viernes, 17 de abril de 2015

Desdoblamiento

Es muy fuerte o supercomplicado, que se diría en terminología moderna. Alguno se lo podrá tomar a mal, pero como es la segunda o tercera vez que incido en el particular, sugiero que se adopten medidas urgentes no vaya a ocurrir un cataclismo paranoico de muy difícil reparación. Ojito al parche, el que avisa no es traidor.
Dado que el propio interesado persiste en no querer ver la cruda realidad, los realejeros haríamos bien en adelantarnos a los acontecimientos. Es mucho lo que nos jugamos en el envite y no están los bolsillos ni las economías para dispendios tales.
Me dediqué a husmear tratados y creí conveniente insertar en el presente comentario este pequeño resumen:
“La doble personalidad consiste en un trastorno disociativo de la identidad del yo por el cual una persona posee dos personalidades distintas; es decir, tiene dos formas de ser diferentes, con sus respectivas estructuras, pautas de conducta, criterios y formas de reacción que condicionan su forma de actuar. Dependiendo de diversas circunstancias, generalmente debido a situaciones de tensión psíquica, se pasa de una personalidad a otra, por lo que también se le ha denominado a este trastorno personalidad alternante.
En la mayoría de los casos las diversas personalidades tienen características opuestas entre sí, tal como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde de la famosa novela de Stevenson. El paso de una personalidad a otra suele suceder de un modo brusco. Una vez producida la transformación, lo más común es que se produzca una amnesia por la cual se olvida, total o parcialmente, lo sucedido mientras dominaba la personalidad anterior. También es habitual que cada personalidad no tenga conocimiento de las otras. Se han descrito casos en los que personas con este trastorno mantenían diálogos internos en los que participaban simultáneamente sus diversas personalidades.
Las personas con un trastorno de identidad disociativo frecuentemente oyen hablar a otros de lo que ellas han hecho pero que no recuerdan. Otras pueden mencionar cambios en su comportamiento que ellas tampoco recuerdan”.
Creo que es suficiente. Y puede que no fuera necesario haberte ubicado la ilustración al inicio de este artículo de opinión. Ya fuimos bastantes los que nos percatamos de los triples saltos mortales con los que nos deleitaba nuestro alcalde cuando se enfundaba el traje de faena popular, el de máximo responsable en Tenerife y vocero mayor del cada vez más mentiroso Soria.
La enfermedad se ha agravado con su doble candidatura institucional. Presenta la del pueblo y nos vende como valor añadido primordial la experiencia de su equipo para justificar el que sea un calco de la de 2011, con las excepciones icolalteras.
Se va a Santa Cruz, acompañado de su jefe de seguridad, y se compromete a trabajar por el progreso, el futuro y el empleo. Has leído perfectamente, no te hagas el loco. El empleo es prioridad. Vaya novedad a no ser que en cuatro años de mandato municipal hay más parados y un reguero de empresas han echado el cierre. Porque no toca ahora escribir de promesas incumplidas, que si no.
Lo dicho, el candidato de los populares al Gobierno insular, Manuel Domínguez, presenta su lista electoral, a la que calificó de diferente al apostar por la renovación. A saber, pasó de La Higuerita (la nuestra, la de La Carajita) y volvió a armarla. Ahora lo bueno, el no va más, es la renovación. Idéntico lema, por cierto, al de Coalición Canaria. Basta con echar una visual a sus candidaturas del Valle para estallarte de risa.
Que yo chochee, a mis años, podría ser muestra inequívoca de unos cuantos años cumplidos. Pero que lo haga alguien nacido en la década de los setenta (van por la cuarentena, aunque llevan la mitad de su vida en la cosa pública) es asunto a debatir. Y muy seriamente. Por su propia seguridad (consejo gratuito que doy a sus compañeros de viaje antes de que explote) sería conveniente que lo viera un especialista. Porque no es normal que en La Gorvorana estime que la veteranía es un grado y en La Vera trastoque su parecer hasta el punto de repudiar a Meca, Oñate y otros basándose en idéntico criterio que le valió para sostener lo contrario. Es de locos. Y a lo peor no viene a ser un simple desdoble de personalidad, como pensamos por estos lares, sino algo mucho más grave que demanda la intervención inmediata de un buen equipo psiquiátrico. Qué quieres que te diga, a las enfermedades de tal rango les tengo el debido respeto. Hube de visitar, por motivos familiares, el entorno del Febles Campos santacrucero y es cosa que no le deseo a nadie.
Espero que hoy me tomen más en serio. Tanto, al menos, como lo que he pretendido con mi modesta opinión acerca de un tema que considero de especial trascendencia. No entiendan como una broma o glosa jocosa el trasfondo del mensaje. Me preocupa seriamente esta situación. No es normal que en gente tan joven ya aparezcan estos síntomas. Puede que la política esté revertiendo la situación y devolviendo con creces a sus administradores lo que los administrados hemos venido sufriendo desde ha bastante. Lo malo es que no se trata de un simple dolor de cabeza.
Cuídense y tengan un muy feliz fin de semana. Nos volvemos a ver el lunes en Pepillo y Juanillo. En las redes sociales, cuando se tercie.