lunes, 13 de abril de 2015

Escepticismo

Pues sí, estimados amigos, tras unos días de retiro voluntario (que no de ejercicios espirituales) vuelvo a la tarea con demasiados tintes de duda y desconfianza. Reconozco que no es buen síntoma, pero este cúmulo informativo que nos aplasta me acongoja con cierto malvivir manifiesto.
La lectura este pasado fin de semana de la ración diaria de prensa digital (a veces me pregunto cómo subsiste la impresa) me llevó a garabatear cuatro notas que me dieran pie al pertinente comentario.
Ninguna de ellas guarda relación con los anuncios de presentación de las candidaturas en estos municipios norteños. Aunque observo que en algunas formaciones la tan cacareada renovación ha consistido en echar mano de animales (racionales) prehistóricos para conformar las listas. Muestra inequívoca de los malos momentos que atraviesa la militancia política. Y en lo de brindar la tan cacareada igualdad de oportunidades, gana por goleada el PP al relegar el papel femenino a meros rellenos.
Detallemos las seleccionadas con un primer párrafo a modo de titular (añadan subtítulo, si lo estiman oportuno):
Medio millar de vecinos arropan a Domingo González en su presentación como candidato a alcalde de Ingenio. Antonio Morales y Román Rodríguez presentaron las líneas que marcarán su trabajo en Cabildo y Gobierno, respectivamente.
Y se inicia el desarrollo de la crónica:
En el Centro Cultural García Lorca y arropado por medio centenar de vecinos y vecinas de la Villa de Ingenio…
Aclaro que los subrayados son míos. Aunque el periodismo es carrera de letras, presupongo que el autor de estas líneas sepa los que es una centena y un millar. De no ser así, va el consejo para que abandone la pluma por una temporada y se ejercite con un ábaco durante varias semanas. O más, en caso de ser estrictamente necesario.
Creo que la ilustración de Morgan (Canarias7) es lo suficientemente clara como para emitir más opinión al respecto. Pero es que demandar que se incremente hasta el doble el número de visitantes para que la economía canaria salga a flote y el número de parados (incluyan los que deben hacer las maletas) se reduzca a la mínima expresión, raya la indecencia más absoluta. Veinticuatro millones de turistas, ¿no será demasiado peso para estas plataformas?
Los limpios, impolutos, castos y ejemplos de todo y más mucho están tardando para demandar al concejal santacrucero Pedro Arcila (Sí se puede), imputado por malversación de caudales públicos, que arranque la caña. Ya que no se le ha visto el detalle de hacerlo por iniciativa propia. Mucho columbrar pajas en ojos ajenos y al final viene a resultar que los contumaces perseguidores de trapisondas varias en personal foráneo se han olvidado de realizar los actos de contrición con que nos sermonearon los curas en nuestra etapa colegial.
Creo a Griñán y a Chaves cuando manifiestan no haberse enterado del fraude de los EREs. Porque son siempre, y a la historia me remito, cargos intermedios los que realizan tales fechorías. Ahora bien, escudarse en tal circunstancia para no asumir responsabilidades políticas por los embrollos de sus subordinados, va a ser que no. Porque si un alcalde, por ejemplo, delega una competencia en un concejal que merece toda su confianza y luego este le sale rana y mete la pata, cuando no la mano, los dos a freír chuchangas, que las arcas públicas deben ser gestionadas con ópticas de suma transparencia.
Rosa Díez arremete contra los que la abandonan por arrimarse al sol que más calienta. Parece que el fenómeno de Ciudadanos está causando más daño que el previsto. Y no es solo el PP la diana de los movimientos tectónicos producidos. Las operaciones del acomodo preelectorales son cíclicas. Por lo que bien haría la otrora socialista en consultar a su espejito mágico, no vaya a resultar que ya no sea la más guapa del entramado.
Dejo para el final el espinoso asunto de los espeleólogos accidentados en Marruecos. No entiendo cómo una expedición de tal calibre no tenga detrás una logística capaz de prever una desgracia como la acaecida. De igual manera que en el suceso de Los Alpes todo se ha reducido a la culpa del copiloto, en este hecho se arremete contra las supuestas carencias del equipo de salvamento. Si fueron localizados cinco días después de producidos los hechos (me limito a trasladar lo que leo), algo, o mucho, debió quedarse al albur. Cuando un alpinista corona el Everest, bueno sería recordar todo lo que hay detrás, ese ingente equipo humano y los recursos materiales que lo han hecho posible. De nada me vale (y a los pobres que han perdido la vida, mucho menos) que un supuesto jefe de la expedición me venga ahora a poner a caer de un burro a las autoridades marroquíes, cuando tuvo que pasar tanto tiempo para percatarse de que algo grave podía haber tenido lugar. En esta sociedad tan avanzada tecnológicamente, estas incomunicaciones no son comprensibles. Es mi opinión, oiga.
Hasta mañana.