jueves, 25 de septiembre de 2014

Ejemplar

Íntegro, virtuoso, honrado, recto, cabal, justo, equitativo. Es lo que me gustaría demandar –ahí es nada– para un político que se precie. Si ejemplos de todo lo contrario hallamos en cualquier esquina, sería normal que exigiéramos rectitud a los que rigen los destinos de la sociedad. Pues no. O así lo parece. Diríase que van en otra onda, que se mueven en otro mundo.
He leído y escuchado, y seguro que tú también, intercambios de opiniones acerca de la conveniencia o no de llevar imputados en las listas electorales o de que ocupen cargos en órganos de dirección de los partidos políticos. Mucho se ha escrito al respecto, y es uno de los posibles ejemplos, del alcalde icodense. En estos últimos días se plantea incluso la disconformidad de parte de la militancia en que vuelva a ser el candidato y se propone que al menos haya primarias en la Ciudad del Drago. El inciso: ¿Nadie me informa cómo va el particular en mi pueblo?
Pero el asunto nuclear de hoy no dista demasiados kilómetros de mi lugar de residencia. Y tampoco es la primera vez que lo trato. Los remito a las entradas de 24 de mayo de 2010 (http://pepilloyjuanillo.blogspot.com.es/2010/05/concejal-rayador.html) y 19 de febrero de 2011 (http://pepilloyjuanillo.blogspot.com.es/2011/02/de-juzgados.html).
Viene lo anterior a cuento de la noticia que nos brindaba ayer Diario de Avisos (http://www.diariodeavisos.com/2014/09/marco-gonzalez-jonay-rodriguez-pugnan-en-primarias-del-psoe/) y que trataba las candidaturas a las primarias en Puerto de la Cruz. De igual manera que digo que tengo mis serias dudas en si un imputado no merece, al menos, el beneficio de la duda, manifiesto rotundamente que alguien que ha sido condenado (en dos instancias) por rayar un coche ajeno, difícilmente podrá presentarse ante la ciudadanía como ejemplo de nada. Y si no fue capaz de frenar sus impulsos ante la avalancha descalificadora que presuntos comunicadores le infligieron, la credibilidad para ostentar un cargo público, con las pautas que al inicio quedaron reseñadas, queda algo más que dañada. Con todos mis respetos –y aquí no existe la presunción de inocencia– el PSOE tiene que cortar por lo sano si pretende hacer buenos los nuevos andares de su secretario general federal. La tan manida regeneración no se puede limitar a los clásicos paños calientes, porque para ilusionar a los millones de votantes que se han ido quedando por el tortuoso camino hay que dar mucho lustre. Aquellos que nos representen bajo las siglas centenarias de esa organización deben ser modelos, espejos. Y no ofrecer la más mínima duda en su conducta. Así de claro. Así de contundente.
Y cambiamos de tercio. Algunos amigos tengo en el organigrama gubernamental canario. Voy más lejos: algunos me leen. Maldito caso que me prestan, pero me leen. Cuando concluyen la visión de los párrafos que durante la jornada laboral (los jubilados también disfrutamos del fin de semana) inserto en Pepillo y Juanillo, me suelen mandar para cierto sitio. Pero yo, para corresponderles, no voy. Les lanzo una pregunta bien directa: ¿No hay al menos uno que sea capaz de sentarse a dialogar un fisco con algún responsable de la tele autonómica? No para que se la carguen de una vez –que sería lo más lógico– sino para que juntos se traguen las tres ediciones de los informativos. Cualquier día, lo mismo da. Y obtengan conclusiones. Que los considero capacitados para ello y algo más. Porque cada vez tengo más claro que las carencias de Paulino Rivero, máximo cabezota en sostener este bodrio, y, por añadidura, a su director general (o como demonios se llame). Ni el semanario El Caso en su momentos más brillantes supera el capítulo de sucesos con que Daswani y resto de la compaña nos insultan cada día. Y me espeta mi hija, periodista como yo, que apague el televisor y muerto el perro se acabó la rabia. Pues no. Aunque no tenga mayores obligaciones en el cuidado de lo que redacto para el blog, me siento en la obligación de tener el suficiente conocimiento de causa como para sentarme ante el ordenador a plasmar opiniones. Los juicios deben estar bien sustentados, por muy libres que sean. Y a un medio público, sostenido con dineros que mejor función harían en otros capítulos, le exijo que compren unos manuales de los muchos que hay en el mercado, que se los empapen, los confronten con determinados artículos de la Constitución y actúen en consecuencia. Que ya bastantes ejemplos tenemos de cachanchanes que se creen estrellas cuando se ponen delante (o detrás, según se mire) de un micro. Y no sigo, que me embalo. Y en esa tele tengo amigos y conocidos. Hasta creí ver el otro día a un exalumno del colegio de La Longuera. Igual de serio y responsable que hace varios lustros.
Bueno, voy a “regoler” algo por Mundo Senior a ver si consigo otro viaje. Qué dura y sacrificada esta vida. Sí, en varios que sales por el Aeropuerto del Sur tienes que estar en Santa Cruz (nos lleva una guagua) antes de las cinco de la madrugada. Eso no se le hace a un viejito. Hasta mañana.