martes, 18 de noviembre de 2014

El candidato socialista

Como la gente del pueblo –sobre todo los de cierta edad– sabe que estuve, me pregunta por el PSOE, de cómo se desenvuelve en Los Realejos, de la composición de la candidatura para 2015, del porqué del descenso tan notorio en una corporación de la que fue grupo mayoritario durante bastantes mandatos…
Y suelo comenzar por el final, porque pudo ser el apoltronamiento el principal enemigo de un partido que, guste o no, ha hecho mucho por el desarrollo del municipio. No, no voy a enumerar acciones que se acometieron y dieron lugar a un progreso, a veces incontrolado –mea culpa y al tiempo, dónde no– que a la vista está.
Dejé la militancia, como ya he expresado en varias ocasiones, tras finalizar el periodo 1983-1987 y volver a mis labores docentes. El compromiso adquirido con los compañeros del gremio Pancho y Ángel para echar a caminar el flamante Colegio Público Toscal-Longuera (qué gran gestión la del equipo del consejero moyense Luis Balbuena Castellano) fue motivo más que suficiente para dar paso a otros que rigieran los destinos del ayuntamiento. Mi compromiso fue de cuatro años y nadie podrá reprocharme que no estuve hasta el último día al pie del cañón.
Pero mis manías ‘escribidoras’, mucho más patentes después de julio de 1987 por comenzar mis colaboraciones en la prensa, y a pesar de las críticas vertidas en los artículos de opinión (que han seguido hasta ahora mismo en los diferentes canales a los que me he alongado), no han ocultado aquello de donde hubo siempre queda. Pareceres que han acarreado ciertas desconfianzas por parte de aquellos que creían que debía practicar cantos de alabanza. Estuvo muy de moda la cantinela (lo prefiero a cantilena) de es de los nuestros.
Que los socialistas realejeros lo han pasado mal en estos últimos ocho años no requiere limpieza de espejuelos. Y que, por fin, hayan dado el paso de apostar por una persona joven, preparada y sin la losa del pretérito que lo atenace, es síntoma inequívoco de que se va en la buena dirección. Falta que la confección de la plancha electoral se rija por criterios de racionalidad, de sentido común, de representatividad.
Miguel Agustín ha tenido a bien enviar una carta a los que en algún momento hemos formado parte de la nave y que por diferentes motivos hemos atracado en otros quehaceres. Incluso a los que, como yo, se fueron ha bastante. Entiende que de ese crédito que la Villa de Viera ha ido añadiendo al platillo del haber desde al lejano 1979, nos corresponde una cuota de ‘culpabilidad’. Sí, entre los unos y los otros (como amante del lenguaje me niego a los juegos de convertir el texto en un os, as permanente, ridículo y extravagante cuando alcanzamos el paroxismo de la @), aun en tiempos de escasez y presupuestos de juguete comparados con lo que se mueve en la actualidad, cimentamos un edificio. Y no va solo en sentido figurado.
Los pueblos, sus habitantes, los electores tienden al olvido con pasmosa facilidad. Vamos tan deprisa que el ayer es casi prehistoria. Y cuando observo la faceta cultural del consistorio, pienso si no es hora de hacer justicia con aquellos concejales socialistas que sin medios (casi todo se reducía a un flamante Seat Panda) fueron trazando las líneas que todavía siguen firmes, con un equipo en la Casa que me correspondió inaugurar… Y en tantos otros aspectos. Pero todo lo que exprese en esta entrada de hoy en Pepillo y Juanillo puede ser tildado de presuntuoso. Así que lo dejo ahí y que cada cual se haga su composición de lugar.
Agradezco al que será cabeza de lista del PSOE en este Realejos norteño que me haya hecho partícipe de las actividades que van a desarrollar de aquí a mayo. Soy consciente de las dificultades que se va a encontrar. Y que en esas denominadas asambleas abiertas a celebrar en los diferentes barrios puedan encontrarse en determinadas ocasiones más solos que la una. Es un riesgo, pero de gente cobarde –único parecer que compartí con un cura ya fallecido– nada se ha escrito. Y le recuerdo que cuando se descentralizaron las actividades para acercarlas a la población, nos vimos muchas veces cuatro bichos en las gradas de aquellos polideportivos donde se llevaban a cabo. Y que en las actuaciones de algunos grupos folclóricos (recuerdo especialmente una de Achamán en Toscal-Longuera) había más gente actuando que escuchando. Al final aplaudíamos todos –ellos también– y parecíamos una familia.
Bien sabe él, en alguna ocasión hemos intercambiado pareceres, que puede contar con mi “experiencia” (ños, qué poco me gusta). Porque gobernar no es fotos, besuqueos y poses del bien quedar. Porque sin dejar de reconocer que el actual equipo de gobierno (Partido Popular) ha hecho cosas (aplaudo la mano de Adolfo en ciertas obras de embellecimiento; Manolo tiene otras preocupaciones, y aspiraciones, superiores, aunque los realejeros le paguemos generoso sueldo), hace falta, por ejemplo, cumplir las promesas que se plasman en un programa. Y si los que me leen (algunos hay) son capaces de repasar el que el PP nos ofreció en 2011, podemos percatarnos de que los de aquí no se han distanciado mucho de los de allá (Madrid). Y las inobservancias son harto significativas. Hipódromo incluido. Carencias y contravenciones que Domínguez ha suplido con los arrumacos hacia la tercera edad. Coño, ahora que lo pienso, yo estoy en ello y no me ha hecho ninguna caricia. No hay derecho. Pues que sepa que aquí tenemos otro Pedro Sánchez (no tan alto, pero corre más) y mucho está cambiando.
Un consejo: Que la transparencia, honestidad y compromiso de trabajo, a los que aludes en tu carta, sean el leitmotiv de la gestión. Y confeccionen una candidatura limpia, inmaculada, sin reminiscencias de ningún tipo. Tú me entiendes. Salgan los que salgan, esos que los votantes consideren oportuno, que no se escondan. Que jamás pierdan el contacto con aquellos a los que se deben. Porque el espectáculo de la actual concejala de educación (¡ay!, cómo te recuerdo Vicente Quintero, demasiado incomprendido por los que padecemos de amnesia, que fuiste capaz de llevar a feliz término lo que hoy deben distribuirse cuatro o cinco ediles, con sus correspondientes asesores), escondiéndose a los estudiantes que reclamaban su presencia en la última manifestación, penoso. Luego sí hay disposición para actos de propaganda (un día contaré lo de la repavimentación de una cancha en el colegio Pérez Zamora). Chacho, vi una foto de otro actor con una sobada en una sesión plenaria, que me acordé de lo mucho que sufrió al respecto el pobre de Marcos Brito (q.e.p.d.).
Bueno, suerte y a pasarlo bien. Otro día comentaré algo de los aspectos colaterales de una boda a la que asistí el pasado sábado. Hasta la próxima.