miércoles, 24 de diciembre de 2014

Tengan Feliz Navidad

Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad. Y cada uno las felicita como mejor crea conveniente. Como te adelantaba hace unos días, estaba redactando unas décimas surgidas como consecuencia de un viaje cultural a Toledo. Concluida la tarea, ahí van. Y con ellas el deseo de que todo nos vaya mejor. Dejo por hoy el mercadeo político y me sumerjo en aspectos más poéticos. Pero una vez pase el 25, me temo que debo volver a las andadas. En fin, sean felices.


En un viaje del Imserso
a Toledo hemos venido,
de todo lo acontecido
un resumen te hago en verso.
Así de cronista ejerzo,
y sin tener cualidades
-son menester facultades-
a la aventura me lanzo,
si antes no es que me canso
o surgen adversidades.

Paseos de capital,
en cada rincón, El Greco,
y por cada recoveco
fuerte ambiente cultural.
La Historia, fundamental,
en cada piedra, un legado;
que a todos nos ha brindado
interesantes lecciones,
que ofertaron ocasiones
de revivir el pasado.

Se erige también El Tajo
en genial protagonista,
que representa a la vista
fenomenal agasajo.
Es herradura allá abajo
que le rinde pleitesía
con honor, con hidalguía,
a esta ciudad imperial,
orgullo monumental…
en suma, yo volvería.

Para Madrid hubo un día
y por su centro anduvimos,
si por Sol no nos perdimos
es que estábamos con guía.
Todo el mundo perseguía
a la doña Manolita,
aquella que nos invita,
en periodo navideño,
a ver cumplido el gran sueño
que el veintidós nos concita.

Hubo asimismo otras giras
y en el programa así reza,
Lagartera y Oropesa
que con deleite tú miras.
Bordados con que deliras
y castillos bien remotos,
talaveranos devotos
de cerámicas famosas:
mira que hay cosas hermosas
en mil lugares ignotos.

Campiñas, ríos y montes
por Arenas de San Pedro,
que si no viajo no medro,
ni amplío mis horizontes.
Inmuebles de bellos frontes,
santos, héroes, villanos,
recorrimos bien ufanos
monasterios y mezquitas,
catedrales y ermitas:
el ayer en nuestras manos.

Con sensación de riqueza
finiquita la aventura,
tal vez con cierta premura
pero de ingente belleza.
Singular naturaleza,
amén de cuento y leyenda,
se incrementa nuestra agenda
en el poso del saber,
habremos, pues, de volver,
que se nos caiga la venda.

Sin vacilación alguna,
hemos visto monumentos,
maravillas y portentos,
mojones, sapiencia y cuna.
Pero sin duda ninguna
más interés siempre tuvo
la visita que sostuvo
una mayor atención
y especial dedicación:
¡la venta de lotería!