jueves, 13 de noviembre de 2014

1500

Nunca me he trazado retos. La constancia y el trabajo han determinado logros y metas. Y como el estar ocioso no es lo mío, la lógica consecuencia de ser lo que los modernismos han bautizado como hiperactividad es, entre otras menudencias varias de mayor o menor porte, el haber alcanzado la nada despreciable cantidad de artículos o comentarios reseñada en el titular del presente post.
Fue, como ya he señalado en anteriores ocasiones, la jubilación el detonante. Cuando en el inicio del curso 2009-2010 me incluyeron en el colectivo de clases pasivas, me dije que para llevar la contraria iba a mostrarme más activo que nunca. Y para matar el gusanillo de la escritura aprovechando las ventajas indudables de las nuevas tecnologías, nada mejor que sumarme y subirme al carro de los blogueros. Nacía así Pepillo y Juanillo. Título prestado, como bien saben ustedes, de aquella aventura literaria que tuvo la suerte de ser editada por dos caminos diferentes. Porque los medios escritos tradicionales (léase prensa) no me brindaban garantías ni seguridad. Y a juegos de azar, con la primitiva es suficiente.
Pude hoy, pues, en lógica consecuencia, cantar las excelencias del Seat (Sociedad Española de Automóviles de Turismo, o el más jocoso Siempre Estarás Apretando Tornillos) 1500, un modelo de vehículo emparentado con los Fiat 1800/2100 y producido bajo licencia por la empresa española reseñada desde 1963 hasta 1972. Coche de gran aceptación en las décadas de los 60 y 70 y que llegó a ser el preferido por los taxistas españoles. Quién no ha visionado una fotografía de Madrid en aquellos años. Ni del Simca (Société Industrielle de Mecanique et de Carosserie) de idéntica cilindrada. O de otros que desconozco y que a buen seguro el buen amigo Juan Jesús de Francisco, cuando lea estas líneas a través de Facebook, podrá sacarme de dudas y ponerme al día en el sugerente campo de pistones, bielas y carburadores que domina a la perfección y por el que se conduce con maestría.
Llegar hasta aquí ha sido posible a la complicidad de unos fieles seguidores que cada mañana se alongan a leer las ‘locuras’ de mente calenturienta. Y que constituyen la razón de ser de las aventuras de estos dos chicos que pronto alcanzarán la edad en la que años ha íbamos a cumplir los sagrados deberes con la madre patria (con minúscula hasta que se aclare el desaguisado armado). Para hacernos hombres de provecho en los cuarteles de la época.
Pero no puedo desaprovechar la oportunidad sin contarles al menos dos o tres ‘boberías’. Veo una foto por ahí en la que se pueden observar unas caras muy sonrientes de militantes de CC porque el Cabildo va a acometer una obra en una pista agrícola de Icod el Alto. Y como las elecciones están a la vuelta de la esquina, hay que vender hasta los yogures caducados. Los dineros, parece, no se invierten en función de necesidades sino de las amistades que uno pueda tener con el que maneja la caja. De pena. Así funciona la gestión de las arcas públicas. Otros, con la peregrina excusa de saber su opinión, se aprovechan de los niños. Con sumas que no se pueden equiparar ni con los haberes de cualquier concejal liberado.
En relación con lo anterior, y dado que fui secretario en centros públicos durante muchos años, la explicación (o más bien negativa) de ciertos dirigentes a los gastos incontrolados de diputados y senadores en viajes de dudoso proceder alegando de que tales instituciones no son un colegio, me provocan tantas arcadas que temo eche a perder el teclado en uno de los efluvios. Semejante caradura la de estos sujetos. La rendición de cuentas de colegios e institutos, bajo la sabia supervisión del amigo Jesús en la Consejería, debía ser modélica, hasta el último céntimo. En el ejemplo (qué paradoja) de sus eminencias importa un pimiento que el garbeo sea para una supuesta coordinación que para un corrimiento gozoso. Impresentables.
Qué casualidad que haya llegado al millar y medio justo cuando la sonda o módulo ‘Philae’ abandonó el seno materno de la nave ‘Rosetta’ para ir a saludar al cometa 67P. Espero y deseo que no haya sido con cargo a una partida de fondos reservados, pues estarían otros artefactos espaciales en pleno derecho de mostrarse celosos. Porque vete a saber la razón por la que se eligió este cacho de roca y no otro. O si por un casual ya había sido visitado en otros momentos y con qué intenciones morbosas o no.
No seguí la comparecencia de Rajoy para ¿explicar? la consulta catalana (¿me habré perdido algo?), pero estuve ayer por la mañana, mientras contemplaba la lluvia de este Norte, dándole vueltas a la cabeza. Y obtuve la conclusión de que la independencia de Cataluña me va a traer buena suerte. He cobrado toda la vida por CajaCanarias. Y los cuatro euros que guardo por si acaso (lo decían siempre los padres, ¿no?), ahí se encuentran. Salvo que los hayan prestado al Senado para los imprevistos. Ahora, como es harto sabido, soy de La Caixa. Y tengo ante mí la perspectiva de que voy a ser uno de los afortunados que disponga de cuenta en el extranjero. Con lo que podré equipararme, ya era hora, con los que apostaron por Suiza, Luxemburgo o Andorra. Tengo unos nervios.
Y acabo. El PP portuense acepta las disculpas de CC por las inoportunas declaraciones de Sandra (prontos de novata) y pelillos a El Penitente. Que la pasta es la pasta. Y siete meses dan para mucho.
Hasta mañana, que arrancaremos la aventura hacia el sugerente 2000. Gracias a ustedes, claro.