miércoles, 28 de enero de 2015

Fotos comentadas

Aunque lo escribí ayer, ni caso. Lo he dejado plasmado en comentarios anteriores, pero, lo dicho, ni caso. La Syriza española no va a ser posible. Todos defienden su chiringuito con uñas y dientes. Cada cual descarta al allegado porque puede restarle futuras posibilidades. Los hay que, incluso, juegan a postularse en todo lo que se mueva. ¿Afán de protagonismo? Qué va. Todas las opiniones, por el mero hecho de serlo, son sesgadas. Pero unas más que otras. Algunos cabezas pensantes –eso creo– deberían hacerse mirar el coco. Por su propia salud, que no por otra cosa. Sobre todo (que no sobretodo), aquellos que osan inmiscuirse en los resbaladizos terrenos de la escritura. Todo sea manifestado sin acritud.
Distendámonos, sentémonos y pongámosle unas letras a estas instantáneas gráficas:

Pinolere, Altos de La Orotava, 23 de enero de 2015 (viernes). Ahí los tienen, bien frioleros todos. Uy (o huy), perdón, menos un valiente que va en manga de camisa. Un grupo de nueve, ocho abrigados, cuatro con bufanda. Felicidades al osado desafiador de los tiempos atmosféricos. A comerse el mundo, que ya está bien de melindrosos.

Mariano, qué mal lo haces. No es lo tuyo la danza. Ahora bien, como cualquier otro alcalde que se precie: cuánta foto sin ton ni son, o sin son ni ton. En los colegios, mil papeles para poder publicar una de estas secuencias en las que aparezcan menores. A los Consistorios les está permitido cualquier oportunidad para arañar unos votos.

Ahí los contemplamos. Manolo y Adolfo, medios arqueados por el biruje de Las Llanadas. O puede que por el mal estado del piche. Nada, otra actuación del Plan de Barrios, unos miles de euros (el asfalto no muerde) y las elecciones locales respiran otro ambiente. Aquí sí hay votos.

Carretera de la Charca. Las garzas no votan. Además, es del Cabildo y ahí no gobernamos. Unas vallas, unas cintas y a esperar. Cada dos semanas, reclamación al canto. De camino, si nos acordamos, insistiremos en el alumbrado de la variante de Toscal-Longuera, antes de que no quede una farola de pie en la rotonda de La Gorvorana (otrora, El Bosque).

Tomás, alcalde sanjosenero, popular ayer y hoy vecino, supervisa una obra con la que no comulgaba cuando era otro socio. Pero ahora que es socio del otro lado (ya que dije lado, no lo pongan de perfil, ese no es su costado bueno), como buen capataz (manos en el bolsillo), inspecciona por si a los cerrajeros se les caducan los electrodos. En ese colegio estuve dando una charla hace unos cientos de años. No te enrolles.

Chacho, otra vez Manolo y Adolfo (concejal de todo), sin cascos, dirigiendo el tráfico en Doctor González. Pudieron no romperse tanto el magín con los aparcamientos “a la viceversa” y los bancos cara a la pared (por mucha normativa europea que me quieran hacer tragar, el poner de excusa una excepción para convertirlo en regla, se me atraganta), y buscar una alternativa al busto del ilustrado que da nombre a esta vía. Y vayan pensando ubicar unos semáforos (como los de La Montaña) para regular entradas y salidas de estas otras monjas. ¿O no se merecen idéntico trato? Tendré que llamar a la Delegada del Gobierno.

Por último, Tomás otra vez. En esta sí está como Vecino. Disfrutando como un chico menudo con su camión de bomberos. Lo malo es que apretó tanto que se le levantaron las ruedas delanteras. Habrá que reforzar el chasis. Y la escalera. No vislumbro bien si también hay chuches. De ser así, vendría a demostrarse aquella teoría de que donde hubo siempre queda. Yo lo vi en una foto con Rajoy. Y en otra con Domínguez. Después tuvo un accidente. Y no subiendo por la escalera antes aludida.
No nos quedan sapos que tragar de aquí a mayo. Hasta mañana.