miércoles, 15 de octubre de 2014

Caretta caretta

Ayer se soltaron (se pusieron en libertad) dos tortugas en la realejera playa de El Socorro. Me imagino que serían de las denominadas bobas (Caretta caretta), que como su propio nombre indica se prestan a los juegos políticos de turno. Bobonas como tus hermanas, que diría Piedra Pómez. Si te fijas bien en la fotografía podrás colegir que los escolares parecen no mostrarse demasiado interesados en cómo los concejales populares las sostienen en sus brazos. Entiendo que el acto de entrega de la metopa sería anterior, en el salón de plenos. A las tortugas, por supuesto. Cómo se van a ir por esos mares afuera sin una distinción, sin un reconocimiento. Más que sea como concejalas honorarias.
Bien nos gusta un retrato. Y si es acompañado, mejor. Sean niños o mayores, deportistas o agricultores, discapacitados o de brillante expediente. Ahí estaban bien prestos los ediles de Medio Ambiente y Educación para sacar todo el jugo posible a los pobres e infelices animales, cuya única pretensión es que los dejen en paz y los suelten de una vez en las aguas atlánticas. En definitiva, perderse de esta civilización que las avasalla.
Estoy imaginándome la escena de haber sido once los ejemplares. Con alumnos de once colegios y de once cursos diferentes (Infantil de cinco años, 1º, 2º, 3º, 4º, 5º y 6º de Primaria, y 1º, 2º, 3º y 4º de ESO), con once directores, once jefes de estudio y once secretarios, once policías, once fotógrafos… y once concejales del grupo de gobierno. Y Marrón ordenando y dirigiendo el dispositivo para que las bobas vayan cada una por su trayectoria rumbo a la estrella polar.
Piensen por unos instantes que si yo utilizara ese moderno lenguaje no sexista y en los tres párrafos anteriores hubiese recurrido al ediles-edilas, concejales-concejalas, secretarios-secretarias, y, en resumen, todas y todas, nosotros y nosotras, conocidos y conocidas y etcétera3, ahora mismo ya habría concluido el presente post.
Sostienen los que defienden muchos liberados en los ayuntamientos que el volumen de consecuciones ante otras instituciones ya sufraga, y con creces, el importe que hemos de abonarles mensualmente los que pagamos impuestos. Pero si se me ocurriese demandar, enésima vez, que señalicen el nombre de las calles de la Urbanización Los Príncipes por unos carteles más decentes, menos sucios y menos oxidados y cochambrosos, me contestarían que están en ello o que no existe disponibilidad económica en los presupuestos actuales. Pero bien que les gusta una novelería.
Si acudiera a Benito para que leyera el artículo de hace dos días que intentaba transmitirle el lamentable estado que presenta el otrora sendero turístico de la costa –me estoy haciendo la composición de lugar para encajar la respuesta–, se escudaría en cualquiera de las consejerías del ramo, tanto la del Cabildo como la del Gobierno de Canarias. En este país nos apuntamos con una celeridad pasmosa a la asunción de competencias para después resguardarnos con vanas excusas: no nos dotan. Pues un cargo público no dotado, ya me dirán.
Aquel bando caprino que dictara Domínguez a bombo y platillo prometiendo mano dura e inflexible con todo el que osara pasear sus rebaños por las tierras de Viera, lo debieron coger los cabreros para limpiarse el final de aparato digestivo. O lo pintaron de verde y se lo echaron a los animales para que comieran en plan intelectual con un menú de diseño. Escrito ello con el mayor de los respetos. A la autoridad y al que debe ganarse el sustento con quehaceres más prosaicos.
Mucho (y mucha) caretta caretta anda suelto (y suelta) por estos mundos convulsos. Y las bobas se prestan para estas componendas. Que arrastrada vida llevan. En tierra. Ya en las aguas oceánicas se desenvuelven con mucha mayor agilidad. Incluso nadan contracorriente. Si los pobres animales hablaran.
¿Ya hice el inciso? ¿No? Ahí va. Voy a tener que comprarme un móvil. Para cuando transite (caminando) el tramo desde Las Arenas al desvío para la autopista y Polígono San Jerónimo, ir cazando a todos los conductores que manejan con la mano izquierda mientras con la derecha hacen uso indiscriminado del ídem. Y como haya cola por obra y gracia del Colegio Casa Azul, agüita. Y la última. También hubiese capturado a cierto militante de IU, muy fan de Marc Márquez, poniendo gasolina en una estación de Repsol. Cómo me alegra que todos hayan vuelto a ver al PSOE como el enemigo a batir. Lo echaba en falta.
No nos quedan sueltas hasta mayo, estimados míos. A este paso el archivo fotográfico municipal se duplicará, o más, en unos meses. En fin, que todo sea por las tortugas, bobas o no.
Hasta mañana.