jueves, 19 de marzo de 2015

Cuánta inutilidad

Este comentario de hoy es una prolongación del de ayer. Así que si no lo leíste, ve y hazlo antes de seguir con este. ¿Ya está? Ahora echa una visual a esta captura de pantalla realizada en el muro del presidente del PP tinerfeño. ¿Ya está? Te resumo:
El señor Domínguez bajó al Puerto para presentar al candidato Lope Afonso. Al pobre Ledesma le ha pasado lo mismo que en el Realejo. Empezó alto y con empuje y siempre cede terreno. Utilizando un símil futbolístico, lo han hecho recular hasta su propia área. A lo que íbamos. Sabemos que en el fragor de las reuniones políticas las lenguas no se controlan y se disparan. El dirigente insular, puede que influenciado por la maresía, se olvidó en su perorata reivindicativa de una cuestión primordial. Que su partido gobierna, mediante un pacto con Coalición Canaria, en la Ciudad Turística más importante de España.
Los observadores neutrales (me considero como tal) entendimos el discurso como un sonoro estampido a la gestión de sus propios compañeros. Porque mira que alguien venir a tu propia casa a decirte que no se ha hecho nada en el parque marítimo, en la estación de guaguas, en Martiánez (un poco más y publicita un descenso notorio en el número de visitantes a Loro Parque), manda bemoles.
A todas estas, Sandra Rodríguez, alcaldesa merced a los votos de su grupo (CC) y a los de los concejales populares (Lope entre ellos), se ve en la obligación de sacar un comunicado en el que defiende la gestión llevada a cabo. También, por supuesto, la de los del colectivo de Manolo.
Ignoro si fruto de la ignorancia, de la bisoñez o de no respirar hondo y contar antes hasta diez, en lugar de reconocer la cachetada recibida ante el evidente error cometido, se le da la vuelta a la tortilla y se toma como un acierto (vuelve a leer bien el párrafo de Facebook) la metedura de pata.
Ante esta indudable falta de ignorancia, que diría el gran Cantinflas, uno no hace cruces por su acentuado ateísmo, pero se pregunta en manos de qué inutilidades estamos. Es que ni saben comprender un texto. Y uno se ‘peleaba’ con los chicos en la escuela por cuestiones menos trascendentes.
Voy a intentar reproducir la situación en décimas. Espero que capten la intencionalidad de las mismas. A lo mejor, con rimas hacemos la vida más llevadera. Y es que ante tanta eminencia (recuerden que valen para un roto, para un descosido y también suben vueltos, amén de colocar cremalleras en las braguetas), no nos queda más solución que recurrir al humor con tintes irónicos y hasta, si te apetece, sarcásticos.
La primera: piensa siempre antes de actuar.
Una décima me pides
y a la labor me encomiendo,
pues no me vale un remiendo
si tanto en el tema incides.
Espero que no te olvides
comenzar con redondilla,
el resto es cosa sencilla
cuando coges el tranquillo,
te lo comes como millo
y con sabor a pastilla.
La segunda: no por mucho madrugar…
Ya raya la paranoia
la obsesión del arribista,
quien se muestra más clasista
que el derecho de la poya.
Desmantelen la tramoya
y muestren la alternativa,
porque con tanta evasiva
y ataques desaforados,
naufragan por todos lados:
vaya actitud más altiva.
La tercera: el meollo.
Al Puerto bajó Manolo
a prometer lo indecible,
y fue tan poco creíble
que pareciera un pipiolo.
Como no lo dijo solo,
sino que iba con Lope,
olvidó que hasta en El Tope
todos saben quien gobierna;
mejor no metas la ‘pierna’
o Sandra te espeta: ¡Miope!
La cuarta: examen de conciencia.
Es bueno, de vez en cuando,
vacilar nuestra ignorancia,
mas no hacerlo en abundancia
pues te vas fotografiando.
Aquellos que van meando
por fuera la bacinilla,
suelen coger carrerilla
creyéndose inteligentes,
ni siquiera son conscientes
que no es luz lo que les brilla.
Quinta, y última (por hoy): parece mentira que en ese Puerto ilustrado…
Por la mar vienen y van
los aires de la cultura,
dando luz a la espesura
que nieblas disiparán.
Las olas transportarán
historias de mil lugares
con multitud de avatares,
amplias dosis de energía,
recargas del día a día,
aditamentos dispares.
Mis estimados, hasta mañana. Si no me llaman para formar parte de alguna plancha o para asesorar de cualquier cosa. ¿Qué pasa?
Apostilla: Redactada y programada esta entrada, se pudo escuchar por todo el pueblo esta sentencia: “No es un problema de tiempo, sino de capacidad”. Quien sostenía que para dedicarse al ayuntamiento debía abandonar el acta de diputado, mantiene ahora la posibilidad de simultanear cargos (tres). Me alegro de que su aptitud y talento hayan mejorado. A tenor de sus últimas intervenciones, bien a la vista está. Si es algo que se consigue con la edad, un servidor ya se sale. ¿Ven ustedes lo que un poco de falta de ignorancia puede hacer en esta vida? (Cantinflas dixit).