lunes, 20 de octubre de 2014

La tormenta

Vino movidito el tiempo ayer. El atmosférico. Es que está cambiando, revuelto. Al menos eso dicen los viejos. Es decir, yo mismo, si te valgo de muestra. Pero de nada nos sirve para futuras ocasiones. Ni de experiencia. Porque la capital santacrucera alcanza la cima en la pirámide de los despropósitos. Un tercio de aquella riada del 31 de marzo de 2002 ha vuelto a provocar el caos. Ni imaginármelo quisiera.
¿Y a qué es debido? Puede que la causa proceda de la confluencia de bastantes factores. Muchos de los cuales nada tienen que ver con las isotermas y las isobaras. Eso sí, a buen seguro que proceden de una vaguada en altura que provoca una extensa zona de bajas presiones y que como no se estrangula, no hay ciclogénesis en rebaja y el vórtice se estanque en medio del Atlántico.
Como también este 19 próximo pasado hubo primarias en el PSOE (incluido el golferío en la captación de amigotes: hoy ni me felicitan ni les gusta el comentario), puede que más de uno haya pensado si los truenos de Madrid se propagaron hacia latitudes más al sur y hayan chocado con los cimientos de El Teide y El Bentayga o en las laderas del Macizo de Tigaiga, lugar más cercano a nosotros. Y de la conjunción de las corriente fría y caliente, saltaron chispas tibias. Pues no. Rotundamente negativo.
O lo que es peor, que Soria hubiese ordenado a Repsol que procediera ipso facto a pinchar en la dichosa roca madre (los padres no tenemos ni para gases, salvo cuando nos hinchamos de plátanos). Dado que los pulsos a los que le somete el presidente autonómico con epítetos improcedentes, como el del trato colonial, constituyen provocaciones en toda regla y a las que no está dispuesto soportar o consentir.
Esa persona de la que usted me habla (Rajoy dixit), no solo no me causa la menor gracia sino que es digna acreedora a mi más enérgico y profundo rechazo. Que no me siga provocando porque le creo un conflicto competencial de intereses de órdago. Bueno, de padre y muy señor mío. Vamos, la borrasca perfecta. Como su partido lo ha marginado y ahora pinta menos que un párvulo sin creyones, está dando los últimos coletazos cuando con ello, según las encuestas, no ha sido capaz de convencer ni a la mismísima Ángela. No, la Merkel no, ya lo quisiera aunque fuera en sueños, sino la Mena, la de andar por casa, que también se estila.
La tormenta, prevista con varios días de antelación (vivimos la época dorada de la meteorología; ¿Y si fallamos?: El tiempo se corrió), no estuvo determinada, mucho menos condicionada, por raíces políticas. Razones le sobraban, pero fue capaz de mantenerse al margen. Fueron motivos de la madre naturaleza. Arrancadas que tiene, como todas las madres. Y las primeras lluvias del otoño con fundamento han caído como agua del cielo (qué otra expresión mejor podría utilizarse) para las papas tempraneras. Que yo también sembré dos puñados. Las susodichas, así como los dos poyos que tengo con orejas de burro, flor de mundo, rosales y geranios, ya tienen riego para unos cuantos días. Si tengo suerte y caen unas gotas de cuando en vez, de repente escapo hasta dentro de vete tú a saber.
Tan contento estoy que de seguir así puede que me olvide de la invitación equivocada que me enviaron la semana pasada del ayuntamiento (organismo al que ruego que ya no me remita ninguna más; total, si casi nunca voy a nada. Y cuando quiera ir, voy como cualquier hijo de vecino). Que la colgué en Facebook, con la oportuna aclaración, y que, no obstante, en el Consistorio se ofendieron, por lo que no solo retiré la publicación sino que pedí públicas excusas a quien pudo haberse sentido ofendido. Lo que menos me gustó es que alegaron puse en tela de juicio los merecidos homenajes por los que se reconocen los años de servicio a la administración pública. Y en lugar alguno he dejado constancia de mi parecer al respecto. Pero, en justa correspondencia, demando del ayuntamiento idéntico tratamiento para cualquier trabajador realejero, independientemente de la empresa en la que ejerza su labor. Sobre todo a aquellos autónomos que tras toda una vida de sacrificio, se jubilan con cuatro perras. Y a los agricultores que jociquean tierra de sol a sol para… Y a los parados… Y a… En vida, que dice el amigo Esteban Domínguez. Y no le dediquen una esquela (que no va a oír) el día en que se lo llevan con las patas por delante.
Espero que el agua haya barrido mucha inmundicia. De toda índole. Que los virus que andan por ahí hayan sucumbido a través de alcantarillas y sumideros. Que al menos el 50% de las tarjetas opacas se hayan mojado e inutilizados sus contactos (con dobles y triples).
Dejaré para otro día asuntos de suma trascendencia como las veleidades de Francisco Nicolás (muestra inequívoca de cómo está el país), la aceptación o no de Michelle Obama como señora embajadora del nabo (manda… narices), los sustos que se llevan los jugadores del Tenerife (por eso pierden) con los gritos del energúmeno de la tele de Willy, la inminente afiliación al PSOE para echarle una mano a este chico y barrer… mira que hay que limpiar, purgar y expulsar.
Gracias al amigo (más de mi hermano) Carlos Hernández por ‘robarle’ una foto de una de las tantas descargas eléctricas de esta entretenida madrugada del domingo. ¿La otra? La de la desvergüenza, la de la bazofia que vive de la política porque la mugre es su hábitat natural. Jolines, mira que me propuse no mentar este ganado porcino.