lunes, 15 de septiembre de 2014

Juicio de conciliación

Cansado de candidatos (que vienen de otro sitio), de los que se apartan (para regresar en un santiamén), de las retransmisiones deportivas chillonas, llevo tras semanas refugiado en el ciclismo. Bien por Contador. También me entretengo en rebuscar cosas viejas en los periódicos. Y entre lo mucho que se atesora en las planas de años idos, me quedo en la presente ocasión con una curiosa crónica (El Atlante, 24 de abril de 1838, páginas 3 y 4) que a un servidor le recordó ciertos pasajes de El Quijote. Más por el contenido a lo Sancho Panza que por el barniz literario. He respetado la ortografía original. Por lo tanto, no se escandalicen. E indicar, asimismo que el simbolismo […] que ustedes hallarán en el texto indica que en la digitalización de una de las páginas se perdió una línea, pero que no impide ni altera, en manera alguna, la comprensión de la reseña que en el periodismo actual se englobaría en la sección de vida judicial.
 “Creemos se complacerán nuestros suscritores con la lectura del siguiente relato que se nos ha proporcionado, de un juicio de conciliación celebrado en la Fuente de la Guancha.
En el lugar de la Fuente de la Guancha á veinte de Marzo de mil ochocientos treinta y ocho años, ante mi el Alcalde Constitucional D. Antonio Domínguez y de dos acompañados por falta de Escribano que aceptaron el encargo conforme a derecho, compareció personalmente D. Miguel Díaz de Meza vecino de San Juan de La Rambla demandando en juicio de conciliación á Antonio González Díaz natural de Icod y trasceunte en este hace cosa de dos a tres meses; sobre que el tal día ha ido á casa de su suegro D. Francisco García vecino también de dicha Rambla, persona de mucha edad que cuenta ochenta años, el que padece por lo mismo de varios achaques; y parece que entusiasmado que dicho accidente es atraído ó conjunto de animas, el que en este estado se halla creído dicho su suegro, por lo que parece ha llamado al referido Antonio Gonzalez Díaz, para que como notado animero, desengañe si es que lo es ó no y por consiguiente parece ser cierto que el dicho Díaz le dijo que si lo era, teniendo arrimada á su muger Juana de Meza, quien al tiempo de su muerte supone quedo debiendo varias deudas y promesas, por cuyo engaño le incomoda al compareciente dicho su suegro para que le ayude como heredero a pagar una deuda tan superflua ó impuesta, atraída de personas de tan semejante mala conducta; y por lo mismo pide que le diga claramente cuales son ó que cantidad quedo debiendo dicha su suegra porque cree que como Juez de almas se lo debió de haber revelado.
Y estando presente el tal Antonio González Diaz contesto ser cierto haber pasado a la casa de D. Francisco Garcia llamado que fue por su yerno Domingo Luiz Jorge y su muger Francisca García esta hija lejítima de D. Francisco, a quienes es cierto les contesto que su accidente no es sino solamente una anima que tiene arrimada, tanto el como su dicha hija, la cual anima es la referida Juana de Meza, porque asi le dio el nombre cuando le habló por dos veces el anima, que quedó debiendo cinco misas rezadas á San Gregorio, una misa rezada á nuestra Señora de la Esperanza y otra á San José la que prometió estando comiendo, en cuyo caso con su familia tubo una roña opacion dando esto por seña, que debe nueve almudes de millo á su yerno Domingo por haberlo robado que debe […] pesos, declarando se los pague su marido con lo que le dejó y que también dejó a deber media pipa de vino a su yerno sin decir a cual, que esto es lo único que se declaró en las dos veces dichas, y que aun se queda mas que se declaró el anima, de todo lo cual dio una lista el esponente al referido Domingo Luiz Jorge, no teniendo mas que contestar y solo si dicho Jorge le ofreció cinco pesos por el trabajo de hablarle lo que no ha verificado.
Y su merced oido el dictamen de los dos asociados que lo son por el demandante D. Cristoval Luis Ravelo y por el demandado D. Salvador Alfonso. Decreto: Que en vista de ser el demandado un embustero tan semejante, engañando a los hombres inocentes, comiendo y bebiendo con un arte de tan semejantes picardias; debia de mandar y mando, que el tal Antonio Gonzalez Diaz vaya preso á la Cárcel, el que es demandante tendrá que pasarle la manutencion por ser un infeliz mientras tanto que con certificado y copia de este juicio ocurra al juzgado, como lo pide, para que en vista de el, de el castigo que corresponda, por cuanto aparece ser una cosa criminal y todos los dias verse exemplares de igual naturaleza, para que sirva de escarmiento á otros.
Asi lo proveyó, mandó y firmó con su señal que acostumbra por no saber escribir, firmándolo también D. Miguel Diaz y uno de los hombres buenos de que certificamos tiene una Cruz –†– Miguel Diaz de Meza–Cristoval Luis Ravelo–Pedro Quintero acompañado–Agustín González Quevedo–”.
Han transcurrido 176 años. Al menos en la expresión escrita mucho hemos mejorado. Pero, y creo contar con la complicidad de los fieles seguidores de Pepillo y Juanillo, sigue existiendo mucho embustero por el mundo. Timadores que se aprovechan de la ingenuidad de las gentes para clavarlos al menor descuido. Del mayor o menor grado de analfabetismo (señal de la cruz por no saber escribir), mejor no establecer comparación alguna con los momentos actuales no sea que nos llevemos un desengaño.
Hasta mañana.