lunes, 22 de septiembre de 2014

Reflexiones del fin de semana

Persisten los comentarios por este Realejo norteño acerca de la campaña iniciada en las redes sociales por algunos allegados a círculos de Sí Se Puede o Podemos y en la que se arremete contra la presidenta de la asociación de mayores del barrio Toscal-Longuera por haber sido ella (de manera directa, se alude, y ni siquiera supuestamente) la que se encargó de revisar los currículums de los que aspiraban a un puesto de trabajo en el reciente inaugurado Lidl. Y como la señora en cuestión es militante del Partido Popular y figuró como suplente en la candidatura local de 2011, se le atribuyen componendas y manejos para colocar a sus allegados. Ya el pasado viernes invité a los que se alongaron a Facebook con comentarios para todos los (dis)gustos a que acudieran, ipso facto, al juzgado con las pruebas pertinentes. A este opinador barato no le entra en la cabeza que tal burda maniobra haya tenido lugar, porque en el supuesto de que hubiera (o hubiese) habido algún acuerdo (¿por agradecimiento de no se sabe qué?) entre la empresa alemana y el partido que rige los destinos del pueblo en este mandato, lo habrían resuelto en otros foros (igual de ilícitos). Sea como fuere, y bonito estoy yo para justificar ardides, los amigos de los juzgados más cercanos me tienen al tanto de no haberse producido movimiento al respecto. Además, se habría vendido con mucha parafernalia propagandística. Cuántas derivas hallamos en los cuentos. En otra época, uno de los acusadores y la evidenciada se llevaban mejor. Una participación en concurso literario (más bien de investigación) y posterior edición del trabajo (lleva dedicatoria) me hace sospechar que cualquier tiempo pasado fue… diferente.
Un obispo ha recordado a Gallardón que ha de continuar adelante con la Ley del Aborto porque las promesas electorales deben cumplirse. Sospecho que el clérigo entenderá que se comete pecado mortal en caso contrario. Y me imagino que el resto de incumplimientos gubernamentales se englobará en el capítulo de los veniales, de los que se curan con una simple oración. Francisco, vente a España y pon orden porque alguno mea más de la cuenta por fuera de la escupidera (bacinilla).
Coalición Canaria anda a la greña. Desde su cúpula regional (ellos dirían nacional) hasta el Valle de La Orotava. Tras la disputa Clavijo-Rivero y después del espectáculo vivido en Los Realejos unas semanas atrás, su suben al carro las posibles aspirantes portuenses. La una tira para El Penitente (Sandra) y la otra para San Telmo (Milagros). Mientras, Marcos Evangelista sigue en profunda reflexión. Bueno, casi dormido. Mejor, en dulces sueños. Solo falta que Linares y Dóniz se fajen a la trompada en El Calvario, delante de la casa de Valencia, mientras este dirige el tráfico para que no se colapse ante el esperpento.
Nada claro tengo el asunto del desahucio tacorontero. Nadie soy, ni elementos de juicio poseo, para cuestionar la sentencia judicial por la que estas dos personas debían abandonar la casa tristemente famosa. Mucho menos comparto la visión de los buitres (sobre todo ‘informativos’) que contribuyen a la diversión que fomenta el morbo de las masas y a la búsqueda y captura del incremento de las audiencias. Lamentable el circo montado. En todos los sentidos. Y las imágenes de unas paredes pintadas al más puro estilo grafitero barato me han conducido a reflexiones (de eso va el titular) que me dejan anonadado. En esta, publicada en Diario de Avisos (entre otras tantas), observamos a un docente jubilado (la causa la desconozco) mucho más tiempo ha que un servidor, cómo contribuye a una enseñanza de calidad. La misma que probablemente criticó en su brillante etapa sindicalista. Reivindicación hasta las últimas consecuencias. Idénticas a las de sus arengas en las reuniones de los órganos de gobierno de cualquier centro. Por ejemplo, el que compartimos. Sí, son los temas de “enjundia”. Puede que similares a los que, y dejémoslo en mera anécdota, se suscitara en determinada reunión de un consejo escolar y que, a buen seguro, deberá recordar, sorna incluida, quien después ocupara cargo de relevancia en el organigrama de la Consejería de Educación. O al director de aquel entonces. Al que, por cierto, aún no hemos sido capaces de reconocer su ingente labor en sacar a un instituto de FP del más profundo ostracismo a equipararlo con el prestigio de cualquier otro IES que se precie. Y como no es el argumento en cuestión el único fregado en el que este observador impenitente lo ha visto inmerso (hay más de la Ciudad de la Alhóndiga, qué memorias más olvidadizas), y siempre con los aditamentos de la salsa de medios de comunicación estilo chanchullo, manipulación y pasteleo, ya uno, tirando para viejo, se muestra reacio y desconfiado. ¿Dónde estaba toda esta pléyade a la hora de pagar cierta deuda que hubiese evitado todo el guion cinematográfico posterior? Si la casa fuese mía, jamás permitiría que me la pintaran de esa manera. ¿Venganza pura y dura? Porque la sentencia podrá ser revisada y una situación siempre es factible de revertirse. Que no, hombre, no te preocupes. No comparto en manera alguna que se produzcan estos hechos. Ni que haya un despliegue policial de tal magnitud. Pero ni aun así, el cabreo puede dar lugar a que califiquemos a la jueza de cabrona o a los guardias civiles como hijos de puta. Flaco favor le hicieron a Berta y Antonio bastantes de los concentrados en las afueras. Y muchos de los que tuvieron el privilegio de hallarse dentro del edificio. Pienso, y concluyo, que existen muchas sombras y más tinieblas en torno a este lamentable y desgraciado suceso. No todo se ha dado a conocer. ¿Qué intereses era conveniente soslayar? Por eso esperé unos días. Para meditar y no lanzarme en caliente al comentario fácil y liviano de otros foros. Así que, escrito queda. Y no me mueve más ganancia que matar el gusanillo de la escritura a través de la libertad de opinión con que me ampara la Constitución. Salvo que los manifestantes me demuestren lo contrario.
Mañana se abre el plazo para solicitar los viajes del Imserso. Deja ver si me puedo dar un salto más que sea a Menorca. Ya les contaré.