miércoles, 6 de agosto de 2014

Tierras raras

Conducía el blanquecino lantano su descuidado vehículo con no disimulado entusiasmo por el nuevo tramo del anillo insular. Qué porquería, pensaba, que se pueda cuestionar este afán de superación en las infraestructuras. La euforia por este auténtico regalo no es algo unipersonal, sino que será compartida hasta por los bisabuelos del lugar.
El actinio, perjudicado al papel secundario de paquete, no se mostraba como el arquetipo de tertuliano al que se había hecho acreedor. Meditabundo, enquistado, refugiado (¿menstruación?), difícil de sugestionar, no escuchaba siquiera el chirriar de los neumáticos en el trayecto hasta la confluencia con la antigua vía. La de El Amparo de toda la vida, desde los tiempos del feudalismo.
Qué ejemplares de eucaliptos, sentenció el resucitado jefe, o cabeza de serie, de los lantánidos –pareciendo despertar su bulbo raquídeo, amén de sus anticuerpos–, hallamos en fase evolutiva. Su volumetría proviene de una manutención adecuada, al tiempo (simultáneo) que de una regulación del acuífero.
Chacho, pareces un arquitecto metalúrgico que aplica su ecuación con carácter jerárquico, le espetó el compañero de viaje de los uranios, neptunios y plutonios (ah, y del laurencio).
Ños, qué niquelado te quedó. Ni un paquidermo sumergido en un riachuelo sería tan taquillero. Cuánta opulencia en la verborragia. Te voy a regalar una orquídea en proceso de fecundación.
Mira, este republicano ha llegado a hociquear, lloriquear y mordisquear en tanta porqueriza, he  sido víctima de tantos escupitajos y voy tan ultraligero de equipaje que ni una neumonía puede conmigo.
La madre de la hipotenusa, qué niquelado lleva el coche funerario esa dominguera.
Claro, es la subdirectora de la empresa por línea sucesoria. En la fase de putrefacción no es menester subvencionar. Al concluir el tránsito, todos somos acreedores a parquímetro gratuito.
¿Simultáneo?
Y reumático
Y así prosiguieron hasta su cuartelillo.
Pude titularlo AEIOU. Porque me levanté muy vocálico. Pero, por precaución, lo deseché. No pretendí la concurrencia con mi agrupación electoral. Que no es saludable equivocar la estrategia, condición sine qua non para implementar la congruencia del relato. Espero que te haya convencido el muestrario. O si te pareció escuálido, o quizás paupérrimo, lo mismo podemos someterlo a un proceso de centrifugado por si la persuasión reconquista otros enunciados. Tarea meticulosa, proceso peliagudo
Y uno en la escuela creía que era solo MURCIÉLAGO. A lo más, ABUELITO. Qué ocurrencia.
Si te supe obsequiar en tan concienzuda misión, a costa de barroquizar con tintes de culteranismo, bienvenido sea el cambio de vestuario. Que la degustación no te haya causado perturbación. Ni a un servidor provoque desahucio.
Por último, con educación, pero con severa contundencia, anoten en su cuadernillo este exhaustivo repaso –aunque restan lapas para el marisqueo– que ha pretendido ser, sobre todo, estimulador. Pondré al audímetro a funcionar. Lo mismo aumento el riego sanguíneo.
Pueden curiosear. Sin estuosidad. Con sahumerio. Jolines, hoy vine estudiado.
Nota final aclaratoria: Fueron cien. Pudieron –pueden– ser más.
Hasta mañana.