martes, 17 de marzo de 2015

Pónganle marco

No me refiero al candidato socialista portuense –lo hubiese puesto con mayúscula– sino a la conveniencia de enmarcar unas frases que pude leer este pasado domingo. Pero ya que menciono la candidatura del PSOE de Puerto de la Cruz, y como conozco a más de uno (y una) de los que la conforman, mis mayores deseos de éxito en el proceso electoral.
“Los jóvenes serán los protagonistas de la salida de la crisis”. Manifestación de un aspirante a la presidencia del Gobierno de Canarias. Ahí es nada. Porque aunque nos quieran vender el cartel de la renovación, del cambio, habremos de convenir que mucho candidato de poca edad (cuarenta y tantos) es ya avezado corredor en estas lides. Bien saben mis estimados fisgoneadores que tuve la osadía de participar activamente en ese sugerente campo de la política. Primero en la orgánica y luego en la municipal. Y con 38 años ya estaba de vuelta en el Colegio PÚBLICO Toscal-Longuera. Que me hablen de juventud, a mis años. Y como intuyo que el protagonista de la frase entrecomillada debía referirse a quienes ahora andan por una muy temprana época de su existencia, el reconocer que con la crisis vamos para largo es muestra inequívoca de que ya demandan prórrogas para concluir la labor, que se dice. Los gimnasios y los escasos desgastes provocan pubertades hasta los ochenta, o más.
“Mientras algunos se empeñan en repetir el pasado, nosotros queremos cambiar Canarias”. Diatriba de otro aspirante. Que lleva la tira de años más que el anterior. Y que ya lo fue, pero desea el retorno. Y no se atraganta. Porque ya tuvo la oportunidad hace mucho más de una década. Hay que dar un fregado a la Antigua Canarias y permutarla, con el jocico bien lavado, por una Nueva Canarias. Manda fusas y semicorcheas. Esa visión modernista ‘archipielágica’ contendrá también ópticas imputadas. Porque en el afán recolector no se discrimina. Como cuando cogemos las papas y ponemos en recipientes separados las grandes de las menudas. Todo pa´lante, ajecho.
“Yo soy de izquierdas, pero eso no es lo importante”. Definición que se ha venido reiterando con cierta frecuencia y que demuestra la nitidez ideológica de unos programas repletos de profundas cargas de vacuidad absoluta. Más opio para un pueblo adormilado. Digámosle lo que guste escuchar. Si en el bar demanda leña al mono, conduzcámoslo al zoológico y que participe del espectáculo circense. Cuando la losa de la realidad haga ademanes para despertarlo, que se coma un plátano. Si es de pintitas, mejor.
“Tenemos el mejor programa”. ¿Bonito, no? Qué menos para lema de una campaña. Somos los superiores, y punto. Donde haya un Mercedes, quítese Fernando Alonso. Lo malo es que sostiene la frase de marras un grupo que ya gobierna en un ayuntamiento cercano. Y como las carencias en esa población saltan a la vista, el compungido ciudadano podrá preguntarse, con toda la razón del mundo, por qué demonios no lo han puesto en práctica. Porque obras son amores y no buenas razones. O algo así. Lo mejor sería inventar una vacuna que nos inyectarían seis meses antes de cada cita electoral y que nos volviera idiotas de remate. Más de lo que somos, por supuesto. O de lo que piensan que somos.
“Saldremos a la calle a manifestarnos”. Si la Delegación del Gobierno nos concede el permiso oportuno (faltaría más), ahí estaremos sacándonos fotos a diestro y a diestro. A este paso en el Sur no va a sacar un voto. Todo pa´l Norte. Les aconsejo, humildemente, que hagan, conjuntamente, una marcha. Cortita. Desde el lugar de los baches hasta la entrada de los semáforos. Allí, la encargada de la autorización los brindará con café, licor y pastas. Y en la conversación, a lo peor, se dan cuenta de que tanto millones para unas luminarias intermitentes bien pudieron haberlo sopesado y  desviar unos euros apenas para lo que ahora se demanda. Con la inestimable ayuda de los viejitos. Parece que el vivero de votos áticos está cambiando de asentamiento. Si los antepasados levantaran la cabeza. Ya lo escribí hace un par de días y me preguntaron qué significaba. Pues, eso, guaguas, excursiones, bocadillos, en fin, intercambios ‘culturales’. Qué pena, la inteligencia no se hereda.
“Lo mejor para La Laguna es que su alcalde sea senador”. Y lo mejor para Los Realejos es que su alcalde sea presidente del Cabildo. Y lo mejor para La Orotava es que su alcalde sea director del Parque Nacional. Y lo mejor para Icod de los Vinos es que su alcalde sea botánico y vinatero. Viva la ley de incompatibilidades, vivan los superdotados. Hubo un concejal en mi pueblo que fue conocido como el medio güisquito: Pon medio ahí, decía cuando llegaba a ciertos sitios. Pues como todo progresa, los actuales lo superan con creces: Pon un doble (mínimo). Acabarán borrachos (de poder).
Hace un tiempo, bastante, me llamaron de Diario de Avisos. Contactaron conmigo al menos tres redactores de dicho periódico. Querían que volviera a colaborar en el mismo (sección DA Los Realejos). Lo pensé unos días y decliné la invitación. Me ha pasado luego con al menos dos emisoras de radio. La oferta, de carácter gratuito, altruista, desinteresado y más y más, iba a suponer, obviamente, una carga más de trabajo a la ya muy apretada agenda de este jubilado nada ocioso. Que por lo de ‘tú tienes tiempo’ y además ‘a ti se te da’ que te espetan a las primeras de cambio, parece convertirse en moneda de cambio al uso. Y aunque ustedes no se lo crean, ya he aprendido algo. Nones. El trabajo se paga. ¿Y a qué viene esta descarga emocional? Este domingo habrás leído, como yo, que el medio de comunicación impreso, ahora con nuevos dueños, incrementa su número de colaboradores. Y entre los que atisbo, el saltimbanqui mayor del reino. Lo de bufón no se debe solamente a los brincos entre cabeceras (qué bueno era don Pepe), sino incluyan asimismo los de ideas, pareceres y agradecimientos digestivos. No pretenderán que me trague que lo va a hacer por amor al arte. Hombre, ya sé que no dispongo de los méritos suficientes. Por tal motivo lo dejo para más adelante. ¿Por qué iba a ser yo menos?
Hasta mañana.