jueves, 9 de octubre de 2014

Cosas de políticos

Volviose a celebrar sesión ple­naria en el ayuntamiento reale­jero el pasado día 16 y parece ser que nuestros concejales es­tán dispuestos a tener entreteni­do al pueblo. La vez an­terior, porque no hubo tiempo para finalizarlo –bueno, tiempo sí hubo, lo que pasa es que se entretuvieron por el camino– y, en la presente ocasión, porque ter­minaron más rápido de la cuen­ta debido a la espantada de los componentes de un grupo político que, precisamente, eran los autores de unas mociones que habían quedado pendientes. Y como no había defensores, todo quedó sobre mesa.
Antes había habido sus más y sus menos sobre determinados aspectos legales. En fin, cosas de asesores. Así se nos cae el pelo.
Mientras tanto, el pueblo debe andarse preguntando si se pue­de tener a un montón de gente trabajando para preparar un ple­no y luego adiós que te vaya bien. Claro que no es de extra­ñar que, transcurridos unos días, sean los propios políticos los que se permitan el lujo de criti­car el trabajo de los funciona­rios. Me parece que no se pue­de jugar así, tan alegremente, con el dinero ajeno. Seguramen­te, el próximo pleno, si nuestros ediles tienen a bien el no ausentarse, no llegará a concluirse por un exceso de puntos en su orden del día. Lógico.
De todas maneras, a tres me­ses de haberse constituido las corporaciones, olvidadas las promesas de la pasada campaña electoral, todo debe estar permitido y procede solicitar se adopte acuerdo de modificación de asignaciones por asistencia a plenos, comisiones de gobierno y demás órganos por quienes iban a congelar todo lo congelable; ser defenso­res acérrimos de la legalidad quienes –hace muy poco– se la saltaban a la torera... Como ciudadano preocupado de que la Administración se paralice, espero que en los primeros puntos del orden del día de las sesiones correspondientes vayan los importantes para que el pueblo siga adelante y dejen las nimiedades para el final, que si da tiempo de tratarlas, hágase; si no, ocasiones vendrán me­jores.
Hace unos días debí meter la pata en uno de mis comentarios. Parece ser que en una de las sedes de determinado grupo polí­tico, que aludíamos, sí entra el aire, que para eso tiene siempre una ventana –trasera, por más señas y por si acaso– abierta. Como rectificar es de sabios, sal­gamos de la necedad y quede he­cha la aclaración.
No me negarán ustedes, con­templando la foto que acompa­ña este comentario que desde la Corona, aparte de poder go­zar de una panorámica impresio­nante, se ve casi todo.
Vamos a ver si se finaliza el nuevo Ayuntamiento, aunque a este paso debe ocurrir tal suceso para el año 2000, porque con tanta chapuza en el actual no va­mos a llegar a ningún sitio. Por lo de chapuza, entiéndase re­miendos. Cada día acuden a nuestras Casas Consistoriales gran cantidad de ciudadanos a resolver –o intentarlo– miles de asuntos. Desde siempre ha habido problemas de aparca­miento porque la superficie des­tinada a tal menester es franca­mente exigua. Sin embargo, a pesar de tal inconveniente nos reducen tan corto espacio me­diante otra reserva –bordillo verde y blanco– que, parece ser, va destinada a nuestros ediles. No creemos que esta medida sea oportuna y conveniente, por va­rias razones:
a) Al ciudadano le debemos facilitar su labor, acercando la Administración y no alejándola. Y, esta medida perjudica enor­memente.
b) Entraña el evidente peligro de que nuestros concejales se nos vuelvan demasiado acomodaticios.
c) Los concejales deben cami­nar o aparcar lejos para obligar­les a patear –con perdón– el pueblo.
d) Habrá que detraer un poli­cía para vigilar este asunto de forma exclusiva o signar las matrículas en el pavimento.
e) Espero que el señor inter­ventor de Fondos de nuestro Ayuntamiento haya hecho un adicional en el padrón correspon­diente por Reserva de aparcamiento incluyendo a nuestra corporación en pleno. De lo contrario, me tendré que negar a pa­gar mi vado permanente.
(El Día, Desde La Corona, 22 de octubre de 1987). Veintisiete años atrás. Ahora, octubre de 2014, salvo el asunto de generosos sueldos, muchos de los aspectos comentados siguen tan vigentes como hace casi tres décadas. Y como entramos en periodo preelectoral, no te extrañe que las repeticiones alcancen cotas de escándalo. Por mi parte no se descarta la posibilidad de retomar cuestiones tratadas en estos días anteriores. Pues alguien tendrá que hacer ver –lo malo es que esos destinatarios no saben leer– a varios atrevidos que la contradicción y la incoherencia son motivos que las urnas se cobran en descenso notorio de votos.
Acabo con una aclaración que creo importante y pertinente. Hace dos días estuve hablando con alguien que presentó el currículum para trabajar en el nuevo Lidl de El Burgado (El Toscal) y que no lo habían escogido. Y me indicó que esa ‘denuncia’ a través de las redes sociales que iba dirigida a la Asociación de Mayores del barrio carece de todo fundamento, puesto que lo que se celebró en ese local fue una reunión de responsables de la empresa con el equipo de seleccionados. Y si ya lo estaban, no sé qué influencia pudo ejercer su presidenta.
Hasta mañana.