miércoles, 10 de diciembre de 2014

Tres asuntos, tres

Se han celebrado elecciones sindicales en el sector educativo. El índice de participación apenas alcanzó el 37% de los docentes. Síntoma inequívoco de cómo está el ánimo en la sociedad española. De los resultados han tenido ustedes debida información en los medios de comunicación. A uno le corresponde opinar. Y manifiesto que chunga se halla la situación. Lo malo es que adoptando esta actitud de pasotismo, no me queda muy claro si los elegidos tomarán conciencia de la elevada abstención para arreglar los desaguisados habidos. Porque el sindicalismo de llevar una nota informativa al tablón de anuncios de los centros, escaso interés despierta en el colectivo. Máxime cuando los avances tecnológicos e informáticos te mantienen al día a tiempo real. Triste panorama. Y si esta es la tónica dominante para los procesos que se avecinan, cuán largo me lo fiáis. Entiendo que el profesorado, cansado de tanta huelga improductiva, haya estimado que los sindicatos juegan un papel tan secundario en esta película, que no merece la pena sentirse representado por quien nada representa. La decadencia notoria de los que mucho reivindicaron años ha, las luchas intestinas de los otros, y la imagen acomodaticia de líderes venidos a menos, han desencadenado un descontento demasiado generalizado. Llevan las organizaciones sindicales idéntico camino al deterioro mostrado por los partidos políticos. Y de aquellos lodos…
Los recientes tristes sucesos acaecidos en las márgenes del Manzanares madrileño, en los que unos energúmenos bautizados como ultras se dieron tortas hasta en la tarjeta de identidad, han desatado una serie de reacciones para intentar poner freno al desbarajuste. Se habla de sanciones ejemplares para los clubes que consientan estos pasatiempos. O miren para otro lado. O se hagan la vista gorda. Y, aunque tarde, bien está, qué quieres que te diga. Como siempre, o casi, son los políticos los que se apuntan el tanto (ya que de fútbol se trata) del progreso y de poner las cosas en su sitio. A destiempo, pero más vale tarde que nunca. Lo malo es que esos mismos que deben velar por el interés de la generalidad, no muestran similar diligencia a la hora de exigir que los equipos salden las ingentes deudas contraídas con Hacienda. Sí, ese ente abstracto al que se le pone la etiqueta de que somos todos. Porque si tú lees la cantidad de millones que podrían entrar en la caja de los repartos si tales sociedades deportivas se pusieran al día en sus obligaciones fiscales, lo mismo no tuviera lugar el debate de qué hacer para solventar las colas en la autopista del Norte. Y más rabia sientes cuando compruebas que esos insolventes no se recatan a la hora de realizar fichajes o asignar sueldos de magnate que causan sonrojo y escándalo. Que constituyen, en suma, una burla mayor que la montaña de euros no ingresados. Será para que los Florentinos, y compañía, mantengan la liquidez de sus negocios y empresas. Equivócate tú en la declaración de la renta. O no pagues la luz.
Acabamos en el pueblo, en la Villa de Viera (yo terminaré por cansarlos y algún día me harán caso y veré recompensados mis esfuerzos). En el que, a este paso, privatizaremos hasta el uso de la Playa de El Socorro. Es la política del Partido Popular. Todo lo gestionado por agentes externos, mejor si son amigos, funcionará a las mil maravillas. Aunque ello suponga que los trabajos, en lógica consecuencia, también serán desempeñados por foráneos. En un municipio que no se destaca, precisamente, por tener una escasa tasa de desempleo. Aunque a Manolo, más presidente insular de su formación que alcalde realejero, amigo de mostrar datos en papeles, tal escenario le venga de perillas. Puede permitirse el lujo de pasear con Antona, Alarcó y otros compañeros varios, porque aquí dejó a sus concejales, tan bien retribuidos como él mismo, para que le saquen las castañas del fuego. Como casi todo el equipo de gobierno se quedará sin competencia alguna más pronto que tarde, los paganinis seguiremos apoquinando parte importante de nuestros impuestos para disponer de una pandilla de supervisores o encargados a la antigua usanza. Las manos detrás del culo, móvil bien pegado a la oreja y sombrero, si se tercia. Mientras, esperaremos a los meses previos a mayo de 2019 (época del piche preelectoral) para finiquitar lo que en el periodo actual no dio tiempo. O no había más perras. Y disminuir asignaciones y número de elegidos no entra en los cálculos inmediatos. Ni toca ni se toca. No te quejes, por supuesto, si persisten las lluvias y las aguas bajan alegres y retozonas por las pinas calles del pueblo. Porque Manolo, ipso facto, echará mano de los papeles y culpará de todos los males habidos (y por haber) a quienes le hayan precedido en labores corporativas. Puede que de ese pasado haya participado igualmente, pero la memoria del electorado es flaca, frágil, consumida.
Por supuesto, viva el vino.