunadamente, ya se han dado cuenta a nivel federal. Lo malo es que aquello de en cascada interesa nada más que a la hora de hacer pactos para ocupar poltronas y auparse a machitos bien considerados. Lamentable sería que al PSOE realejero solo le guíe el objetivo de que el PP pierda la mayoría absoluta por si puede pescar en río revuelto. Me temo que, viendo estos espectáculos (añadan CC), Manuel Domínguez tiene ante sí un futuro asaz halagüeño.
Mi pecado: haber sido miembro de una corporación (1983-1987) a través de una formación política que ha perdido la costumbre de mirarse al espejo, haber ocupado cargos de bastante responsabilidad, haber retornado a su labor profesional con una mano delante y la otra detrás, y atreverse ahora, como un realejero más, a brindar sus pareceres casi a diario en foros que venden menos que las charlas en el bar de la esquina. Sin selfies ni pomposas apariciones en redes sociales. Con la edad, la vena conservadora (que alegan que nos da para transformarnos en acomodados vejetes) se me ha trastocado y vivo mis revoluciones con las armas que aún no domino, pero me defiendo. Como me espeta el amigo Anselmo: Y seguimos. He dicho. O escrito. De inmediato, inteligentes, comiencen a disparar. El mensajero está dispuesto a servir de diana. Si matándome logran alcanzar famas a través de votos populares, no esperen ni un segundo más. Me voy a hablar con José Vicente y Oswaldo. ¿Lo cogieron? Por mi parte, zanjado; pero si quieren…

¿Qué les parece ahora, y para olvidarnos de malos tragos, si nos damos un nuevo salto a La Gomera de mis amores? Pues vale.

DE SILBOS, OTRA VEZ (IX)